Viaje a Ouarzazate, al sur del Atlas

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Dicen que el bulevar más largo del mundo se encuentra en el sur de Marruecos, a orillas del río Dadès donde la carretera que se dirige desde El Kelâa M’gouna hacia Boumalne y las gargantas del Dadès, forma durante más de cuarenta kilómetros un parque lineal de verdor orillado por casas de adobe y tapial, en uno de los paisajes más valiosos y desconocidos del continente africano.

El valle del Dadès en El Kelâ M’gouna, Marruecos. Arriba, Arquitectura de tierra en el palmeral de Skoura, Marruecos.  © Enrique Domínguez Uceta

El valle del Dadès en El Kelâ M’gouna, Marruecos. Arriba, Arquitectura de tierra en el palmeral de Skoura, Marruecos. © Enrique Domínguez Uceta

Como los auténticos bulevares, se trata de un espacio urbano al estar limitado por los edificios residenciales, contiene en su interior un parque lineal formado por la vegetación que crece a orillas del río Dadès, y está recorrido por la vía de circulación de vehículos que sigue el curso del río, en este caso las carreteras N-10 y R704.

El largo corredor de exótico verdor en el desierto sustenta una población relativamente densa para la latitud en que se encuentra, donde los bereberes habitan en las casas levantadas con el material del lugar, la misma tierra rojiza que vemos en el paisaje, mezclada con paja y fibras vegetales, comprimida en los ladrillos de adobe y en los muros de tapial sobriamente decorados con motivos geométricos.

El viaje a lo largo de este bulevar tiene siempre como telón de fondo hacia el norte las montañas del Atlas, coronadas con el color blanco de la nieve durante buena parte del año. Esas nieves alimentan los ríos que bajan turbulentos desde las montañas, se remansan en las suaves ondulaciones que separan el Atlas y el Anti-Atlas, antes de ser tragados por las arenas del desierto de Sáhara. Uno de estos ríos es el Dadès, que irriga un largo valle de belleza intemporal.

Decoraciones geométricas en la parte alta de las kasbahs del Dadès. © Enrique Domínguez Uceta

Decoraciones geométricas en la parte alta de las kasbahs del Dadès. © Enrique Domínguez Uceta

La ruta de las kasbahs

La carretera que corre entre las montañas del Atlas y las del Anti-Atlas, la N-10, tiene un alto interés arquitectónico por sus construcciones de tierra. Es conocida como ruta de las kasbahs, en alusión a sus edificaciones más espectaculares, que en ocasiones son kasbahs, alcazabas, aisladas, o ksars, alcázares que agrupan a diversos tipos de construcciones. Su variedad formal y su elevado número resultan asombrosos, aunque la modestia de sus materiales y el abandono de sus propietarios lo hayan convertido en un patrimonio en peligro.

Dentro del conjunto de las construcciones bereberes de tierra destaca el tramo de la cuenca del Dadès entre El Kelâa M’gouna y Boumalne Dadès, ya que la estructura de casbas y casares aislados, propia del resto del territorio, alcanza una elevada densidad y se prolonga formando una estrecha continuidad urbana en ambas orillas.

La sección transversal de este corredor muestra en la parte central, la más baja, el cauce del río, con un volumen escaso de agua, que puede crecer violentamente cuando aparecen las lluvias, concentradas en cortos periodos temporales. En sus orillas se extienden los huertos donde se cultivan las hortalizas a la sombra de olivos centenarios, de álamos y de palmeras datileras. Al exterior de los huertos, en ambos lados, se levantan las casas, a cuyas espaldas se extienden las tierras áridas y secas donde pacen los rebaños de ovejas durante el invierno, esperando la llegada del verano para dirigirse a los pastos altos de montaña en el Atlas.

Bereberes del valle del Dadès, Marruecos. © Enrique Domínguez Uceta

Bereberes del valle del Dadès, Marruecos. © Enrique Domínguez Uceta

Esta relación armónica entre el territorio, el clima y la habitación humana se ha mantenido casi inmutable durante siglos y sigue ofreciendo la misma sensación de unidad, coherencia y belleza que fascinó a los viajeros del pasado que conocieron las tierras presaharianas, desde Ibn Batouta, a Charles de Foucauld y Henri Terrasse.

Ouarzazate, la cinematográfica puerta del desierto

La entrada natural para este viaje es la llegada a Ouarzazate, la mayor población de esta zona al sur del Atlas, donde desemboca la carretera que procede de Marrakech, después de haber atravesado el espectacular puerto de Tizi n’Tichka. La ciudad es un gran centro de artesanía, posee una interesante kasbah propia, cuenta con un aeropuerto internacional al que llegan los vuelos directos de Air Europa desde Madrid, y no faltan buenos hoteles y restaurantes frecuentados a menudo por estrellas de cine.

Ouarzazate ha desplegado una potente industria cinematográfica que aprecia la poderosa y constante calidad de luz solar, la belleza y diversidad de los paisajes de su entorno, los bajos salarios de los trabajadores y la calidad de los artesanos que realizan los decorados.

Dos grandes estudios cinematográficos se encuentran en Ouarzazate, Atlas Studios y CLA Studios, ambos son visitables. La ciudad cuenta también con un Museo Cinematográfico en el que se conservan decorados de alguna de las películas rodadas allí, entre las que se cuentan obras tan notables como Lawrence de Arabia, Indiana Jones, La momia, Gladiator, Alejandro Magno o Babel.

Conjunto urbano de Ait Ben Hadu, Marruecos.  © Enrique Domínguez Uceta

Conjunto urbano de Ait Ben Hadu, Marruecos. © Enrique Domínguez Uceta

Cerca de Ouarzazate es imprescindible la visita de Ait Ben Hadu, un ksar declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987, que conserva íntegramente su espectacular conjunto urbano, gracias al crecimiento de la parte moderna de la población en el otro lado del río. Existe un puente peatonal aguas arriba, pero vale la pena llegar al pueblo cruzando sobre los sacos terreros, a la manera tradicional, y ascender por sus calles y pasadizos hasta el granero de la cima del montículo que ocupa.

De Ouarzazate al Valle de las Rosas

Desde Ouarzazate parte la ruta de las kasbahs, con paradas recomendadas en Taourirt, en Skoura, con incursión hasta el río para cruzar a la hermosa kasbah de Amridil. Pronto se llega a El Kelâa M’gouna para sumergirse en el valle famoso por sus cultivos de rosas donde se inicia el espectacular bulevar del desierto. En la población hay destilerías que, con las fragantes rosas damascenas, preparan agua de rosas, cremas y perfumes a partir de un producto natural que florece en primavera y celebra su fiesta en el mes de mayo: el Moussem de las Rosas.

Kasbah de Amridil, Marruecos. © Enrique Domínguez Uceta

Kasbah de Amridil, Marruecos. © Enrique Domínguez Uceta

El amplio conjunto del río, las vegas, el oasis y las casas que se asoman sobre el vergel hace pensar en un paraíso de verdor cercado por la aridez. Esa franja de esplendor natural se prolonga sin interrupción hasta Boumalne, el lugar ideal para conocer la zona y remontar el curso del Dadès hacia sus fuentes, en el interior de las montañas, a través de una sucesión de ksars y valles cada vez más estrechos en cuyo fondo se cultivan los huertos entre almendros, higueras, nogales, chopos y álamos.

Las gargantas del Todra

La misma población es un punto de partida ideal para recorrer las espectaculares Gargantas del Todra, donde la carretera se va adentrando en la mole de piedra caliza de color rosa por un estrecho desfiladero cuyas paredes verticales alcanzan los trecientos metros de altura. El río Todra corre por su fondo en un entorno natural ideal para el turismo activo en uno de los lugares con más encanto del país.

Boumalne aparece rematada en su parte más elevada por una kasbah moderna, bien integrada en el conjunto y ocupada por el Hotel Xaluca, la mejor instalación en la zona, ejemplar por su arquitectura, cuyas vistas sobre la población y las montañas son inmejorables. Hasta el momento, no abundan nuevas construcciones que alteren los volúmenes, formas y materiales de la arquitectura tradicional, logrando que la relación entre el paisaje y la presencia humana permanezca en equilibrio y mantenga su carácter.

Agua de rosas, aceites de argán y de rosas, kohl, piedras de almizcle y alcanfor… © Enrique Domínguez Uceta.

Agua de rosas, aceites de argán y de rosas, kohl, piedras de almizcle y alcanfor… © Enrique Domínguez Uceta

En Boumalne hay mercado los miércoles, y toda la región mantiene la tradición artesana que se encuentra en las tiendas de artesanía y en los anticuarios que ofrecen todavía algunos elementos de la tradición berebere. Para conocer de cerca las manifestaciones de la cultura popular, nada mejor que acudir a la fiesta de las rosas en El Kelâa M’gouna del mes de mayo, visitar sus tiendas de artesanía y aproximarse al ámbito de la medicina tradicional que emplea plantas, aceites y piedras para tratar las molestias más comunes.

La ruta desde Ouarzazate hasta Boumalne y las gargantas del Dadès y del Todra, recorre uno de los espacios culturales más fascinantes de África, donde la mirada del viajero reconoce en las formas del patrimonio la cultura generada por sus antiguos habitantes, a pesar de que sus descendientes carezcan de textos o memoria precisa del tiempo en que surgieron, cuando las caravanas cruzaban el desierto y llegaban cargadas de oro, sal y esclavos hasta las kasbahs y ksars del norte del Sáhara, para vender sus tesoros en los mercados del norte del desierto.

ENRIQUE DOMÍNGUEZ UCETA (www.enriquedominguezuceta.com)

Guía práctica

Vuelos directos de Vuelos Air Europa entre Madrid y Ouarzazate, jueves y domingos. Alojamientos. En Ouarzazate el Hotel Le Berbere Palace (www.hotel-berberepalace.com). En Boumalne el Hotel Xaluca Dadès (www.xaluca.com). Información de Turismo de Marruecos en www.visitmorocco.com

Artesanía bereber, alfombras Taznakht, joyas de plata y piedras semipreciosas. © Enrique Domínguez Uceta.

Artesanía bereber, alfombras Taznakht, joyas de plata y piedras semipreciosas. © Enrique Domínguez Uceta

2 thoughts on “Viaje a Ouarzazate, al sur del Atlas”

  1. Jarr Arte dice:

    Un viaje muy, muy interesante. Las imágenes son divinas…

  2. muy interesante el artículo. Me gustaria que pases por el mio y me des tu opinión artesinarte.wordpress.com , saludos y gracias

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