Naturalezas muertas, vidas inmóviles

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El espacio expositivo de la Fundación Juan March de Palma presenta un diálogo estético entre 43 fotografías de bodegones procedentes de la colección Siegert de Múnich y varios óleos del siglo XVII, reivindicando la atemporalidad de las naturalezas muertas

El género de naturalezas muertas ha sido una constante artística desde su invención en el siglo XVII por los artistas flamencos. No obstante, su denominación, derivada de una poco ortodoxa traducción del flamenco de “stilleven”, literalmente sería algo similar a “vida inmóvil”, habría sido más acertada con el término genérico “cosas”, pues no solo representaban animales muertos o alimentos, sino que se incorporaban todo tipo de objetos sobre la mesa. Por ello, la exposición de la Fundación Juan March de Palma, abierta hasta el 10 de octubre, lleva como título Cosas. La idea de naturaleza muerta en la fotografía y la pintura e incluye una amplia mirada desde 1855 a 1975 en el mundo de la instantánea, pero se retrotrae al siglo XVII con la exhibición de siete óleos.

Bodegón con copa Rómer, panecillo y limón, c. 1640-43, por Willem Heda. Óleo sobre tabla. Colección particular. Arriba, De la serie Ventana de mi estudio, 1940-54, por Josef Sudek. Plata en gelatina sobre papel. Colección Dietmar Siegert.

Bodegón con copa Rómer, panecillo y limón, c. 1640-43, por Willem Heda. Óleo sobre tabla. Colección particular. Arriba, De la serie Ventana de mi estudio, 1940-54, por Josef Sudek. Plata en gelatina sobre papel. Colección Dietmar Siegert.

En este gran salto de tiempo de casi tres siglos es posible encontrar el hilo que entreteje la diversidad de las obras expuestas en la esencia del concepto de bodegón. El alma de la naturaleza muerta ha permanecido intacta pero los diferentes artistas y disciplinas han posibilitado nuevas visiones de este género, desde la pictorialista del Barón de Meyer hasta la experimental de la vanguardia de la primera mitad del siglo pasado, con juegos de abstracción a través del uso del zoom o el primer plano.

A cada tiempo le corresponde su modernidad y con ello, los nuevos inventos se fueron incorporando a las composiciones, situación que aprovecha Man Ray para sus encuadres surrealistas. Los animales muertos son sin duda la definición perfecta de esa vida inmóvil, a veces despedazados y crudos como los abattoirs parisinos de Madame d’Ora, pero las flores y su belleza efímera también encuentran espacio en los bodegones vanguardistas del delicado Sudek. Alimentos, copas, botellas, objetos decorativos, periódicos… se muestran ante nosotros con el enigma que siempre han supuesto estas agrupaciones, fruto de la mente de todo tipo de artistas.

Autorretrato con pluma de pavo real y metrónomo, c. 1960, por Man Ray. Collage fotográfico, plata en gelatina sobre papel.

Autorretrato con pluma de pavo real y metrónomo, c. 1960, por Man Ray. Collage fotográfico, plata en gelatina sobre papel.

Natalia de VAL NAVARES

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