El Museo de Granollers descubre la figura del artista Jordi Benito

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Jordi Benito (Granollers, 1951-Barcelona 2008) es uno de los máximos exponentes del arte conceptual que surgió en las décadas de los 70 y 80 en España.Tras el fallecimiento del artista, la familia donó al Museo de Granollers un rico fondo de obras, con las que hoy la institución catalana revive su figura y da a conocer su trayectoria en la muestra Ideas como imágenes/Documentos como obras de  arte, que se puede visitar hasta el próximo 27 de septiembre

Se podría decir que una de las citas ineludibles para el arte conceptual en España, y desde donde arrancaron un numeroso grupo de creadores que se dedicaron a este, son los Encuentros de Pamplona del año 1972.  Ese año llegaron a la capital navarra artistas internacionales de la talla de Allan Krapow o Wolf Vostell, para mostrar lo que  ya desde hacía casi una  década y media, llevaban trabajado en el campo de este planteamiento artístico, tan característico de la llamada “Postmodernidad”.

El arte conceptual no es otra cosa que una corriente artística que surge como respuesta a las creaciones anteriores, sea informalismo abstracto o pop. La materia plástica convencional, pintura y escultura, es rechazada y sustituida por un nuevo soporte mucho más vivo, mucho más mutable: el cuerpo. Cierto es también que el uso de objetos, como herencia del dadaísmo y neodadaísmo, adquieren de nuevo un papel principal. Prácticamente el culpable de todo el desarrollo del arte conceptual es Marcel Duchamp, y después Piero Mazoni con su famosa obra  Mierda de artista.

La Fuente, 1917. Marcel Duchamp

 

Por lo tanto desde finales de los 50, y a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, en el arte moderno se hablará de arte de acción (performance, happening y fluxus), como de instalaciones o ambientes. Herederos de nuestro pasado, hoy en día, el arte contemporáneo continúa experimentando con estas propuestas. Y es precisamente este pasado tan cercano al arte del presente, el  que nos atrae hacia figuras que sobresalieron con sus investigaciones, desarrollando con ellas la historia del arte contemporáneo en España. Jordi Benito es uno de tantos; pionero en el body art (arte corporal)  y destacado por su trabajo con la instalación, su legado nos deja su coqueteo con todo tipo de expresiones conceptuales.

Subversiva y complicada quizás sean las dos características que mejor definan todo su trabajo. Así lo corrobora el vasto testimonio documental de casi 150 carpetas, que contienen proyectos realizados, así como otros frustrados, fotografías, dos libros del artista y numerosas obras sin documentar. Todo un tesoro que no ha querido desperdiciar el Museo de Granollers, y que convierte este material de archivo en las obras de arte principales de  la muestra.

Acció reacció

Testimonio documental de una Accion/Reacción.

El discurso expositivo, comisariado por el crítico de arte y agitador cultural  Vicenç Altaió, señala conceptos claves de su trabajo como la frontera entre el dolor y la destrucción que puso en práctica el artista sobre su propio cuerpo. Ejemplo  de ello son las acciones en las que Jordi Benito se lanzó contra una pared de ladrillo, se bañó en cal viva, o cuando se metió en un bidón de agua sin respirar. Esta idea de llevar al límite el dolor corporal son un guiño a lo que la escuela del accionismo vienés estaba llevando a cabo por entonces en los 70.  Estos creadores austriacos, con los que se alinea Jordi Benito, plantean  el concepto de la  Acción / Reacción; una respuesta al malestar generalizado de la sociedad occidental por conflictos bélicos como la Guerra de Vietman, mediante la somatización  del dolor psíquico y mental.

Instal·lació amb Acció Anul·lacció II i Cadaqués

Instalación y acción: Anulación II

La muestra finaliza con las últimas dos etapas de Benito en las que se dedicó a crear instalaciones sonoras, con el piano como  instrumento estrella; así como ambientes con luces de Neón. En palabras de Carlos Toribio Gómez, director del Museo de Granollers, esta exposición y las dos publicaciones que la acompañan suponen “colocar a Benito en el lugar que nunca tuvo que dejar”.

 

 

 

 

 

 

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