Rafael Botí: armonía entre la música y el arte poético

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El Ateneo de Madrid recuerda a este músico y pintor cordobés al cumplirse los veinte años de su fallecimiento en una gran retrospectiva, donde está representado lo más significativo de su trabajo. Un recorrido que comienza con sus primeras obras realizadas en los años veinte y finaliza entrada la década de 1990. Hasta el 31 de diciembre

Rafael Botí Gaitán (Córdoba, 8 de agosto de 1990-Madrid, 4 de enero de 1995) dedicó toda su vida a la música y al arte. De 1909 a 1916 estudia dibujo con el pintor Julio Romero de Torres e Historia del Arte en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, disciplinas que simultaneaba con estudios en el conservatorio de música en la misma ciudad.

A los 17 años se va a vivir a Madrid, donde ingresa en el conservatorio y en la Real Academia de San Fernando. Allí conoce al pintor Vázquez Díaz que fue su profesor en la cátedra de Pintura Mural. Botí fue uno de los discípulos predilectos del pintor onubense y uno de sus modelos, que utilizó en repetidas ocasiones entre 1950-54  para sus series taurinas y los retratos de Domingo Ortega y Manolete. Y aunque esto es harina de otro costal, con el tiempo Rafael Botí reunió una gran colección de obras de Vázquez Díaz, entre ellas, una fantástica serie de retratos de personajes de la cultura española.

Viejo París o El Sena. Arriba, Paseo Escondido.

Viejo París o El Sena. Arriba, Paseo Escondido.

En 1919 comienza a impartir clases de viola en la Orquesta Filarmónica de Madrid y en 1930 en la Orquesta Nacional de España. Entre 1929 y 1931 viajó varias veces a París para ampliar sus estudios de pintura pensionado por la Diputación de Córdoba, allí conoció a Picasso y a Braque.

Fruto de estas estancias en la ciudad francesa, en 1931 funda, junto a otros artistas, la Agrupación Gremial de Artistas Plásticos, que el 29 de abril de ese mismo año publican un manifiesto vanguardista que apuesta por la renovación de la vida artística española. París también influyó en su trabajo, Botí asimilará el color de Matisse y el cubismo picassiano, algo que dejará impronta de por vida en su pintura.

El árbol rosa.

El árbol rosa.

Como a muchas otras personas, la Guerra Civil truncó su trabajo como artista, una actividad que volvió a retomar a partir de 1947. En 1980 el Ministerio de Cultura le concedió la Medalla de Plata al Mérito en las Bellas Artes. En 1998 se constituyó la Fundación Provincial Artes Plásticas Rafael Botí, una iniciativa de la Diputación de Córdoba. Sus obras están presentes en los fondos de los museos de Bellas Artes de Córdoba, Sevilla y Bilbao, en el Reina Sofía de Madrid o el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid.

Bodegón de los papeles.

Bodegón de los papeles.

El Ateneo de Madrid recuerda a este artista cordobés en el 20 aniversario de su fallecimiento con una retrospectiva. Una selección de sus lienzos más representativos, en un recorrido que arranca con sus primeras obras de los años veinte y finaliza con las últimas realizadas en la década de 1990, y que permitirá al visitante apreciar la evolución de Botí y su relación con otros artistas coetáneos y descubrir a un artista que siempre fue fiel a su estilo, técnica y temática.

Los paisajes de Rafael Botí conjugan la armonía y el ritmo de la música con el equilibrio, la profundidad y la expresividad del arte poético. El artista José Caballero (Huelva, 1916-Madrid, 1991), al hablar de la obra del artista cordobés, decía que “en sus paisajes siempre canta un pájaro”. Su dilatada vida, siempre en activo como artista, le hizo conocer y participar en el desarrollo del arte español de todo el siglo XX.

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