Bufones, aldeanos, rufianes y tahúres

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A través de una selección de obras de artistas de los siglos XVI al XVIII y que forman parte de las colecciones de la Galería Palatina, Galería de las Estatuas y de las Pinturas de los Uffizi se ofrece al visitante una singular visión de personajes marginales, como bufones, aldeanos, patanes, enanos o malabaristas. A diferencia de los temas religiosos y mitológicos, estos protagonistas permitieron a los artistas tomarse grandes libertades creativas y expresivas en sus obras. En el Palacio Pitti de Florencia hasta el 11 de septiembre

En la presentación de esta exposición, el nuevo director de la galería de los Uffizi, Eike D. Schmidt, explicaba que en la antigua Roma, cuando un general volvía de una campaña militar victoriosa, para celebrar su triunfo entraba en la ciudad en un desfile en el que se exhibía el botín capturado a los vencidos. Entre los gritos de ovación del público, sobre un carro ricamente adornado y en una posición elevada se situaba el general, más bajo y a su lado se situaba un “loco'” cuya misión era injuriarlo y reírse de él, para recordarle la caducidad de su éxito y sus límites humanos. En el marco del solemne ritual, el papel asignado a este loco debía ser tan moralístico como aberrante, para subrayar no sólo la diferencia de fortuna y de rango sino también de prestancia física y mental.

Retrato del enano Gabriello Martinez, anónimo florentino del siglo XVII, H. 1640, óleo sobre lienzo, Florencia, Galería de los Ufizzi. Arriba, Banchetto grottesco, anónimo pintor toscano del siglo XVII, h. 1630-40, óleo sobre lienzo. Todas las imágenes, Galería de los Uffizi, Florencia,

Retrato del enano Gabriello Martinez, anónimo florentino del siglo XVII, H. 1640, óleo sobre lienzo. Arriba, Banchetto grottesco, anónimo pintor toscano del siglo XVII, h. 1630-40, óleo sobre lienzo. Todas las imágenes, Galería de los Uffizi, Florencia,

La diversidad, casi siempre limitada al aspecto, continuará en los siglos para garantizar un estatus especial a estos personajes… –el enano Morgante aparece en más de una escena en la decoración del Palacio Vecchio y a pie del monumento ecuestre de Cósimo I en la plaza de la Signoria de Florencia–, aunque objetos de una atención al tiempo morbosa y afectuosa, en notables retratos encargados a artistas famosos.

Bacco fanciullo, Giovanni Mannozzi detto Giovanni da San Giovanni, h. 1630-40, óleo sobre lienzo.

Bacco fanciullo, Giovanni Mannozzi detto Giovanni da San Giovanni, h. 1630-40, óleo sobre lienzo.

“Considerados del mismo modo unos juguetes vivientes…, así como avispados consejeros dotados de especiales licencias respecto a la etiqueta de corte, estos bufones, enanos y malabaristas constan en los documentos de archivo con una identidad definida… La posición de los bufones, a mitad de camino entre la diversión y la conciencia parlante del señor, los eleva a protagonistas de un arte jocoso y bizarro, que permite a los artistas felicísimas libertades creativas y expresivas… En esta exposición, los autores afrontan valientemente un tema insólito y complejo, con utilísimas excursiones en la literatura y en la historia de la medicina”, comentaba Eike D. Schmidt.

Madonna Domenica delle Cascine, la Cecca di Pratolino e Piero moro, de Justus Suttermans, h. 1634, óleo sobre lienzo.

Madonna Domenica delle Cascine, la Cecca di Pratolino e Piero moro, de Justus Suttermans, h. 1634, óleo sobre lienzo.

Ahora, Galería Palatina del Palacio Pitti exhibe algunos de los más raros y sorprendentes ejemplos figurativos en las colecciones medíceas entre los siglos XVI y XVIII. Se trata de escenas costumbristas que la pintura barroca invitaba a representar inmortalizando variados aspectos cómicos de la vida social y cortesana, unos temas hasta entonces considerados plebeyos y degradantes, no dignos de una pintura elevada como la dedicada a los temas sacros, mitológicos o históricos.

Retrato de Angiola Biondi, enana de Violante de Baviera, Niccolò Cassana, anterior a 1707, óleo sobre lienzo.

Retrato de Angiola Biondi, enana de Violante de Baviera, Niccolò Cassana, anterior a 1707, óleo sobre lienzo.

Y lo hace a través de una selección de 30 obras (entre ellas, 14 pinturas, 2 esculturas y algunos marcos restaurados para la ocasión), en su mayoría procedentes de los depósitos de la Galería Palatina y de la Galería de las Estatuas y de las Pinturas del conjunto de los Uffizi. Todo un despliegue de personajes marginales como bufones, aldeanos, patanes, enanos y tahúres. Un muestrario variopinto y sorprendente de individuos del entorno de la corte medícea cuya ilustración costumbrista permite captar la más sorprendente realidad de entonces.

Enano durmiendo (El enano bocciolo), pintor emiliano del siglo XVIII, h. 1700-10, óleo sobre lienzo.

Enano durmiendo (El enano bocciolo), pintor emiliano del siglo XVIII, h. 1700-10, óleo sobre lienzo.

Un universo centrado en la bufonería, la “rusticitas” y el juego, poblado de sujetos a los que se les exigía la diversión y distracción de los señores, una vía de escape al aburrimiento siempre al acecho en el rígido ceremonial de corte, como demuestran el Nano Morgante de Bronzino y Valerio Cioli, los caramogi (estatuillas o ilustraciones de personas deformes del siglo XVII) en las Estaciones de Faustino Bocchi en oposición al melindre cortesano de los Servidores de Cosimo III de’Medici.

Cuatro servidores de la Corte de los Medici, Anton Domenico Gabbiani, h. 1684, óleo sobre lienzo.

Cuatro servidores de la Corte de los Medici, Anton Domenico Gabbiani, h. 1684, óleo sobre lienzo.

Pertenecen al oficio de la bufonería Alberto Tortelli y Giuliano Baldassarini representados por Niccoló Cassana, que según las biografías eran empleados para la diversión del gran príncipe Ferdinando.

Il guardarobiere di Pratolino con cacciatori e cuochi della ‘famiglia’ medicea, de Justus Suttermans, h. 1634, óleo sobre lienzo,

Il guardarobiere di Pratolino con cacciatori e cuochi della ‘famiglia’ medicea, de Justus Suttermans, h. 1634, óleo sobre lienzo,

La comicidad de estos individuos, no carente de dramaticidad o melancolía, se concentra en los bufones profesionales de la palabra, del físico y de la alienación mental como el Meo Matto de Giusto Suttermans y muchos otros presentes en esta muestra, además de las figuras ocupadas en extrañas actividades que surgen petrificadas entre los setos del Jardín de Boboli, cuya visita queda incluida en el recorrido expositivo.

Entre las distracciones, cabe indicar el papel desempeñado por los juegos: de palabras, de mesa y los propiamente físicos, como documenta el enigmático Retrato de jugador con pelota. Sin olvidar el contexto menos lícito, la equívoca taberna, marginada de la sociedad, que atrae tanto a la corte como al Guitarrista de Jean Ducamps. Y así la Florencia medícea sigue maravillando.

Carmen DEL VANDO

2 Replies to “Bufones, aldeanos, rufianes y tahúres”

  1. Eli dice:

    ¿En qué revista aparece este articulo? ¿Numero?

    1. Ángela Sanz dice:

      Este artículo solo se ha publicado en la web de Descubrir el Arte.

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