El esplendor del Siglo de Oro

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Una exposición en la Gemäldegalerie de Berlín muestra hasta el 1 de octubre lo mejor del arte español del siglo XVII. Un total de 135 obras excepcionales entre pintura, escultura y dibujo de grandes maestros como el Greco, Murillo, Ribera, Zurbarán, Velázquez o Claudio Coello procedentes de colecciones y museos de Europa, Estados Unidos y Asia. Un periodo que coincidió con los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Ofrecemos un extracto del artículo de Marie-Claire Uberquoi que hemos publicado en la revista de agosto de Descubrir el Arte

Este verano el mundo del arte berlinés vive la hora española. La exposición El Siglo de Oro. Die Ära Velázquez (El Siglo de Oro. La era de Velázquez), organizada por la Gemäldegalerie de la capital alemana, es un proyecto ambicioso que ha permitido reunir un total de 135 obras excepcionales, entre pinturas, esculturas y dibujos, procedentes de colecciones y museos de Europa, Asia y de Estados Unidos.

San Martín y el mending, del Greco, 159-99, óleo sobre lienzo, Washington, National Gallery of Art, Colección Widener. Arriba, Tres músicos, de Velázquez, h. 1616-18 (foto Jörg P. Anders).

San Martín y el mendingo, del Greco, 1597-99, óleo sobre lienzo, Washington, National Gallery of Art, Colección Widener. Arriba, Tres músicos, de Velázquez, h. 1616-18, óleo sobre lienzo, Berlín, Gemäldegalerie (foto Jörg P. Anders).

Destacan por supuesto los importantes préstamos de los museos españoles y la aportación de la propia Gemäldegalerie que presenta aquí 18 pinturas y 21 dibujos de un alto valor artístico. Comisariada por María López-Fanjul y Diez del Corral y por Roberto Contini, la exposición incluye junto a figuras indiscutibles como el Greco, Jusepe de Ribera, Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo y Diego Velázquez, una amplia representación de artistas coetáneos, como los pintores Francisco Pacheco, Juan Sánchez Cotán, Alonso Cano, Claudio Coello, Jorge Ribalta, Juan Bautista Mayno, Alejandro Loarte, Vicente Carducho, Juan de Roelas, Antonio de Pereda, Juan van der Hamen, Juan de Valdés Leal, y los escultores Gregorio Fernández, Pedro de Mena o Juan Martínez Montañés, entre otros muchos artistas.

Marte, de Velázquez, h. 1638, óleo sobre lienzo, 179 x 95 cm, Madrid, Museo del Prado.

Marte, de Velázquez, h. 1638, óleo sobre lienzo, 179 x 95 cm, Madrid, Museo del Prado.

El objetivo es ofrecer una visión de conjunto que permita apreciar la riqueza y la diversidad de la creación artística producida en España durante el siglo XVII. Este brillante capitulo de la historia del arte coincidió con los reinados de Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700), un periodo durante el cual paradójicamente, España iría experimentando una progresiva decadencia política.

Cabeza venda, dibujo de José de Ribera, h. 1630, Museos Estatales de Berlín (foto Volker-H. Schneider).

Cabeza vendada, dibujo de José de Ribera, h. 1630, Museos Estatales de Berlín (foto Volker-H. Schneider).

Fue una época marcada por epidemias y guerras, por la pérdida de algunos territorios y por la expulsión de los moriscos en 1609, un hecho que tendría graves consecuencias sobre la economía del país. Es cierto que a finales del siglo XVI y principios del XVII España era la monarquía más poderosa de Europa, que reinaba sobre un inmenso imperio colonial, tal y como se recuerda en el mapa situado en la entrada de la muestra; pero los tesoros de aquellas tierras conquistadas no servían para crear riqueza en la península ibérica, sino para alimentar las grandes fortunas de los comerciantes holandeses y de los banqueros alemanes.

Ángel despertando al profeta Elías en el desierto, de Juan Antonio de Frías y Escalante, h. 1650-60, Museos Estatales de Berlín.

Ángel despertando al profeta Elías, de Juan Antonio de Frías y Escalante, h. 1650-60, Museos Estatales de Berlín.

Estas contingencias económicas no impidieron sin embargo, el extraordinario florecimiento tanto de las letras como de las Bellas Artes. El teatro de Calderón de la Barca y de Lope de Vega, la poesía de los místicos y la inmensa obra de Miguel de Cervantes constituyen una de las grandes cumbres de la cultura española. Un ejemplar de la primera edición de El Quijote, en lengua alemana, se exhibe en el primer ámbito de la exposición, poniendo de manifiesto la voluntad de los comisarios de contextualizar las obras expuestas y de tejer interesantes correspondencias entre las diferentes formas de expresión.

Santa Margarita de Antioquía, de Zurbarán, 1630-34, Londres, National Gallery.

Santa Margarita de Antioquía, de Zurbarán, 1630-34, Londres, National Gallery.

En este mismo ámbito que sirve de introducción a la muestra, el visitante se encuentra ante cuatro cuadros excepcionales del Greco (1541-1614) el Cristo en la cruz del Louvre, la impresionante Inmaculada Concepción del Museo de Toledo y las dos versiones de San Martin y el mendigo, la primera de ellas de 1597 propiedad de la National Gallery de Washington, y la segunda fechada en 1600 del Art Institute de Chicago. Por su composición nada convencional y por la audacia de sus colores, estas obras realizadas en la última etapa toledana del Greco, se sitúan a la vanguardia de su tiempo, anticipándose a la renovación de la pintura del siglo XVII, que tendrá en Velázquez a su máximo exponente.

Niños comiendo un pastel, de Murillo, h. 1670-75, Pinacoteca Antigua de Münich.

Niños comiendo un pastel, de Murillo, h. 1670-75, Pinacoteca Antigua de Münich.

Dicha renovación se caracterizará por una evolución hacia el barroco, mediante la progresiva penetración de la influencia de Caravaggio y la afirmación de un realismo de tintes tenebristas. Otra circunstancia determinante para el arte del Siglo de Oro fue la gran efervescencia religiosa que se apoderó del país bajo el reinado de Felipe III posiblemente como consecuencia de la Contrarreforma. Tanto la monarquía como la Iglesia católica impulsaron la creación de nuevos conventos y fundaciones, lo que propició numerosos encargos a pintores, escultores y arquitectos.

La muestra que sigue un orden cronológico, presenta el desarrollo de la pintura y de la escultura en los principales centros artísticos del país, Toledo, donde además del Greco, trabajó Sánchez Cotán (1560-1627) representado aquí por uno de sus impactantes bodegones; Andalucía, con la notable aportación de los creadores sevillanos; Valladolid, donde la corte residió de 1601 a 1606;  Valencia y Madrid, donde Felipe IV dio un enorme impulso a las artes, encargando la decoración de sus nuevos palacios a numerosos artistas, entre ellos Velázquez, “el príncipe de los pintores”.

Pintor pobre o Vendedor de cuadros, de José Antolínez, h. 1670, Pinacoteca Antigua de Múnich.

Pintor pobre o Vendedor de cuadros, de José Antolínez, h. 1670, Pinacoteca Antigua de Múnich.

Los interesados en leer el artículo completo podrán hacerlo en la REVISTA DE AGOSTO, que podrán adquirir en los quioscos o en http://quiosco.arte.orbyt.es

Bufón con libros (Diego de Acedo), de Velázquez, h. 1644, óleo sobre lienzo, 187 x 82 cm, Madrid, Museo del Prado.

Bufón con libros (Diego de Acedo), de Velázquez, h. 1644, óleo sobre lienzo, 187 x 82 cm, Madrid, Museo del Prado.

 

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