ADAM y Plasticarium arte jovial

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Plasticarium. Museum ADAM, Bruselas © Mercedes Peláez.

Más de dos mil piezas de enseres y mobiliario en plástico de colores, atesoradas por el coleccionista Philippe Decelle, integran el núcleo expositivo del museo ADAM, recientemente inaugurado en Bruselas a escasa distancia del Atomium

El diseño y la arquitectura contemporáneos tienen una nueva referencia en Plasticarium, un nombre bajo el que se agrupa el alegre conjunto de más de dos mil piezas de enseres y mobiliario en plástico de colores que integra el núcleo expositivo del reciente museo ADAM de Bruselas. El Art & Design Atomium Museum, en su título completo, se presenta asociado al célebre Atomium. Aunque no ocupa el icónico edificio de nueve esferas referidas al átomo que se convirtió, por su volumen sorprendente, en el símbolo arquitectónico de la capital belga desde que presidiera en la ciudad la Exposición Universal de 1958.

"Zombi", Tallon. "Homme, Francken. Plasticarium. Museum ADAM, Bruselas © Mercedes Peláez.

“Zombi”, Tallon. “Homme, Francken. Plasticarium. Museum ADAM, Bruselas © Mercedes Peláez.

El museo ADAM se ha instalado en una zona restringida del interior de otro valioso pabellón de tamaño descomunal, el de la Trade Mart Brussels, que resulta más apropiado a la función expositiva por su forma y tipología elementales. Está situado a escasa distancia del Atomium, en el mismo recinto ferial del parque Heysel. El ADAM atribuye la autoría del Trade Mart al arquitecto norteamericano John Portman, que logró un sólido edificio de la arquitectura del muro cortina, en vidrio reflectante y metal, ejemplar entre los producidos por el Movimiento Internacional en las décadas de los años sesenta y setenta del pasado siglo.

Tras la aparente sencillez del inmenso pabellón Trade Mart hay un autor tan imaginativo como tajantes resultan las dimensiones colosales que identifican sus obras. A John Portman, próximo a cumplir los 91 años de edad, le interesan los grandes rascacielos y los espacios diáfanos gigantes, que tiñe del mismo ambiente futurista que los cineastas prefieren cuando eligen localizaciones adecuadas a los argumentos de acción interpretados por héroes juveniles. La arquitectura de Portman gusta al cine y es conocida por servir de fondo cinematográfico en películas célebres de este tipo, especialmente cuando la trama se rueda en escenarios de su Atlanta natal.

La ciudad de Atlanta acoge también su obra más notable, el hotel Regency Hyatt, primero de la marca, para el que ideó en 1967 una singular distribución de habitaciones volcadas sobre un inmenso patio cubierto central de 21 plantas de altura. La potente tipología hotelera de Portman, hoy extendida y habitual, se convirtió en el sello de la cadena norteamericana y, probablemente, en el primer impulso que movió a la familia Pritzker, propietaria de la firma, hacia una inclinación tan devota por la arquitectura valiosa que inspiró el establecimiento de los premios que llevan su apellido.

Plasticarium. Museum ADAM, Bruselas © Mercedes Peláez.

Plasticarium. Museum ADAM, Bruselas © Mercedes Peláez.

La conversión de una parte del Trade Mart en el contenedor museístico ADAM ha sido igualmente sugestiva. Incluye la restauración material del sector a ocupar, el reparto de los 5.000 metros cuadrados asignados para vestíbulos, museo y la colección Plasticarium, exposiciones temporales, aula, cafetería, tienda, auditorio y servicios, bajo la supervisión del estudio local Lhoas & Lhoas, responsable del montaje expositivo en colaboración con Thierry Belenger y Alexandra Midal, expertos en diseño del siglo XX. La intervención en el edificio Trade Mart añade la incorporación en el exterior de una exquisita pieza arquitectónica autónoma para servir de acceso exclusivo al museo, a cargo precisamente de un autor, Jean Nouvel, galardonado en 2008 con el premio Pritzker, y del dúo bruselense MDW Architecture.

El conjunto Plasticarium, acogido en el museo ADAM, es de origen privado y responde al fervor coleccionista de Philippe Decelle, su impulsor. Es única en su género y comprende todo tipo de objetos, electrodomésticos, trajes, recipientes, vajillas, ajuares cotidianos, mesas, sillas, sillones, módulos, lámparas, monitores, teléfonos, tocadiscos, transistores, papeleras, relojes, cuadros, esculturas y otras piezas de arte y de diseño relevante fabricadas con materiales plásticos en los periodos comprendidos desde 1960 hasta 1973, año de la crisis del petróleo, y desde 1987 a 2000. En el número 212, en quioscos, Mercedes Peláez recorre el edificio, recupera la historia de las colección y descubre sus piezas icónicas.

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