Castelao. El arte como expresión del ser

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Para conmemorar el centenario de la llegada de Castelao a Pontevedra, durante el pasado verano el Museo de Pontevedra organizó las exposiciones Castelao Artista. Os fundamentos do seu estilo (1905- 1920) y Meu Pontevedra! Castelao (1916- 1936). En ellas se reconstruía exhaustivamente las actividades artísticas, culturales y políticas desarrolladas por este gallego universal en sus años pontevedreses, los más prolíficos de su carrera artística y política y, acaso, también los más relevantes. Recuperamos para nuestros lectores la vida y la obra de este artista, político y símbolo del nacionalismo gallego

«Eu vivín longos anos de ledicia en Pontevedra, aferrado a fermosura dos seus arredores, coma quen non pode desprenderse dos brazos mornos dunha noiva. Eu débolle a Pontevedra o mellor da miña vida e agora padezo saudades da súa paisaxe, tristuras de non vela i espranzas de retornar a ela.» [Yo viví largos años de alegría en Pontevedra, aferrado a la hermosura de sus alrededores, como quien no puede desprenderse de los brazos tibios de una novia. Yo le debo a Pontevedra lo mejor de mi vida y ahora padezco nostalgias de su paisaje, tristezas de no verla y esperanzas de retornar a ella.]

 La ría de Pontevedra con la isla de Tambo, Pontevedra. Todas las obras pertenecen a Castelao.

La ría de Pontevedra con la isla de Tambo, Pontevedra. Todas las obras pertenecen al artista, político y símbolo del nacionalismo gallego Alfonso Daniel Rodríguez Castelao.

Difícilmente puede comprenderse a Castelao –escritor, artista, político y símbolo del nacionalismo gallego–, sin tener en cuenta los veinte años que vivió junto a su familia en Pontevedra. Alfonso Daniel Rodríguez Castelao (Rianxo, 1886-Buenos Aires, 1950) llegó a esta ciudad para dar un nuevo rumbo a su vida. Tras padecer un desprendimiento de retina, del que se recuperó parcialmente tras una operación, abandonó la medicina –como decía irónicamente, por respeto a la humanidad–, y opositó al Instituto Nacional de Estadística, obteniendo plaza como auxiliar de Estadística en la capital pontevedresa, a donde llegó a comienzos de 1916.

UNA RÁPIDA INTEGRACIÓN

En la segunda década del siglo XX Pontevedra gozaba de una bulliciosa vida social y cultural a la que Castelao se incorporó de inmediato. En sus años universitarios ya había mostrado su inclinación hacia el dibujo, la pintura y, sobre todo, la caricatura. Una disciplina que conoció durante su infancia en Argentina, a través de los trabajos que José María Cao Luaces publicaba en la revista Caras y caretas. En 1908 expuso sus primeras caricaturas en Madrid, donde participó en el II y III Salón Nacional de Humoristas, y comenzó a colaborar como ilustrador con las revistas Vida Gallega y El Cuento semanal. En esta época le confesaba a su padre en una carta que se sentía artista antes que nada, y que su verdadero deseo era vivir del arte, algo que, a pesar de su prolífica y variada producción nunca conseguiría del todo. Son los años en los que elabora su lenguaje artístico, explorando las posibilidades de la caricatura, experimentando con pintura en pequeños y grandes formatos, y plasmando ciertos temas que reflejan sus inquietudes personales como la pobreza, la ceguera o la emigración. También en la Universidad comienza a tomar conciencia de la situación política de Galicia y a definirse ideológicamente, aunque desde su juventud en el Partido Conservador evolucionará hacia un galleguismo de izquierdas.

Caricatura de Sánchez Cantón.

Caricatura de Sánchez Cantón.

Tanto a nivel cultural como político, Pontevedra pronto se desveló ante Castelao como una ciudad de gran atractivo. Recién llegado fue invitado a impartir una conferencia sobre la caricatura, participó junto con buena parte de la burguesía de la ciudad en la película de José Gil y Gil Miss Ledyia (1916), y se integró en el Club Karepas de remeros que, emulando a los clubes de ingleses de Oxford y Cambridge, reunía a un grupo de jóvenes universitarios bajo el lema “remo e bocadillos”. Los miembros del Club Karepas tenían su tertulia en la farmacia de Joaquín Maquieira y de su iniciativa nacerían en la década de 1920 instituciones culturales tan relevantes como el Seminario de Estudios Galegos, la Coral Polifónica de Pontevedra, o el propio Museo de Pontevedra.

Tanto sus amigos como las personalidades de la ciudad fueron plasmados en numerosas caricaturas donde se percibe su personal concepción de este medio gráfico. A Castelao no le interesaba la caricatura como mofa hueca y exageración de los defectos físicos de los retratados. Como explicó en sus conferencias, la ventaja de esta técnica residía en que permitía, a través de la selección y síntesis de rasgos y gestos, reflejar el carácter del personaje, su esencia. De ahí que todo: hombres, animales, objetos y paisajes pudieran tener su caricatura. En su opinión la caricatura se nutría de la verdad y debía resultar verdadera. Lo cual convertía forzosamente al caricaturista en un artista consciente que, además, debía producir un arte útil; capaz de modificar los sentimientos, para bien. Uno de los méritos de Castelao reside en su habilidad a la hora de captar la psicología de los representados mediante el trazo veloz y sintético de sus dibujos, y en su capacidad para comunicarse con el espectador. Y la humanidad con que dotó a los protagonistas de sus caricaturas de contenido social y político confirió, tanto a ellos como a su mensaje, un carácter universal.

GALLEGUISMO Y ARTE

Prólogo del original del Álbum Nós.

Prólogo del original del Álbum Nós.

Su llegada a Pontevedra también coincidió con el inicio de un activo compromiso político que se intensificó al contactar con los intelectuales galleguistas de la ciudad, principalmente Losada Diéguez y Vicente Risco. En 1916 se fundó en A Coruña la primera Irmandade da Fala, una organización para la defensa, exaltación y fomento de la lengua gallega que inmediatamente contó con delegaciones en las restantes ciudades de Galicia. Castelao promocionó la fundación de la delegación pontevedresa. La ideología galleguista impregnó desde entonces toda su producción artística y literaria que, como explicaba en una publicación de 1922 en el diario La Zarpa, concebía como un medio de expresión de su nacionalismo y, en definitiva, de su ser. A consecuencia de su integración en las Irmandades da Fala publicó asiduamente en el boletín A Nosa Terra (1919), iniciando su faceta de narrador de cuentos que él denominará cousas (cosas). En este momento surgen algunos de los personajes recurrentes de su obra como el indigente manco al que presenta como ‘O Probe Xan’, que se popularizaron gracias a su colaboración con publicaciones periódicas. La más importante de todas fue la Revista Nós, fundada en 1920 por Antón Losada Diéguez, Vicente Risco, Ramón Cabanillas y el propio Castelao, que además de proponer el nombre de la revista asumió su dirección artística. Nós articuló la vida política y cultural gallega hasta su desaparición en 1936, adquiriendo una notable repercusión internacional. Su nombre, propuesto por nuestro autor, coincide con el del álbum de dibujos que ese mismo año daba a conocer, y gracias al cual proyectaría tanto su carrera artística como su faceta de político.

EL ALBUM NÓS

El galleguismo y la implicación política de Castelao afloran definitivamente en el Álbum Nós, una colección de grabados realizada entre 1916 y 1918 donde se denuncian la penuria y el drama del pueblo gallego. El álbum se concibió como una llamada de atención a la burguesía –clase a la que él mismo pertenecía–, sobre la penuria y marginación que padecía buena parte del pueblo gallego, y que a su entender era el reflejo de Galicia y de su situación respecto al resto de España. La primera exposición del álbum tuvo lugar en A Coruña el 2 de marzo de 1920, suscitando tal interés que ese mismo año pudo contemplarse en Madrid y Ourense. El éxito de dichas muestras propició su itinerancia por distintas localidades gallegas hasta 1924, dando lugar, en paralelo, a la celebración de conferencias y otros actos culturales o políticos.

Dibujo nº 42 del original del Álbum Nós (“Os cegos aínda viven da caridade”).

Dibujo nº 42 del original del Álbum Nós (“Os cegos aínda viven da caridade”).

La técnica elegida por Castelao para la elaboración del álbum fue aquella que dominaba mejor y en la que se sentía más cómodo: la caricatura. Por primera vez se sirve de este medio para expresar sus ideas políticas y condenar las injusticias de su tiempo, haciendo gala de un excepcional dominio de la ironía –la famosa retranca gallega de la que fue uno de sus máximos exponentes artísticos–, y la sátira. Su facilidad para el dibujo le permitirá plasmar la psicología, el carácter y los sentimientos de los personajes representados, que se convertirán, gracias a la efectividad de las imágenes creadas, en estereotipos de la sociedad gallega. Precisamente, la diferencia de los dibujos del Álbum Nós frente a los trabajos precedentes del artista reside en el abandono del costumbrismo idealista y amable en favor del activismo político y la crítica social, que ya nunca abandonarán su obra artística y literaria. Como ya hemos señalado, la caricatura le proporcionaba un lenguaje directo, carente de elementos que distrajeran la atención del mensaje que se quería enviar. Mediante una composición formada a base de un dibujo y un breve texto que completa el contenido de la imagen, el autor denunciaba la penosa situación de las gentes de Galicia, víctimas de los foros, el fisco, las leyes, los caciques, y la Iglesia. Como explicó López Vázquez, la carga expresiva del mensaje puede recaer bien en la imagen bien en el pie. En el primer caso, Castelao dotaba de gran expresividad a la imagen, recurriendo a potentes claroscuros y confiriendo a las figuras un mayor naturalismo. Por el contrario, cuando la potencia del mensaje residía en el texto, optaba por un dibujo lineal donde el empleo de tintas planas, el predominio del arabesco y la línea curva, junto con una composición dominada por un gran vacío central denotan la influencia de la estampa japonesas y el dibujo francés impresionista y modernista, que conoció gracias a publicaciones como L’asiette au beurre, revista que coleccionó durante la primera década del siglo XX. Para López Vázquez la idea de crear un álbum de denuncia social pudo inspirarse en el trabajo de Louis Raemaekers, artista belga que había realizado una serie de cartones para denunciar el ultraje de Alemania a Bélgica durante la I Guerra Mundial que se recogieron en un álbum en 1916. Y, en última instancia, se puede rastrear el influjo de Goya, de quien Castelao poseía un ejemplar de los Caprichos y cuya impronta se aprecia en sus escenas más expresivas.

Castelao quería realizar una publicación de gran calidad del álbum, objetivo que logró en 1931 gracias a la imprenta madrileña Hauser y Menet, a la cabeza del grabado en España y Europa. Los dibujos del Álbum Nós, aquellos que componían la muestra itinerante, estuvieron desde entonces en paradero desconocido hasta que, este mismo año, Xosé Manuel Castaño y Ángeles Tilve, comisarios de la exposición Meu Pontevedra! (Museo de Pontevedra del 28 de junio al 11 de septiembre de 2016), localizaron los originales, que han podido contemplarse después de ochenta y cinco años. Los dibujos encandilan por los matices que presentan respecto a las estampas: las veladuras de tinta, la sutileza de los detalles de los planos más alejados del espectador, la presencia de líneas en color que resaltan los contornos, o la caligrafía informal de los textos que los acompañan y dan título a las láminas, consecuencia de la velocidad y el escaso cuidado. Esas huellas de la mano del autor confieren al álbum una vitalidad acorde con la universalidad y actualidad de los temas tratados: la pobreza, el hambre, la enfermedad, la infancia, la emigración, el fracaso, la explotación, la desigualdad, los abusos de poder o la indefensión de los desfavorecidos.

UN ARTISTA AUTODIDACTA

Diario de 1921.

Diario de 1921.

En un primer momento, Castelao pretendía encargarse él mismo de la edición del álbum pero para ello necesitaba ahondar en el estudio de las técnicas de estampación. Con este fin, en 1921 consiguió una beca de la Junta de Ampliación de Estudios que le permitió realizar un viaje formativo a Francia, Bélgica y Alemania. Hasta entonces, su formación artística había sido plenamente autodidacta, alejada de las academias y escuelas de artes. Una iniciativa personal que nunca abandonó. Durante dicho viaje llevó un Diario cuyo original se conserva en el Museo de Pontevedra, pero del que publicó algunos elementos en la Revista Nós. En él, además de plasmar por escrito algunas de sus ideas artísticas, realizó una serie de dibujos que emplearía y reinterpretaría en futuros trabajos. De este año en el extranjero, Castelao conservó numerosos recuerdos, como un folleto de una exposición de arte ruso que le causó una positiva impresión, o los programas de las obras teatrales a las que asistió en París y que despertaron su interés por la escenografía. En Alemania aprendió la técnica del grabado al linóleo que empleó en su prolífica producción como ilustrador y diseñador gráfico y que, de regreso en Galicia, enseñó a jóvenes artistas e ilustradores. Su faceta como diseñador gráfico la desarrolló tanto en publicaciones periódicas como en el diseño de las portadas de libros, suyos y de otros escritores gallegos.

LA CREACIÓN DE UN NUEVO ARTE GALLEGO

Concluido el viaje continuó con su actividad política y artística. En 1924 ingresó en el Seminario de Estudos Galegos, fundado en otoño de 1923 para estudiar el patrimonio cultural gallego y formar a investigadores. Como era habitual su implicación en la institución fue profunda, dirigiendo la sección de Arte y Literatura y diseñando su logotipo. Su interés por el patrimonio le llevó a colaborar con la Sociedad Arqueológica Pontevedresa y a participar activamente en la fundación del Museo de Pontevedra (1927). A esta época corresponden sus dibujos previos a la restauración de su primera sede, el edificio Castro Monteagudo, o la donación de algunas acuarelas de su autoría. La inclinación de Castelao por el estudio del arte gallego también contaba con un trasfondo ideológico. Como declaró en una conferencia pronunciada en Vigo en 1930, el nuevo arte gallego no debía inspirarse en influencias foráneas sino partir de Galicia y, para ello, se debía mirar hacia el arte popular, poseedor del verdadero espíritu gallego. Una de las manifestaciones más características y auténticas del arte popular la reconoció en las cruces de piedra y los cruceiros, siendo el responsable de dignificar este tipo de obras y el primero en conferirles una consideración académica. Los resultados de la recopilación y estudio que, desde la década de 1920 y hasta los últimos años de su vida, realizó de los cruceiros gallegos vieron la luz en la publicación póstuma As cruces de pedra na Galiza (1950). Como parte de la preparación de este trabajo, y por sugerencia de Valentín Paz Andrade, recorrió la Bretaña francesa gracias a una segunda beca de la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar las cruces bretonas. Su finalidad era la de realizar una comparativa entre las cruces de piedra de los dos Finisterres. Las conclusiones y dibujos de este viaje fueron publicados a su regreso por el Seminario de Estudos Galegos bajo el título As cruces de pedra na Bretaña (1930).

Viñeta de la serie Os homes.

Viñeta de la serie Os homes.

Otra de sus aportaciones de gran recorrido consistió en la creación de una tipografía que, a simple vista, pudiera ser identificada con Galicia. En esta ocasión sus fuentes fueron la documentación y, sobre todo, la epigrafía medieval. La mirada de Castelao hacia el Medievo resultaba tan consciente como coherente. En la Edad Media el gallego-portugués dominaba la lírica, Compostela era un crisol de culturas y en ella el Maestro Mateo y sus talleres elevaron el arte a nuevas cotas de expresión. El románico fue omnipresente en incontables parroquias del rural gallego, y el gótico dominó en sus principales villas hasta bien entrado el siglo XVI. Precisamente el románico gallego le sirvió de inspiración a la hora de idear el logotipo y alguno de los telones de la Coral Polifónica de Pontevedra –que contribuyó a fundar en 1925–, en el que fue su primer contacto con la escenografía. En el futuro volvería a trabajar en esta disciplina, diseñando los decorados de Divinas Palabras de Valle-Inclán (1933) y, ya durante su exilio bonaerense, el de su obra Os vellos non deben namorarse (1941) donde asumió toda la puesta en escena.

EL VIÑETISTA POPULAR

Portada de Cousas.

Portada de Cousas.

Durante sus años pontevedreses Castelao colaboró asiduamente en varios diarios, acercando su humor, su lenguaje visual y su mensaje político a un amplio público; lo cual lo convirtió en un personaje muy popular. Resaltan sus trabajos para el diario madrileño El Sol y, de manera especial, las viñetas publicadas en Galicia. Diario de Vigo (1924 y 1925) y el Faro de Vigo (desde 1926). Todas seguían un modelo semejante al ideado en el Álbum Nós –con una escena acompañada por un pie de imagen–, y fueron presentadas con diversas denominaciones, la mayoría de ellas bajo el título de “Cousas da vida” (cosas de la vida). Estas viñetas, de las que se publicó una selección, contaban a su vez con series temáticas, como la de Os homes, una de las más numerosas. Junto a estos trabajos gráficos Castelao publicó en El Pueblo Gallego sus cousas, una suerte de género narrativo híbrido de su invención compuesto a partir de relatos breves, sin título y de prosa sintética, que solían ir acompañados de una ilustración que los complementaba o completaba. Esta colección de relatos o cuentos continúa la línea de contenido político iniciada en el Album Nós, presentando la realidad socioeconómica de Galicia a partir de los mismos protagonistas arquetípicos. Cousas se editó en dos volúmenes publicados respectivamente en 1926 y 1929, quedando como una de sus principales aportaciones artísticas.

EL SALTO A LA POLÍTICA: DE LÍDER A MITO DEL GALLEGUISMO  

Cartel electoral de 1931.

Cartel electoral de 1931.

En 1931, tras presentarse como candidato independiente por la provincia de Pontevedra, Castelao resultó elegido diputado en las Cortes Constituyentes de la II República. Desde este año el compromiso adquirido con Galicia le llevó a centrarse en la política, disminuyendo su actividad creativa. No obstante, en este periodo se encargó de la mencionada escenografía de la obra teatral de Valle-Inclán Divinas palabras, y mantuvo su labor literaria. A mayores continuó su actividad de ilustrador, diseñando cartelería electoral, la portada del Estatuto de Autonomía de Galicia, y los carteles de la campaña por el al Estatuto, que sería aprobado por una amplia mayoría de gallegos en el referéndum celebrado el 28 de junio de 1936. Tras el plebiscito, Castelao regresó a Madrid con la intención de llevar a cabo las gestiones para la definitiva aprobación del Estatuto en las Cortes. Ignoraba que ya nunca volvería a ver su tierra. Su estancia en la capital al estallar la Guerra Civil y el rápido dominio del bando nacional sobre Galicia le empujaron a permanecer en territorio republicano –en Madrid, en Barcelona y, finalmente, en Valencia–, llevando a cabo una importante labor propagandística a favor de la República, viajando a la URSS en la primavera de 1938 como parte de una comisión cultural republicana, y a Estados Unidos y Cuba en una campaña de ayuda a la República. Su reacción artística a la guerra fueron tres álbumes de estampas: Galicia mártir (Valencia 1937), Atila en Galicia (Valencia 1937) y Milicianos, publicado en Nueva York en agosto de 1938.

Finalizada la Guerra Civil, residió un año como exiliado en Nueva York, donde, a pesar de no encontrarse a gusto, no cesó su actividad creativa. En 1940 obtuvo carta de residencia en Argentina, eligiendo como destino la ciudad de Buenos Aires, donde fue recibido por su numerosa comunidad gallega como un mito. Este tratamiento era consecuencia de la incesante actividad política y cultural desarrollada en los veinte años que vivió en Pontevedra. Y demostraba hasta qué punto su mensaje, siempre visual, sintético y certero, había calado entre sus paisanos y cruzado fronteras.

Paula PITA GALÁN

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