Generación 2017. Diez propuestas para huir de lo racional

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La idea de trascender otros mundos y de vincular la magia y el juego con el arte es el leitmotiv de los diez proyectos ganadores de la XVII edición de este certamen que apoya a jóvenes talentos. La Casa Encendida de Madrid los reúne en una exposición conjunta hasta el 16 de abril

Un año más, la Fundación Montemadrid presenta los proyectos ganadores de Generaciones, una plataforma que, desde hace diecisiete años, apoya y promociona el trabajo de jóvenes artistas. Los diez premiados en esta edición llegaron al mundo en la década de 1980, pero todos ellos buscan ahora, a través de sus obras, fugarse de lo real, explorar universos desconocidos. Porque en un espacio común entre el espectador y el artista siempre aparece una dimensión dominada por lo mágico.

Esa es la tesis que sostiene Ignacio Cabrero, comisario de la exposición que reúne en La Casa Encendida de Madrid, hasta el próximo 16 de abril, las diez propuestas artísticas elegidas finalmente por el jurado. Seleccionadas entre más de 600 obras, algunas estaban finalizadas cuando presentaron su candidatura, pero otras han ido evolucionando hasta llegar a la muestra actual.

Los proyectos se exhiben a través de instalaciones en las que se combinan disciplinas como la fotografía, el dibujo, la escultura o el vídeo. Y en ellas, sus autores, jóvenes con gran formación artística que exponen en cualquier rincón del mundo o incluso tienen ya su propia galería, plantean ideas entre la alquimia y la ciencia más actual. Según Cabrero, los artistas contemporáneos, en su afán por escapar de lo racional, se acercan a las ciencias ocultas, a la magia o al juego, ansiosos por trascender el mundo actual. Por eso la idea de “fugarse” de lo real para tratar de encontrar otros mundos emerge al recorrer las salas que albergan estas diez creaciones artísticas.

Marian Garrido, Souvenirs of Future Nostalgia (1)

Esta artista busca capsular los saltos dimensionales, momentos que no llegaron a ocurrir, pero que están sucediendo en otra línea temporal. Por eso su propuesta recupera esos fallos temporales y los presenta en estructuras naturales, como el cuarzo, acompañados de medios digitales y sonoros, como recuerdos de un pasado distinto al nuestro.

Carlos Fernández-Pello, Marco de referencia. O tres modelos para apreciar el discurso como forma (2)

Este proyecto se centra en un mobiliario sobre el que el autor ha situado una serie de cojines con rediseños basados en la idea de William Morris de “hacer la belleza accesible a todos”, combinados con elementos vinculados a tres discursos contemporáneos: internet, discurso de género y poscolonialismo.

Fito Conesa, Non Unísono (3)

El trabajo de Conesa parte de un vídeo en el que un coro formado por nueve chicos en plena pubertad se enfrenta a los límites de lo vocal. Su obra, por tanto, no es una composición concreta, sino la búsqueda de una conexión matemática con ese universo emocional que va más allá de las palabras.

Rubén Grilo, Noone, Allness (4)

A través de huellas sintéticas distribuidas por toda la exposición de forma aleatoria, pero que apenas son perceptibles, Grilo pretende que el visitante se cuestione la noción de la autoría y la labor del artista desde un planteamiento lúdico. Porque estas huellas no pertenecen a nadie, pero en realidad nos representan a todos.

David Crespo, El juego de la hiena (5)

Partiendo de una secuencia fotográfica tomada en Ceuta, el artista propone un recorrido a través de una serie de piezas (una barra de equilibrio, un cajón de arena, un vídeo…) que pretenden simbolizar algunos de los obstáculos a los que se enfrentan cada día aquellas personas que intentan llegar desde África a Europa.

Diego Delas, 20.000 toneladas de mármol (6)

Inspirándose en el castillo que aparece como Xanadú en la película Ciudadano Kane, edificado con piezas obtenidas en diferentes lugares del mundo, este joven talento exhibe una instalación compuesta por fragmentos de madera, acero o mortero de cal con la que reivindica la reconstrucción de la historia abriendo nuevas vías de aprendizaje.

Lorenzo Sandoval, Shadowwriting (Talbot/Babbage) (7)

Dos disciplinas, fotografía y computación, le sirven a Sandoval para repensar el mundo actual. Este creador esboza, además, un diálogo entre formas blandas y duras, valiéndose de distintos materiales (óleos, laca sobre tela) y soportes (vídeo, audio) para tratar de demostrar que todo lo que está en el mundo binario se puede capitalizar.

Rosana Antolí, F= P.e / I (8)

En su interés por aunar la danza con las artes visuales, Antolí se aleja del lenguaje racional de las palabras para dejar que sean los cuerpos lo que actúen. Esta instalación escultórica, acompañada por vídeo y música experimental, se concibe también como performance, con la idea de establecer una melodía conjunta.

Blanca Gracia, Acmé en dos variaciones (9)

A través de un cortometraje en el que lo importante no es la calidad de las actuaciones, sino el simbolismo que confiere a esos actores (amateurs) el vestuario que portan y que los traslada a mundos mágicos, la artista reinterpreta la alegoría del buen y el mal gobierno de los hermanos Lorenzetti y el mito de Midas.

June Crespo, S/H Fuerzas Felices (10)

En su interés por traducir posturas complejas y generar una resonancia física y corporal entre objetos y espectador, la instalación escultórica de June Crespo se contempla como un “juego sin reglas”. Se trata de una recopilación de piezas creadas a base de cemento, pigmentos, cerámica, vidrio, resina, textiles o metal sin un fin preconcebido.

Víctor ÚCAR

* Lea el artículo completo en el número 217 (marzo) de Descubrir el Arte.

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