Miquel Paton: un diálogo entre pintura y arquitectura

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El Museo de Tortosa presenta hasta el 21 de mayo Formes d’un anhel, el último trabajo de este artista catalán compuesto por 17 pinturas de gran formato que evocan a través de sus geometría abstractas ciertos paisajes mediterráneos muy interiorizados por el creador. Comisariada por Núria Gil, la exposición reflexiona sobre la relación entre la obra y el espacio expositivo

El conjunto de 17 obras de gran y medio formato que se expone en el museo tarraconense han sido creadas por Miguel Paton (Tortosa, 1959) durante el pasado año 2016 ex profeso teniendo en cuenta las características de la sala del centro expositivo. Para el pintor esta muestra es una retrospectiva a la vez que una introspectiva porque para él su pintura nace siempre del entorno y de la proximidad, es decir, de los espacios conocidos.

Así, las formas geométricas en los lienzos de Paton recuerdan en cierta forma a los movimientos de vanguardia y simultáneamente evocan los paisajes resultantes del trabajo del ser humano como los campos de cultivo vistos a ojo de pájaro, los vitrales góticos franceses y el románico. Todo bajo un cromatismo que en unas ocasiones ofrece una gradación y una composición discontinua y en otras, la línea se transforma en curva y se arquea.

Sobre estas líneas, Fita Lanhel, 130 x 130 cm. Arriba, Pintura 127, 116 x 195 cm. Todas las obras, Miguel Paton.

Como broche final de la exposición Formes d’un anhel, se muestra una trilogía de obras relacionadas directamente con el entorno cercano de Paton porque como explica la comisaría Núria Gil, recuerdan las pilastras de la catedral de Tortosa. “Si nos centramos en los contornos, observamos cómo las recreaciones de la columna cuadrilobulada, a partir de un cuadrado, aportan un formato de cuatro lóbulos en forma de tipo de arco con porciones de circunferencia, que se cortan en ángulo recto. Paton presenta una evolución del pilar cruciforme del románico, con similitud de los pilares baquetonados del gótico, esa moldura convexa de sección más o menos circular”.

En relación al espacio expositivo, la comisaria afirma que “los grandes formatos se apoderan de la magna construcción, de la composición conformada entre la arquitectura y la pintura, entre la intersección que encontramos entre el tiempo y el espacio, cuando nos conduce a observar un corolario de conjunción entre el hecho de pintar y el de diseñar arquitecturas, para que podamos analizar cómo la obra manda sobre el espacio o como también nos puede invitar a percibir que el espacio puede convertirse en dominio de la obra”.

 

Pintura 121, 130 x 130 cm.

Como complemento al recorrido de la muestra, se puede escuchar una serie de piezas de música clásica de Bach, Mozart i Chopin interpretada por Rosalía Feu elegidas personalmente por el artista. Entre pieza y pieza, se escuchan los cantos de los pájaros, como si el espectador se encontrara en medio de uno de esos paisajes que evoca Paton.

En resumen, para la comisaria, los conceptos clave de la Formes d’ un anhel son la dimensionalidad, por sus formatos y su adaptación al espacio; el cromatismo, por las combinaciones y superposiciones de tonos y contraste de colores cálidos y fríos, y también de la línea divisoria simultánea, y, por último, la evolución de la forma, de la velada figuración y de la metáfora de las construcciones y sus contornos, los colores planos con contrastes oscuros, los delimitados de los cloisonnés compartimentados al estilo de los postimpresionistas, de la filogénesis de los closos finits.

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