Los secretos mejor guardados de Philippe Starck

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El Centre Pompidou Málaga muestra una colección inédita de más de 4.000 dibujos de los diseños de este francés que realizó más de 10.000 proyectos con una sola idea: crear objetos al servicio de la gente. Hasta el 17 de septiembre, el público podrá adentrarse casi en el imaginario del diseñador y conocer su proceso creativo, que nace con un papel de calco, un lápiz y se materializa en piezas emblemáticas como la silla La Marie (1996), la lámpara Miss Sissi (1988) o el exprimidor Juicy Salif (1988)

Philippe Starck (París, 1949) es uno de esos diseñadores de los que se puede decir que sus obras se encuentran en todas partes, y muchas de ellas formando parte de la vida cotidiana de mucha gente de todo el mundo. Y es que tras la creación de su estudio Ubik, Starck ha concebido más de 10.000 proyectos que atraviesan distintos ámbitos de la creación con una misma obsesión: crear objetos al servicio de la gente. Para este diseñador industrial, el objeto debe ser “justo”, “prestar servicio”, ser útil funcional y emocionalmente y que podría resumirse en una pregunta constante: ¿por qué debería existir este nuevo objeto?, poniendo el mismo cuidado en el diseño de un simple cepillo de dientes como en el de yates de lujo.

Sobre estas líneas, Juicy Salif, 1988. Arriba, coche V+, 2010.

Desde los años ochenta, Starck ha creado numerosas obras icónicas, tanto en el diseño como en la arquitectura de interiores, como las sillas Richard III (1982) y Costes (1983), el taburete Mister Bliss (1980) o la lámpara Ara (1986). Starck utiliza habitualmente tubos de acero, patas en forma de trípode en objetos, formas arquitecturadas y gráficas. Recurre a formas monolíticas primitivas, a formas zoomórficas, presentes en sus primeros proyectos arquitectónicos en Japón: como la Ópera de Tokio, que nunca llegó a ver la luz (1986) con Jean Nouvel; el edificio Nani Nani (1989) de Tokio, realizado en cobre oxidado; el Baron Vert (1992) en Osaka, con una fachada hermética e incisiones orgánicas, o el Asahi Beer Hall (1990) y su llama dorada que surca el cielo nipón. Después llegarían la Alhondiga (2010) en Bilbao, el Port Adriano (2012) en Mallorca o el complejo deportivo Le Nuage (2014) en Montpellier, ejemplos todos ellos de una arquitectura orgánica y demostrativa, concebidos como ágoras, al estilo de las “plazas de pueblo” accesibles para todos.

Axor Starck V, 2012.

Diseñador comprometido, Philippe Starck fue uno de los primeros en revindicar una conciencia ecológica de la creación, a través de proyectos de arquitectura y de la creación de objetos fabricados con materiales reciclados. En la década de los noventa, inicia una colaboración con la empresa 3 Suisses, diseñando casas en formato kit. En 1996 y 1997, desarrolla junto con La Redoute la colección Good-Goods, un catálogo de “no productos, para no consumidores” con la perspectiva de crear un futuro mercado ético. En 2012 desarrolla el proyecto P.A.T.H. Prefabricated Accessible Technological Homes, casas prefabricadas en madera que combinan ingeniería y ecología. Starck, que se define como un “utopista naïf”, reinventa constantemente productos, para poder usarlos en movimiento, como es el caso de los Zik Parrot (2010), o dotar de innovación a productos de nuestro día a día, como el termostato Netatmo (2011) y el smartphone cerámico Mi Mix (2014).

WW, 1988.

Máquina energética, la exposición en el Centre Pompidou Málaga, traslada a los visitantes hasta el imaginario de Starck, para conocer el corazón de su proceso creativo, que define como un procedimiento solitario, que nace con un papel de calco, un lápiz, una visión y una intuición. Cubriendo íntegramente las paredes con sus diseños, Starck transforma el espacio expositivo en un ambiente cerebral.

La exposición inédita de varios miles de diseños, croquis, investigaciones en el Centre Pompidou Málaga, reúne todo tipo de objetos, desde los más famosos a los más cotidianos, provenientes de las colecciones del Centre Pompidou y de otros prestamistas. Entre otras obras destaca la silla La Marie (1996) que para Starck es la quintaesencia de la búsqueda de lo mejor con “menos material, menos presencia y menos coste”. Se trata de una pieza única de “enorme pureza y profunda modernidad” realizada en policarbonato. O la lámpara Miss Sissi (1988), realizada en plástico inyectado, resultado del deseo de Starck de “crear un arquetipo”, marcando el “inicio de un trabajo basado en la memoria colectiva” cuyo culmen llegó con la creación de Louis Ghost (2000), su “silla fantasma”.

Bicicleta Mass Snow, 2012.

A principios del año 2000, la silla Hudson (1998) para Emeco se reivindica como un producto moral; Starck llama a la protección del trabajo y de la experiencia. En 2009, la silla Zartan fue concebida a partir de materiales reciclados y de bioplásticos éticos. En 2010, con la silla Broom, Starck revoluciona la producción industrial a partir de residuos reciclados en origen. El coche eléctrico V+ (2010), la bicicleta eléctrica Starckbike (2012), las sandalias Ipanema with Starck (2013), cien por cien reciclables y fabricadas en un 30% con plástico reciclado, responden a esta misma exigencia.

Brut Nature, 2009-2014.

Con la editorial TOG AllcreatorsTOGether, de la que Starck es director artístico, crea la silla Misa Joy (2012), con un respaldo compuesto por bandas elastoméricas intercambiables, cuya simplicidad responde a una personalización participativa. Starck involucra a todos los sentidos tanto en los objetos tecnológicos más innovadores como en las griferías Axor Starck V, que permiten visualizar los movimientos del agua, o incluso a través de la colección del perfume Peau (2014) que explora lo intangible e inmaterial.

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