El abecedario de Beatriz Díaz Ceballos

Al-Contar-del-Duero-7.jpg

Las calles del centro histórico de Aranda de Duero (Burgos) sirven de marco a las piezas en diversos formatos de la artista. El Ayuntamiento de esta ciudad y la galería Rodrigo Juarranz han organizado por tercer año consecutivo esta exposición de escultura urbana que se complementa con una muestra de las maquetas y dibujos preparatorios en las salas de la galería. Hasta el 31 de agosto

Al contar del Duero es el título de la tercera exposición que se despliega por las calles del centro histórico de Aranda de Duero. Una iniciativa que nació en 2015 de la mano del galerista Rodrigo Juarranz a la que se sumó el Ayuntamiento de esta villa y que se ha convertido en una cita imprescindible para los amantes del arte, tanto a los que les interesa el patrimonio histórico como a los que les atrae el arte contemporáneo porque esta muestra aúna arquitectura pretérita con escultura contemporánea. No se trata de colocar piezas por el centro histórico sin ton ni son o de “adornar” la ciudad porque efectivamente el centro histórico de esta villa burgalesa no necesita decoraciones superfluas, y precisamente el acierto de este proyecto del galerista burgalés ha sido convertir las calles durante varios meses en un museo al aire libre, en el que tanto los vecinos como los visitantes pueden acercarse a la escultura contemporánea a la vez que descubrir muchas lecturas diferentes e incluso reparar en detalles de estos edificios que a veces no prestamos la atención que necesitan.

Sobre estas líneas, una de las esculturas en el taller. Arriba, una de las piezas de la exposición del centro histórico de Aranda de Duero. Todas las obras de Beatriz Díaz Ceballos.

Así, en este “museo” comparten igual protagonismo estos edificios y las esculturas creadas ex profeso para estos espacios, en un diálogo muy enriquecedor entre pasado y presente o arquitectura y escultura. Cada uno de los artistas que ha participado en esta iniciativa ha buscado una idea distinta, siempre inspirada en el pasado de Aranda de Duero. En 2015, el escultor Carlos Albert presentó Reflejos, compuesta por una serie de piezas, muchas de ellas de gran formato, que se centraba sobre todo en ensalzar el valor de la piedra y los trabajos de cantería en la emblemática arquitectura de la ciudad, como la muralla perimetral o la picota de la plaza del rollo (leer artículo).

Al año siguiente, Mar Solis se inspiró en otro elemento esencial de esta villa: las aguas del Duero. Bajo el título de Durius Flumen (Río de Oro), la artista creó 10 piezas en acero corten, cuatro de ellas de 4 metros y ocho de dos metros, que hablaban de tormentas o tornados pero también del lento fluir del agua como una metáfora de la vida de las personas que a lo largo de los siglos ha habitado estas riberas (leer artículo).

Una de las piezas de la exposición Al contar del Duero. Un museo al aire libre en el centro histórico de la villa de Aranda de Duero. Un proyecto de la galería Rodrigo Juarranz y el Ayuntamiento.

También este año el protagonista es el Duero, aunque el proyecto de la artista Beatriz Díaz Ceballos (Oviedo, 1971) establece un diálogo no con el agua sino con los textos, que a lo largo del tiempo han recogido la historia de esta villa y el río que le da nombre. Para esta escultora al igual que el líquido elemento ha sido y es potenciador de la vida de esta villa al generar riqueza económica y social, las palabras tienen un gran poder: nutren la vida interior, así poesía, literatura o ensayo enriquecen el espíritu que al final se traduce en una sociedad mucho más rica y más libre porque es más culta. En definitiva, Díaz Ceballos establece un diálogo a tres bandas entre palabras, arte y arquitectura bajo el título Al contar del Duero.

Un proyecto que está compuesto por 10 esculturas, de mediano y gran formato, que son como ríos de letras que fluyen del suelo y se engarzan con las piedras de los edificios situados entre las iglesias de Santa María y San Juan y propone al visitante un juego pausado, descubrir y disfrutar sin prisa de los cinco poemas exentos que salpicarán la calle que une ambos templos. Las palabra ha sido un tema recurrente en la carrera de esta artista ovetense, en algunos casos en sus piezas a veces las letras se escapan, como si quisiesen abandonar el lugar que las cobija, los libros, para volar y convertirse en objetos. Y otras, incluso, estas palabras germinan en otras esculturas, como un círculo sin fin.

Si hasta ahora, Díaz Ceballos utilizaba materiales sencillos, cotidinanos, como papel, hilo o lápiz u otros que se encontraba en la calle para construir sus esculturas, hay que destacar que esta exposición de Díaz Ceballos es un salto importante en su carrera al pasar del lápiz y las esculturas en papel al metal y la fragua. En resumen, una exposición que destaca sobre todo por un universo rico en simbología y poesía visual que ha creado la escultora a través de sus piezas. (Entrevista a la escultora)

Además, la galería Rodrigo Juarranz de Aranda de Duero acoge una exposición donde se exhiben los bocetos, dibujos preparatorios y maquetas, lo que permite al espectador no solo ahondar en el proceso de trabajo en sí mismo sino conocer el alma de la artista porque quizá en los dibujos de los creadores es donde se encuentre la esencia de su universo creativo.

Á. S. C.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*