“Queríamos un espectáculo muy emocional, teatral, que el corazón de Sorolla se viese en la obra”

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ANTONIO NAJARRO, director del Ballet Nacional De España, nos habla del proceso creativo de la obra Sorolla, inspirada en los paneles Visión de España (1911) del pintor, y de todos los que la hicieron posible, como Franco Dragone del Circo del Sol, el diseñador Nicolás Vaudelet, músicos o bailarines. Además, nos desvela el próximo proyecto, Electra, una obra argumental contemporánea-flamenca, así como su trabajo para grandes figuras del patinaje artístico

Como ya es muy sabido, la colección de grandes paneles Visión de España fue un encargo que Archer Milton Huntington hizo a Joaquín Sorolla para la biblioteca de su institución museística, la Hispanic Society de Nueva York. En esta obra, el pintor plasmó su visión personal de nuestro país, a través de sus costumbres y sus bailes en catorce cuadros de gran formato.

Y precisamente es la cultura, y más concretamente esos “bailes” que conforman nuestro rico folclore, en lo que se ha inspirado el director del Ballet Nacional de España para el espectáculo Sorolla, que se estrenó en 2014 con motivo del 150 aniversario del nacimiento del pintor. Un ballet que ya forma parte del repertorio de la compañía y que han representado por los escenarios de medio mundo con gran éxito y que ahora podrá verse de nuevo en el Teatro Real de Madrid hasta el 13 de noviembre acompañado por la Orquesta Sinfónica del teatro. VER TRÁILER

Arriba, fotografía de Stanislav Belyaevskyo. Sobre estas líneas, escena del espectáculo Sorolla del Ballet Nacional de España.

En palabras de Antonio Najarro, director del Ballet Nacional de España, “con Sorolla afrontamos un nuevo reto que nació del deseo de aunar en un único espectáculo dos artes universales, la grandeza de nuestra danza española inspirada en la obra del genial pintor y de celebrar así el 150 aniversario del nacimiento de Sorolla y el 35 aniversario del Ballet Nacional de España”.

Asimismo, durante los días de representación de esta obra, los asistentes podrán visitar la exposición Bailando Sorolla, 40 fotografías exclusivas de David Palacín que aúnan el alma del pintor Joaquín Sorolla, la sensibilidad del fotógrafo y el arte de los bailarines del Ballet Nacional de España.

Fotografía de la serie Bailando Sorolla, de David Palacín

Esta serie fotográfica surgió a iniciativa de Antonio Najarro y del propio fotógrafo como una manera dar a conocer al público el vestuario diseñado por Nicolás Vaudelet para el espectáculo Sorolla, compuesto por 250 trajes confeccionados especialmente para esta obra que aportan color y fantasía a las diferentes danzas folclóricas.

Para Najarro, es importante destacar el maravilloso trabajo realizado por David Palacín con los bailarines del Ballet Nacional de España, en su búsqueda continua de creaciones que transmitan y, a la vez, preserven la cultura dancística española.

Historia en varios actos de la obra

Fotografía de la serie Bailando Sorolla: Antonio Najarro, por David Palacín.

Pero ¿cómo nació un proyecto tan complejo como el ballet Sorolla? y ¿cómo se llevó a cabo? En 1997, Antonio Najarro (Madrid, 1975) ingresa en el Ballet Nacional de España y tres años después es nombrado primer bailarín. En 2002 crea su propia compañía con la que coreografía cuatro producciones: Tango Flamenco (2002), Flamencoriental (2006), Jazzing Flamenco (2008) y Suite Sevilla (2011). Esta compañía se disuelve en 2011 cuando le piden que dirija el Ballet Nacional de España (BNE), cargo que ocupa desde el 1 de septiembre de ese mismo año.

Najarro comenta que el proyecto de Sorolla surgió en su tercer año como director. Un sueño que había acariciado durante mucho tiempo. “Tenía muchísimas ganas de hacer un espectáculo en el que se mostrase nuestro rico folclore, que es una de las cuatro ramas de la danza española, la escuela bolera, danza estilizada, flamenco y folclore, porque nuestra obligación y responsabilidad como BNE es preservar estos estilos tanto en espectáculos de nueva creación como en reposiciones de nuestro repertorio. Hay que recordar, además, que desde hacía veinticuatro años no se presentaba ninguna producción dedicada al folclore en el BNE”.

Fotografía del espectáculo Sorolla.

Todo un reto, había que conseguir atraer al público al teatro y para ello Najarro tenía claro que había que hacerlo desde una perspectiva vanguardista y de gran calidad, romper esquemas, como los que todos tenemos cuando pensamos en bailes folclóricos o bailes tradicionales: llevar a la gran escena nuestro folclor, con total respeto a los coros y danzas o los bailes tradicionales que se suelen representar en las fiestas locales. Para Najarro, este desconocimiento por parte del público de lo que en realidad es el folclore se debe a que en décadas no se ha dado el apoyo y el mimo que se merece. “España es uno de los países que más folclore tiene del mundo, está vestido e instrumentado de mil maneras, desde el norte al sur, nuestro país tiene una gran valía. Y para llevarlo al nivel que tiene que tener una producción del BNE era muy complicado porque como director tengo que preservar estos estilos pero a la vez tengo que hacer espectáculos comerciales, que se llenen los teatros en España, China, Estados Unidos o Europa”.

Se estuvo rompiendo la cabeza hasta que descubrió la colección Visión de España de Sorolla, “me di cuenta que en esos 14 paneles que pintó el artista están representados muchos territorios españoles y, sobre todo, que en ellos se reflejan las costumbres tradicionales y danzas propias de nuestro país”. Y ahí estaba la percha perfecta porque al poder aunar pintura y danza le daba mucho juego.

Sorolla, del Ballet Nacional de España. Fotografía de Stanislav Belyaevskyo,

Primer problema resuelto. Luego tocaba darle una pátina actual, que el público joven se sintiese seducido para ir a ver un espectáculo donde un 70 por ciento más o menos es folclore. “Me fui a Bélgica en busca de Franco Dragone, uno de los fundadores y director de varios espectáculos del Circo del Sol, porque siempre me ha parecido increíble cómo a partir de ‘simples’ números acrobáticos consigue espectáculos alucinantes de luces y color y unos cambios de escena superteatrales, muy emocionales, con mucha sensibilidad”. A Najarro le parecía la persona perfecta para la puesta en escena de este espectáculo de danza que también tenía mucho de pictórico por la obra de Sorolla. “Le llevé vídeos del Ballet Nacional, le hablé de toda la danza española, de cómo eran mis bailarines y al final le seduje un mínimo como para que viniese aquí y diese dos cursillos de teatro a nuestros bailarines”.

Unos cursillos muy interesantes porque los bailarines normalmente no están acostumbrados a que les den cursos de teatro, lo suyo está más centrado en interpretar a través del movimiento. Lo primero que hizo Dragone fue crear una atmósfera muy especial con las luces y a partir de ahí pedir a los bailarines que expresasen sus sentimientos. Unos sentimientos que afloraron en los zapateados y las castañuelas, y tan intensos que Dragone accedió a quedarse como director de la puesta en escena del espectáculo. Se trajo a Madrid a su equipo creativo, que son algunos de los mejores del mundo en diseño de audiovisuales, luces y puesta en escena.

Fotografía de la serie Bailando Sorolla, por David Palacín.

Crearon, a partir de los 14 cuadros de Sorolla, una estructura escenográfica que es una caja blanca, todo es blanco, incluido el suelo, y al lado unas cajas móviles que se cierran y se abren para dar paso a los bailarines, y sobre todo eso se proyectan los cuadros de Sorolla. Pero no es que sea una proyección y un baile, algo que Najarro tenía claro que no deseaba, sino que Dragone escogió los motivos que más le impactaban de cada cuadro y a partir de ahí trabajaba. Por ejemplo, “en uno de los paneles de Sorolla, la ‘Fiesta del pan’ de Salamanca (14 x 7 metros), en la esquina hay una bandera roja ondeando que a él le llamó la atención y en ese número lo que aparece es una bandera enorme ocupando todo el escenario, un juego y una unión de un número con otro que hace que el espectáculo sea visualmente muy actual”, explica Najarro. Además, tenemos que decir que Dragone demostró una gran generosidad porque hizo todo este trabajo sin cobrar absolutamente nada, algo que fue motivado como explica el director porque “se quedó fascinado con la danza española, de otra manera hubiese sido imposible contar con él porque no podríamos haber asumido económicamente sus tarifas”.

Sorolla, Fotografía de Stanislav Belyaevskyo.

Como decíamos más arriba, el vestuario es otro de los pilares fundamentales en los que se sustenta este espectáculo. Najarro pensó que el diseñador francés Nicolás Vaudelet era la persona idónea para esta obra por su vanguardismo y gran creatividad. Ha trabajado con Jean-Paul Gaultier o con Christian Lacroix y, además, reside en España desde hace años por lo que conoce mucho nuestra tradición. Como comenta Najarro, “lo primero que hizo fue recuperar parte del vestuario que tenemos en el Ballet Nacional de otras producciones anteriores de folclore, hay que recordar que estábamos en 2013, en plena crisis económica, y no teníamos medios económicos para realizar los más de 400 trajes que hay en esta obra. Vaudelet tiñó de nuevo todos los trajes con la gama de colores de los cuadros de Sorolla”. Y por otro lado, para el vestuario que sí hizo nuevo, Vaudelet imprimió digitalmente los cuadros de Sorolla sobre las telas. Como en el caso de la danza basada en el cuadro “Los toreros”, para la que Najarro ha hecho una recreación de la escuela bolera, que es “parecida al ballet clásico, con muchas piruetas, saltos, un toque de castañuelas, una danza muy virtuosa, muy compleja; lo que hizo Vaudelet fue imprimir toda la indumentaria de cada torero sobre el tejido con las medidas de cada bailarín, después se corta la tela y se confecciona el traje. Así, el bailarín va exactamente igual que la pintura del cuadro, y todos los bailarines juntos componen el cuadro al completo”. Podríamos decir que los bailarines son como pinturas vivientes.

Sorolla. Fotografía de Stanislav Belyaevskyo.

Los coreógrafos que han trabajado en este espectáculo son Miguel Fuente, que se ha centrado en los números grupales del espectáculo como jotas, danzas gallegas, vascas…; Arantxa Carmona, en los bailes inspirados en el folclore salmantino, extremeño y la sardana, y Manuel Liñan ha coreografiado todos los números flamencos. Y hablando de flamenco, no podemos dejar de mencionar el espectacular número que está inspirado en el cuadro “La pesca del atún”, que representa a unos pescadores sacando los atunes del agua en Huelva. “La música es lógicamente un fandango de Huelva que bailan dos parejas acompañadas por dos cantaoras y los músicos flamencos del BNE, las chicas van vestidas con batas de cola plateadas que al moverse emiten reflejos que simulan las escamas del pescado, una puesta en escena en la que Dragone ha conseguido lo imposible, un mar en movimiento que casi parece real. Todo es muy simbólico”, como explica Najarro.

El resultado, un espectáculo donde se pueden ver todos los estilos de la danza española, una puesta en escena muy potente y muy contemporánea, a la vez que se contempla pintura y danza. Y el aliciente de poder escuchar todas estas músicas que componen nuestro folclore interpretadas en directo por una orquesta sinfónica, en este caso la del Teatro Real de Madrid. Una música que ha sido compuesta por Juan José Colomer y en la que se incluye también en uno de los números el zapateao de Paco de Lucía, inspirado en el panel de Sorolla “El encierro”,  y la colaboración de los tres guitarristas flamencos, percusionista y 2 cantaoras del BNE, Enrique Bermúdez, que ha compuesto la música de la escena final basada en la pintura “El baile”, 40 bailarines a la vez en el escenario bailando flamenco, vestidos igual que en el cuadro.

Fotografía de la serie Bailando Sorolla, por por David Palacín.

Najarro nos comenta que para conseguir que este sueño se hiciese realidad cómo él deseaba ha sido también muy importante las conversaciones con la bisnieta del pintor, Blanca Pons Sorolla. “Me interesaba mucho que me hablase de la personalidad de su bisabuelo, porqué pintaba, qué era lo que le inspiraba, en qué momento anímico se encontraba cuando llevó a cabo este encargo para la Hispanic Society, algo que también ayudó mucho a Dragone para recrear el espíritu del espectáculo. En definitiva, lo que quería era además de plasmar todo lo que he comentado anteriormente a nivel estético es que también hubiese mucho de emocional, de teatral, que el corazón de Sorolla se viese en este espectáculo”.

Desde que se estrenó en 2013 en Matadero de Madrid, Sorolla se ha representado en varias ocasiones más, en los Teatros del Canal (Madrid) o en el Teatre Liceu de Barcelona, el Teatro de la Maestranza de Sevilla o Miami. Es un espectáculo que solo puede representarse en grandes teatros porque necesita un escenario grande y preferiblemente con una orquesta sinfónica en directo.

Fotografía del espectáculo Sorolla.

Mirando al futuro: actividades pedagógicas

Y cambiando de tema, no podemos dejar de hablar de las actividades pedagógicas que está llevando a cabo Antonio Najarro desde el Ballet Nacional de España para acercar la danza a los más jóvenes. Han realizado un primer libro, Bailando un tesoro, escrito por Azucena Huidobro e ilustrado por Mercedes Palacios, del que ya han hecho la segunda edición y que se está vendiendo muy bien en España y fuera de nuestras fronteras. Los protagonistas son dos niños y dos niñas (cuidan mucho los temas de género) y cada uno de ellos representa uno de los estilos de la danza española. Es una manera muy amena de mostrar a los niños qué es la danza española.

Los cuatro personajes del libro Bailando un tesoro, del Ballet Nacional de España.

Y ahora mismo están inmersos en el siguiente paso, hacer un videojuego, el primero que se hace para niños de danza española, que saldrá a la venta el próximo año, una de las acciones que se van a llevar a cabo para celebrar los cuarenta años de existencia del BNE. “Este proyecto es muy interesante porque utiliza una tecnología y un lenguaje muy próximos a estas generaciones. Lo que yo he hecho ha sido vestirme con ese traje que es como de neopreno, lleno de sensores, y bailar distintas coreografías para que se traspasasen al protagonista del videojuego”.

Antonio Najarro y los baiilarines del Ballet Nacional de España ensayando en Matadero.

Cuando el patinaje sobre hielo se convirtió en danza

Antonio Najarro es muy conocido internacionalmente por sus coreografías para patinaje artístico sobre hielo. “Siempre había pensado que se podía sacar mucho más partido a esta disciplina, que se podía aportar más danza y más teatralidad”. Y en 2000, con 25 años, le surgió la primera oportunidad, cuando la pareja francesa formada por Marina Anissina y Gwendal Peizerat (campeones del mundo) le pidieron que les crease una coreografía de música flamenca. VER VÍDEO

Consiguieron la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City con Flamenco, una malagueña. “Fueron dos años de intenso trabajo porque era muy difícil transmitir la fuerza y el peso del flamenco que es todo tierra al patinaje sobre hielo que es todo lo contrario, puro deslizamiento, movimientos muy largos y muy etéreos. Trabajé con ellos como si fuesen bailarines, la energía, la sincronización, movimiento de brazos, zapateados, cómo mover la bata de cola, la idea era que no solo fuesen patinadores sino bailaores flamencos”.

Marina Anissina y Gwendal Peizerat.

A partir de ese momento le empezaron a llamar muchos otros patinadores. Como el suizo y campeón del mundo Stephane Lambiel, para el que coreografió Poeta (de Vicente Amigo) y Otoño Porteño, versionado por Fernando Egozcue  (2006-2008), o para el español y actual campeón del mundo Javier Fernández, para el que hizo la coreografía de Malagueña del maestro Ernesto Lecuona con guitarra de Paco de Lucía y con la voz de Plácido Domingo. VER VÍDEO

El patinador español Javier Fernández ejecutando Malagueña.

Electra: su último proyecto

Y para acabar, tenemos que hablar del proyecto en el que está inmerso ahora mismo, la primera obra argumental del BNE: Electra. Un trabajo que como explica el director es muy complejo porque es muy difícil llevar una obra de argumento a la danza, que es un espectáculo, y que sea redonda. De hecho a lo largo de la historia, han quedado muchas coreografías inspiradas en obras teatrales en el repertorio de la danza española pero muy pocas obras argumentales, algunos ejemplos son Medea de José Granero (que está en repertorio del BNE), Fuenteovejuna o Carmen de Antonio Gades.

“Dentro de mis cometidos como director del BNE estaba crear una obra argumental, un compromiso que quiero cumplir antes de mi salida como director. Y hemos elegido Electra, que es una obra que se ha hecho muy poco en danza y en grandes compañías nunca. La dirección y coreografía la está realizando Antonio Ruiz, que es un coreógrafo contemporáneo, y la parte flamenca corre a cargo de Olga Pericet, así que podríamos decir que va a ser una obra flamenco-contemporánea, con una visión muy vanguardista, una tragedia griega ambientada en la España rural. Con música flamenca, sinfónica, contemporánea de Pablo Martín Caminero, Moisés P. Sánchez y Diego Losada, vestuario de Rosa García Andújar (inspirado en la España rural) y dramaturgia de Alberto Conejero. Lógicamente hay castañuelas y cajón flamenco porque somos bailarines de danza española pero también miramos a otros horizontes como la danza contemporánea”.

Retrato de Antonio Najarro, director del Ballet Nacional de España. Fotografía de James Rajotte.

En esta obra, además de la dirección, Antonio Najarro va a interpretar a uno de los personajes después de seis años sin subir a un escenario. “Cuando me hice cargo del Ballet Nacional decidí que no iba a bailar porque quería centrarme en todo lo que quería cambiar, que ha sido muchísimo. Pero ahora que ya veo que todo está muy asentado he querido volver a bailar porque tenía muchas ganas. Mi contrato de cinco años como director terminó el año pasado y me lo han prorrogado tres años másVER VÍDEO DE CLASES DE DANZA ESTILIZADA

Desfile del diseñador Juan Duyos dentro de la MBFW Madrid. Mercedes Benz Fashion Week, primavera-verano 2015 en IFEMA. Foto: San Fernando, Belen Diaz y Ángel de Antonio

Además, imparte muchas conferencias de danza española en España y fuera de nuestras fronteras porque como pasa muchas veces aquí no somos conscientes de la riqueza tan grande de nuestras danzas. Y entre sus sueños sin cumplir todavía y en el que va a poner todo su empeño, un programa de televisión de danza española, que sea dinámico, ameno y con agenda cultural.

“No me gusta nada hablar de modernizar, como dicen que estoy haciendo, sino de actualizar, como cuando las bailarinas del BNE participaron en el desfile de moda de Juan Duyos, que tuvo una repercusión mundial impresionante, valorado en más de tres millones de euros, y que desgraciadamente no hemos tenido nunca en nuestros espectáculos. Lo importante es que en todo el mundo vieron la versatilidad de las bailarinas españolas”. También ha “roto moldes” con la obra Alento (VER VÍDEO), donde el blues y el jazz conviven con las poderosas raíces hispanas y el vestuario tradicional se ha cambiado por un diseño de Teresa Helbig que incluye hasta una cazadora de cuero. Una idea que se puede resumir en que hay que abrir puertas y utilizar todos los medios para dar y darnos a conocer nuestra cultura.

Ángela SANZ COCA/Carla TORRES

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