Pikiblinder, de Jacobo Fernández Serrano: una colección en viñetas

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Para la exposición El arte en el cómic en Afundación de A Coruña (hasta el 6 de enero), esta institución encargó un cómic inspirado en su colección de arte contemporáneo. Esa historieta de cinco páginas se integra como un contenido más de la muestra y se distribuye GRATUITAMENTE con nuestra revista de diciembre en Galicia, Asturias y Castilla León

Con motivo de la programación de la exposición El arte en el cómic en la sala de exposiciones de Afundación en A Coruña, se encarga al historietista Jacobo Fernández Serrano un cómic libremente inspirado en la colección de arte contemporáneo de la citada institución. El resultado es Pikiblinder, una historieta de cinco páginas que se integra como un contenido más de la exposición.

Sobre estas líneas, página 2 del cómic Pikiblinder, de Jacobo Fernández Serrano, guache, tinta y acuarela sobre papel, 42 x 59,4 cm. Arriba, detalle de esta misma página del cómic.

Esta obra ha sido adquirida por Afundación para formar parte de su patrimonio artístico. La compra de piezas de cómic es una apuesta por parte de esta fundación que demuestra una notable sensibilidad hacia el noveno arte; no en vano, entre sus fondos patrimoniales se incluyen diversas tiras de prensa de Alfonso Castelao, publicadas en el diario Galicia (1922-1924).

Regreso del indiano, por Alfonso Castelao, 1918, óleo sobre tela, 200 x 410 cm.

La temática de este cómic está condicionada por el propio encargo, ya que necesariamente ha de inspirarse en los lienzos de la colección de pintura de Afundación.

A la hora de dibujarlos, Jacobo Fernández Serrano, renuncia a la rica policromía de estas obras pictóricas, reduciéndolo todo a una gama tonal azulada. Dicha elección, recuerda a la escena de la novela Merlín y familia (1955), de Álvaro Cunqueiro, en la que el famoso mago acostumbra a preguntar al joven Felipe de qué color quiere ver el mundo, y este siempre contesta que azul.

Pescadores, por Manuel Colmeiro, 1973, óleo sobre tela, 89 x 116 cm. Todas las obras pertenecen a la Colección A Fundación de A Coruña.

La historia está protagonizada por Pikiblinder, que no es otro que una encarnación arquetípica del autor, que se ve obligado a iniciar un viaje en el que ha de cumplir una misión no exenta de peligros; el principal, un sol abrasador que le ciega, obligándole a buscar algún tipo de objeto que le sirva de gorra para protegerse.

Como el resto de referencias más o menos veladas de este cómic, se trata de un guiño al proceso de creación en la pintura; en concreto, al autorretrato de Joshua Reynolds (1747-48), en el que el pintor crea con su mano una sombra sobre su cara que le permita mirar el paisaje que está pintando sin ser cegado por el sol.

Página 1 del cómic Pikiblinker de Jacobo Fernández Serrano.

La primera elección de Pikiblinder es una cesta de pescado bajo la que procurarse una buena sombra, citando a Manuel Colmeiro en su cuadro Pescadores (1973). Sin embargo, cuando los peces  comienzan a parlotear recitando a Alexander Gottlieb Baumgarten, se deshace de ellos y los sustituye por una figura antropomorfa inspirada en la escultura Molido de Francisco Leiro (1999).

El título de la historieta, Pikiblinder, se basa en la famosa banda criminal del siglo XIX “Peaky Blinders”, cuyo apodo proviene de la práctica de coser hojas de navaja en el borde de sus gorras planas para utilizarlas como arma.

Molido, por Francisco Leiro, 1999, madera de pino americano policromada, 203 x 208 x 64 cm.

De manera análoga, los objetos que Pikiblinder usa a modo de gorra, son algo más que una protección frente al sol. Así, Pikiblinder se deshace del peso de la pintura tradicional representada en el cuadro de Colmeiro y apuesta por una opción mucho más moderna y vanguardista como es la obra de Leiro.

El cómic de Jacobo F.S. tampoco está exento de guiños al mundo de la historieta. Por ejemplo, en el cuadro Regreso del indiano (1918), de Alfonso Castelao, se muestra a un adinerado emigrante que ha regresado de las Américas y un paisano empobrecido. Jacobo F.S. transforma con ironía esta escena en un encuentro entre un dibujante patrio que trabaja para el poderoso mercado norteamericano y un dibujante que sólo publica en España.

Romería, por Urbano Lugrís, 1953, mixta sobre soporte tradicional (arranque strappo), 123 x 399 cm.

Otra cita importante es la Enana pintora de Laxeiro (1970) Jacobo F.S. la retrata pintando un cómic en lugar de un cuadro, planteando una reflexión sobre la creación híbrida en el arte contemporáneo. Los límites de las artes se desdibujan, igual que los trazos del historietista en esta página. El lenguaje del cómic se descompone para articularse de una forma nueva, en la que la única guía es la sensibilidad y la mirada propia del autor.

La enana pintora, por Laxeiro, 1970.

Añade un último guiño: una serie de trazos abstractos que evocan la obra de Alberto Datas, presente en la colección de arte de Afundación. Esta cita conecta de forma personal a Jacobo F.S. con las obras de la citada colección, ya que Datas fue uno de los profesores que más le marcó durante sus años de estudiante de Bellas Artes.

Asier MENSURO

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