Trajano: constructor de los cimientos de Europa

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En el mil novecientos aniversario de su muerte, Roma rinde homenaje al emperador hispano y optimus prínceps, en una exposición en los Mercados de Trajano Museo de los Foros Imperiales. Hasta el 16 de septiembre de 2018

Marco Ulpio Nerva Trajano protagonizó una vida de lo más excepcional: fue el primer emperador adoptivo no romano (Itálica, 53-Selinunte, 8 de agosto de 117) que se impuso al mundo hasta entonces conocido por sus grandes dotes de militar y, sobre todo, por las de constructor en todos los sentidos: desde las infraestructuras al bienestar social –donde empleó una política ejemplarizante– a las ventajas económicas y también a las obras arquitectónicas.

Busto del emperador Trajano.

El Trajano militar demostró que en las relaciones con las gentes externaes elegía la opción combatiente siguiendo las tendencias expansionísticas caracterizadas por la Urbe. Cabe recordar que en el año 98, tras la muerte de Nerva, cuando Trajano fue nombrado emperador, el proyecto que estaba llevando a cabo era la delimitación del Limes renano (no como frontera estable sino como instrumento de control del movimiento de hombres y mercancías), una operación que no consideró oportuno interrumpir para acelerar la vuelta a Roma, donde ya tenía asegurado el Senado.

Detalle de la Columna de Trajano.

Ultimadas las operaciones en el Limes, indispensable premisa para la seguridad de la Urbe y del Imperio, Trajano entró en Roma sin grandes ceremonias y reanudó enseguida en el ámbito político y administrativo la obra de revisión que, ya en ámbito militar, había desarrollado a lo largo de los confines. Fue un mandatario que supo recuperar la felicidad para los romanos, como recuerda el historiador Plinio el Joven: “Trajano nos ha ordenado que seamos felices y nosotros lo seremos”.

Mercados de Trajano Museo de los Foros Imperiales (Roma).

Y a esta augurada condición contribuyó el bienestar social. Se dictaron muchas disposiciones que hacían hincapié en mejorar las condiciones de vida de la población: se disminuyeron algunos impuestos, como el de sucesión introducido por Augusto; se activaron algunas condonaciones de deudas; se ofreció una frumentatio (dádiva de trigo) a los hijos de la plebe de Roma (ilustrados en los relieves de los célebres Plutei de Trajano), extendida después a las ciudades itálicas.

Para financiar estas intervenciones, Trajano recurrió al patrimonio imperial. Si bien la disposición administrativa y social más significativa, celebrada posteriormente en el famoso Arco de Benevento,  es la Institutio Alimentaria, sacada inicialmente del patrimonio imperial. L’institutio consistía en un préstamo al 5 por ciento concedido a los agricultores, cuyo interés habría servido al mantenimiento y a la instrucción de la infancia. En este terreno, la conquista de Dacia había procurado al Estado romano no solo la gloria militar y el crecimiento territorial sino que además se pudo financiar los grandiosos programas monumentales y el botín de guerra aportó una gran suma de dinero a la Institutio.

Aparte de estas empresas de paz de Trajano en Italia, indudablemente la actividad constructora representa otro punto importante aunque es oportuno destacar la desproporción entre la grandiosidad de los proyectos llevados a cabo en Roma y la envergadura  de los realizados fuera de la capital: éstos, se demostraron numerosos e importantes pero sin comparación por calidad y cantidad con los promovidos por el primer emperador Augusto.

Un trozo de la columna de Trajano.

En lo que se refiere a las construcciones levantadas en Hispania, la provincia occidental que formaba parte de su eficaz acción política, se recuerda que las principales ciudades fueron erigidas a principios del imperio.  De manera que las intervenciones de Trajano están relacionadas a elementos decorativos o a cambios en los espacios públicos existentes, como las restauraciones en Augusta Emerita durante su reinado. Mientras la datación del acueducto de Segovia se ha remontado siempre a la edad trajana.  El Optimus Princeps fue uno de los mayores artífices del desarrollo de la red de comunicaciones hispánica: sus obras se evidencian en diversos puntos, aunque es en la llamada Vía de la Plata (l’iter ab Emerita Asturicam), hacia el año 105, donde se evidencian las mayores inversiones.

A este período pertenece el puente de Alconétar, así como los puentes de Capera y de Salamanca en la citada Via de la Plata. Entre todas las obras de Lusitania se destaca el famoso puente de Alcántara, prodigio técnico al tiempo que funcional y de carácter propagandístico. Un puente que surge para vigilar el territorio y para tutelar las conexiones en una zona sin grandes ciudades, cuya inscripción en el ático del arco, dedicada a Trajano, fija la construcción del monumento alrededor del mismo año. Este famoso puente sirvió de modelo para otros proyectos como el de Salamanca o de Segura, un excelente ejemplar con grandes restauraciones durante su existencia.

La red hispánica, fruto de las  intervenciones de diversos emperadores, sobre todo de Augusto y Trajano, contaba con un sistema de carreteras completo, a lo largo del cual circulaban programas e ideas que dieron vida a aquel universo global, representado por Roma, como preludio a Europa.

Las valiosas piezas arqueológicas –como una mano y un busto de Trajano, dos frisos decorativos del Foro, estucos dorados de su villa de Arcinazzo, mientras que su verdadera residencia está ilustrada en un vídeo por su inaccesibilidad– unidas a los calcos de la Columna Trajana (1861), que ayudan a imaginar su reinado, llegan de las más diversas procedencias: los museos romanos de la capital, Ostia Antigua, Antiquarium de Villa Adriana de Tivoli, Correale de Terranova en Sorrento o los Museos Vaticanos junto con los extranjeros: Pergamon Museum de Berlín, Museum het Valkhof de Nijmegen, Museo de Historia de Rumanía de Bucarest, Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y Gliptoteca de Munich. Y todo este significativo contenido se despliega en la más idónea de las sedes: los Mercados Trajanos, un conjunto arqueológico de características únicas en Roma y en el mundo.

Carmen del VANDO BLANCO

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