La pasión coleccionista de George Washington Wurts y Henrietta Tower

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Bajo el título Ganas de Italia, el Palacio Venecia y las Galerías Sacconi del Conjunto Victoriano (Roma) acogen las obras que reunieron este matrimonio norteamericano que llegó a la Ciudad Eterna en 1898 procedente de Filadelfia. Un conjunto formado por pinturas, porcelanas, instrumentos musicales, tapices, alfombras, marfiles, esculturas de madera y de bronce que fue donado al Estado italiano en 1933. Hasta el 4 de marzo

La exposición Ganas de Italia. El coleccionismo internacional en la Roma del Victoriano (Altar de la Patria) está dividida en dos recorridos autónomos, cuya visita se puede emprender desde el Palacio Venecia o del Victoriano, que facilitan la circularidad entre estas dos importantes sedes.

Comisariada por el historiador del arte, Emanuele Pellegrini, y valiéndose del montaje de la arquitecta Benedetta Tagliabue del estudio EMBT de Barcelona, se presenta al público la asombrosa colección que los cónyuges estadounidenses George Washington Wurts y Henrietta Tower llegaron a reunir entre los siglos XIX y XX, posteriormente donada al museo italiano del Palacio Venecia, donde aún se conserva.

Sobre estas líneas, Virgen con el Niño, por Pietro Lorenzetti, h. 1330-35, témpera y oro sobre tabla, 70,5 x 44,7 x 3,9 cm, Assisi, Museo del Tesoro de la Basílica de San Francisco, Colección Mason Perkins. Arriba, La Torre Galli. Mujeres en el jardín, por John Singer Sargent, 1910, óleo sobre lienzo, 71,1 x 91, 5 cm, Londres, The Royal Academy of Arts.

Como subraya la directora del Polo Museal de Lazio, Edith Gabrielli: “Se restituye a ciudadanos y turistas un completo espacio urbano como es el Museo Nacional del Palacio Venecia (…) y además con el valor añadido de que se presenta al público, tras una importante restauración, los subterráneos ocultos durante muchos años, situados bajo la escalinata monumental, llamados las Galerías Sacconi”.

Este matrimonio llegó a Roma en 1898 procedente de Filadelfia. El marido era funcionario de la embajada norteamericana y la esposa, heredera de una familia multimillonaria. Ambos se quedaron prendados del país itálico y se establecieron en la Villa Sciarra en 1902 –regalada al Ayuntamiento de Roma en 1928– y en el Palacio Antici Mattei de la capital, desde donde dieron rienda suelta a satisfacer sus “ganas de Italia”. Junto a las obras italianas que formaban su colección se unieron también otras europeas –rusas y alemanas– y extraeuropeas, especialmente japonesas… Así, acumularon 4.000 piezas artísticas, de origen y de tipologías de lo más variadas: pinturas, porcelanas, instrumentos musicales, tapices, alfombras, marfiles, esculturas de madera y de bronce –incluidos algunos hallazgos antiguos y objetos contemporáneos–, que fueron donadas al Estado italiano en 1933.

San Lorenzo, por Donato di Niccolò di Betto, Donatello, h. 1440, terracota policromada, 74,5 cm, Parigi, Colección Peter e Kathleen Silverman.

La exposición por partida doble apunta a describir la esencia de esta colección a través de sus núcleos fundamentales, su relevancia para la tendencia del gusto, la riqueza y la variedad de las obras adquiridas, así como su índole específica respecto al patrimonio artístico nacional. Poco conocida incluso por los especialistas, la colección se expone conjuntamente por primera vez.

En el Palacio Venecia, tras la introducción del contexto romano en el que los cónyuges Wurts desarrollaron su coleccionismo, se presentan las fichas con la descripción y la valoración de las obras, registradas al momento de la donación, y otros datos de los Tower junto con las fotos del Palacio Antici Mattei, donde residieron cuando se exponía gran parte de esta colección.

La pantalla japonesa, por Giuseppe de Nittis, 1878, acuarela sobre papel, 22, 5 x 31,5 cm, Bari, Pinacoteca Provincial.

Después de sus “recuerdos” de España (tres pinturas de Francisco Pradilla Ortiz, entre ellas La reina de Castilla Doña Juana la Loca acompañando al féretro de Felipe el Hermoso**) y el libro Recuerdos de España, decimonónico álbum fotográfico con 30 reproducciones de pinturas de Murillo, conservadas en Sevilla, realizadas por Luis Masson, se continúa con la década que George Wurts transcurrió en Rusia como miembro de la embajada norteamericana en San Petersburgo, antes de su llegada a Roma, con numerosos testimonios de la cultura rusa como sombreros, iconos, estatuillas de bronce y finas porcelanas, además de los recuerdos de la Villa Sciarra, heredada por el estado italiano tras la muerte del diplomático.

A continuación se pone el foco en el arte alemán, poco estudiado por los historiadores, uno de los pernos de la colección constituido por tres obras maestras de la escultura del Renacimiento alemán. De gran interés es también un tapiz de finales del siglo XV, que yacía en los depósitos del Palacio Venecia.

Retrato de un joven, por Luca della Robbia, h. 1445, cerámica vidriada, 28 x 20 x 18 cm, Nápoles, Museo Civico Gaetano Filangieri.

Se añade la colección de Robert Nevin Jenkins, el reverendo estadounidense, fundador de la iglesia de San Pablo Intramuros en Roma, adquirida por los Wurts en una subasta, en la que se destacan los dibujos para los mosaicos de la citada iglesia, realizados por Edward Burne Jones.

Gran atracción ejerce la sección dedicada a las piezas orientales, en la mayoría procedentes de Japón, país visitado por Wurts, compuesta de biombos, porcelanas y tejidos de seda junto con otras obras orientalizantes, una moda extendida a todo Occidente a finales del Ochocientos.

La Virgen Sabia y las Sabias Vírgenes, por Giulio Aristide Sartorio, 1890-91, óleo y témpera sobre tabla, 188 x 295 cm, Roma, Galleria Comunale d’Arte Moderna.

Por su lado, la otra sede del Victoriano, en un sugestivo recorrido retoma el contexto histórico-social en el que vivieron los Wurts y otros coleccionistas activos en Italia, señalando a los angloamericanos (Loeser, Horne, Sitbbert, Perkins o Whitaker y otros) y las numerosísimas sintonías del gusto manifestadas entre ellos. Así pues, se entrelazan coleccionismo, donación de arte, mercado artístico, exportaciones, tutela del patrimonio cultural y posición de los artistas italianos respecto al mundo de las antigüedades.

Sorprendente la sección que se adentra en las falsificaciones y en su comercio. De esta excepcional confrontación, se derivan dos historias: la primera habla de las copias o falsificaciones para el mercado; la segunda conduce a la fundación y al papel de los centros artísticos industriales, que ayudaban a muchos artistas y artesanos italianos. Una serie de platos de diversas manufacturas evidencian claramente la complicada relación, que no se puede reducir a verdadero-falso, entre original, copia y derivación de modelo, cuando la difusión detallada de esta tipología de objetos de uso común invadía el día a día.

Copa para ponche, atribuida a Eugene J. Soligny (Tiffany & Co, New York), 1873, plata, 42,5 x 64,5, Turín, Museo Civico d’Arte Antica Palazzo Madama.

En este sentido, cabe recordar que se trataba de un tipo de coleccionismo abierto y libre de condicionamientos, fruto de la época. Ya en 1910, el Metropolitan de Nueva York adquiere un grupo de llaves antiguas de Alemania. Y llaves aparecen también en las colecciones de algunos milaneses… con lo que se iniciaba el fenómeno de dar una nueva dignidad al objeto de uso diario, registrando un cambio radical en el modo de percibir el arte, como se observa en el contenido exhibido en las galerías Sacconi, que refleja justamente las dinámicas del coleccionismo y del mercado internacional en un momento de grandes transformaciones.

Inundación, por Ivan Konstantinovic Ajvazovakič, 1873 o 1878, óleo sobre lienzo, Roma, Museo Nacional del Palacio de Venecia, donación de Tower-Wurts, 1933.

La intención es la de recordar esa forma de atesorar que, entre el Ochocientos y el Novecientos, se practicó en Italia, ilustrando la movilidad del coleccionismo, especialmente angloamericano, extendido al mercado internacional, en aquella joven nación italiana y en su nueva capital, cuyo emblema quedó a cargo del Victoriano. El vistoso monumento, Victoriano o Altar de la Patria* (apodado máquina de escribir por su línea o tarta por su color claro), que comparte con el Palacio Venecia el despliegue de la colección Wurts y el contexto donde floreció su pasión por el coleccionismo, fue iniciado en 1885 e inaugurado en 1911 con motivo de la Exposición que celebraba el cincuentenario de la Unificación de Italia. Aquí, un nutrido número de obras, cedidas por prestigiosos museos y colecciones privadas italianas y extranjeras, describe el universo de subastas, de marchantes y de mercados nacionales e internacionales, destacando los debates sobre la tutela del patrimonio cultural conservado en el territorio nacional, la afirmación de una artesanía de calidad que retoma en estilo el arte del pasado y la actividad de algunos extraordinarios autores de falsificaciones, tan perfectos y tan capaces de engañar no sólo a los coleccionistas sino hasta a los más agudos conocedores.

Anunciación (Virgen), por Alceo Dossena, 1920-23, mármol, 213 x 252 cm, Pittsburgh, Pittsburgh University Art Gallery.

El recién estrenado espacio expositivo en el vientre del Victoriano abarca unos ambientes recién restaurados ahora excepcionalmente abiertos al público, contenedor y también parte integrante de esta exposición. De hecho, se exhiben dos elementos de un gran friso de bronce, de Angelo Zanelli, autor de la decoración de la parte frontal del Victoriano; los bocetos para los mosaicos del monumento de Giulio Bargellini o los dibujos preparatorios del gran friso de Eduardo Gioja (15 metros) para la exposición de 1911, mientras el extraordinario boceto del friso realizado por Giulio Aristide para la Cámara de Diputados en los mismos años simboliza las instituciones de una joven nación encaminada hacia los desastres de las dos guerras por llegar.

Sobre estas líneas y abajo fragmentos de Italia victoriosa, por Edoardo Gioja, 1911, óleo sobre lienzo, Roma, Galleria Nazionale d’Arte Moderna.

Una coreografía luminosa tiende un puente entre los dos monumentos: desde el centro del Victoriano al anochecer se enciende un faro cultural que se proyecta en el cielo de Roma para anunciar el imperdible evento.

*El Conjunto del Victoriano fue inaugurado por Víctor Manuel III de Saboya y diez años más tarde, el 4 de noviembre de 1921, en la parte central del monumento, bajo la estatua de la Diosa Roma, fue sepultado el Soldado Desconocido. Pensado para contribuir a la memoria del primer rey de Italia, Víctor Manuel II, por ello fue denominado también Altar de la Patria.

** De Juana la Loca se conocen numerosos estudios preparatorios y bocetos, mientras la pintura presentada en esta cita, hasta ahora inédita, está considerada una fina reducción del original, la obra más célebre de Pradilla Ortíz –realizada en su estudio de Roma y actualmente en el Museo del Prado– que lo consagraría como el “último gran maestro de la pintura de historia del siglo XIX en España”.

Carmen del VANDO BLANCO

One thought on “La pasión coleccionista de George Washington Wurts y Henrietta Tower”

  1. Extraordinaria exposición sin duda, más como investigadores de la vida y obra del fotógrafo Luis Masson ha sido revelador descubrir el álbum que describe el artículo con 30 fotografías de este autor sobre las pinturas de Murillo, una obra más que añadir al catálogo de Masson.

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