Madrid, un recorrido por su arte e historia

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Calles y edificios recuerdan que, aunque Madrid nació en el siglo IX, su elegancia y proyección se desarrolla a partir de la llegada de la Corte Real, en el siglo XVI. Entre sus calles se encuentran bellos lugares que vivieron el transcurrir de varios siglos de monarquía marcada por el factor común del arte.

La Calle Mayor conserva restos de la muralla árabe, los primeros orígenes de Magerit, nombre que recibía la ciudad. Para los arqueólogos este fue un segundo recinto de la muralla de Madrid, una zona defensiva que contaba con 128 torres.

La Plaza de la Villa es el centro histórico del Madrid de los Austrias (la Casa de los Habsburgo reinó desde el siglo XVI hasta el XVII ), donde podemos contemplar la Casa de la Villa un edificio construido a finales del XVII que fue sede del Ayuntamiento hasta 2007.

La Plaza de la Paja fue el gran mercado de Madrid durante los siglos XIII y el XIV. Entró en decadencia a partir del siglo XV, cuando Juan II de Castilla ordenó construir la Plaza del Arrabal (futura Plaza Mayor).

La Plaza Mayor es una construcción de 129 metros de largo y 94 de anch, rodeada por soportales y levantada en tres plantas, creación de Juan de Herrera y Juan Gómez de Mora, que tuvo múltiples usos, desde mercado, plaza de toros e incluso centro de autos de la Inquisición.

Estatua ecuestre del rey Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid, en sus orígenes conocida como Plaza del Arrabal. Su construcción comenzó en 1561 por orden de Felipe II tras el traslado de la corte a Madrid y terminÛ en 1617 reinando Felipe III . EFE/ Paolo Aguilar

Estatua ecuestre del rey Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid, en sus orígenes conocida como Plaza del Arrabal. Su construcción comenzó en 1561 por orden de Felipe II tras el traslado de la corte a Madrid y terminó en 1617 reinando Felipe III . EFE/ Paolo Aguilar. Arriba, vista de la Puerta de Alcalá.

El edificio que la preside es la Casa de la Panadería, el primero en comenzar a construirse en 1590. Inicialmente fue la tahona más importante de Madrid. Su fachada está decorada por Carlos Franco en los años 80. La estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza se colocó a mediados del XIX.

Fachada del Palacio Real y estanque de los Jardines de Sabatini. EFE/Jorge Z. Pascual

Fachada del Palacio Real y estanque de los Jardines de Sabatini. EFE/Jorge Z. Pascual

Otra joya de la capital es el Palacio Real, que se inspira en el Louvre de ParÌs, articulándose en torno a un patio cuadrado y con una Plaza de Armas que precede a la fachada principal. Entre las más de 3000 estancias que posee destacan el Salón del Trono con el techo pintado por Tiépolo; el Salón de Alabarderos; la bella y poco conocida Capilla Real con frescos de Francisco Bayeu y Anton Raphael Mengs, y sus jardines, obra de arquitecto italiano Francesco Sabatini.

Nadie puede pasar por Madrid sin pararse contemplar la Puerta de Alcalá, una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la capital (foto portada,EFE/Emilio Naranjo), se ubica junto a las puertas del Retiro, con su famoso estanque y el coqueto Palacio de Cristal.

A Juan de Villanueva,  junto con Ventura Rodríguez, la otra figura predominante de la arquitectura neoclásica en España, debemos el Jardín Botánico, un proyecto concebido para crear una gran zona ajardinada con función cientÌfica, en la que también se encontraran el Museo de Ciencias y el Observatorio Astronómico.

Vista panorámica del patio del edificio Nouvel del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía situado en Madrid. EFE/Javier Liaño

Vista panorámica del patio del edificio Nouvel del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía situado en Madrid. EFE/Javier Liaño

De ahí surgió el Museo Nacional del Prado, concebido en principio como Gabinete de Historia Natural en 1785, por orden de Carlos III, su destino final no estaría claro hasta que su nieto, Fernando VII, impulsado por su esposa la reina Isabel de Braganza, tomó la decisión de destinar el edificio a la creación de un Real Museo de Pinturas y Esculturas, que pronto tomó su nombre actual y abrió por primera vez al público en 1819.

Madrid tiene más de 120 de museos y colecciones museográficas, pero es fundamental el eje que une el Museo del Prado, con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza, a los que se suma el remodelado Museo Arqueológico, detrás de la Biblioteca Nacional de España.

Otros museos menos conocidos pero también relevantes son el Museo del Romanticismo, el Museo Lázaro Galdiano o el Museo Sorolla, este último con un jardín inspirado en los de los Reales Alcázares de Sevilla.

También es de gran interés el Museo Cerralbo, una casa-museo exquisita del romanticismo español que ofrece una visión perfecta de cómo era la vida cotidiana de una familia aristocrática en el Madrid decimonónico. Un palacio situado a escasos metros del bello Templo de Debod, originario del antiguo Egipto y con 2200 años de antigüedad, uno de los tesoros que esconde Madrid y desde donde se divisa -al igual que desde la Real Plaza de la Armería-, los espectaculares atardeceres de la ciudad.

La fuente de la diosa Cibeles, uno de los iconos de la ciudad de Madrid. EFE/Paco Campos

La fuente de la diosa Cibeles, uno de los iconos de la ciudad de Madrid. EFE/Paco Campos

Pero si existe una zona madrileña por antonomasia es, sin duda, la Plaza de Cibeles, con su diosa, una fuente encargada por Carlos III a Ventura Rodríguez, que se construyó entre 1777 y 1782. Aunque en su origen el conjunto miraba hacia la cercana fuente de Neptuno, del mismo autor y muy próxima, la diosa y su carro hoy se dirigen hacia la Puerta del Sol, el centro neurálgico de Madrid y punto de partida de España.

Amalia GONZÁLEZ MANJACAVAS

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