Fallece Julio López Hernández, el artista de la realidad misteriosa

julo.jpg

Hoy, 8 de mayo, ha muerto en Madrid a los 88 años de edad este gran escultor que permanecía ingresado en una clínica tras sufrir un ictus hace un mes. El creador pertenecía al grupo histórico y generacional conocido como los “realistas de Madrid”

Julio López Hernández (Madrid, 1930) era un hombre modesto y un grandísimo escultor, uno de los últimos que dominaba a la perfección el oficio y la tradición realista. Junto a su mujer, la pintora Esperanza Parada (San Lorenzo de El Escorial, Madrid, 1928-Madrid, 2011), formaba parte del colectivo de creadores que a mediados del siglo pasado renovaron la tradición realista, conocida como trascendente o mágica, alejada del academicismo y del vanguardismo que en esa época cultivaron Saura, Tàpies y Millares. Un grupo histórico y generacional de pintores y escultores que han vivido y trabajado en Madrid desde la década de 1950, unidos tanto por el vínculo de su formación y de su trabajo como por sus relaciones personales y familiares.

Sobre estas líneas, pieza de la serie Parte de su Familia, 1972, bronce, 56 x 46 x 32 cm. Arriba, foto de Julio López Hernández en su taller.

Y es que como explicaba Julio López en una entrevista a Efe, “la realidad no es solo objetiva, es múltiple y completa y nos da una visión del hombre misteriosa; la realidad puede ser impalpable, inaprensible y en ese sentido mi obra no se ciñe a ser una objetividad y potenciar al máximo la morfología humana, también es esa desaparición de lo corpóreo, la vida del espíritu, de lo etéreo, de lo que permanecerá más que tu mismo”.

El sueño, 1976, pizarra y piedra de Colmenar aglomeradas con resina de poliéster © Julio López Hernández VEGAP Madrid, 2016.

Julio López fue uno de los protagonistas de la exposición Realistas de Madrid, que se pudo ver en el Museo Thyssen-Bornemisza entre febrero y mayo de 2016. 

 Además de Julio y Esperanza, este grupo lo componen Antonio López García (Tomelloso, Ciudad Real, 1936); su esposa, María Moreno (Madrid, 1933); el escultor Francisco López Hernández (Madrid, 1932-2017), hermano de Julio; su mujer, la pintora Isabel Quintanilla (Madrid, 1938-2017) y Amalia Avia (Santa Cruz de la Zarza, Toledo, 1930-Madrid, 2011), casada con el artista Lucio Muñoz.

El tesoro de Marcela,1972, bronce.

Aunque no todos nacieron en Madrid, esta ciudad ha sido el lugar principal de residencia y trabajo de todos ellos. 

En palabras de Guillermo Solana, director artístico del museo y comisario junto a María López de la exposición que tuvo lugar en el Thyssen, “la estética de Julio está dominada por el valor expresivo del gesto y de la máscara, el fragmento y la ruina (…) Julio López subordina la forma a lo narrativo. En sus piezas siempre queda algo de ese argumento, aunque solo sea una mínima anécdota”.

Detalle del monumento a García Lorca, en la muestra El camino inverso, que se expuso hace dos años en la Real Academia de Bellas Artes.

Tanto Julio como su hermano Francisco habían mamado el oficio desde niños junto a su padre que era medallista y que a su vez se había formado en el taller de orfebrería fundado por el abuelo de los dos creadores. Conocían este oficio bien, la escultura, la talla o el vacíado, y como comenta Solana, “a partir de ahí cada uno siguió su camino. Francisco era más clasicista y formalista y Julio evolucionó a un realismo, a veces, con aire pop sobre todo en los años sesenta y setenta”. Sus esculturas tienen una gran carga poética, muchas veces derivada de su vasta cultura literaria.

Julio López Hernández estudió, junto a Lucio Muñoz (Madrid, 1929-1998), en la Escuela Superior de Bellas Artes. En 1955 participa en una exposición colectiva en las salas de la Dirección General de Bellas Artes con Antonio López, su hermano Francisco y Lucio Muñoz. Con motivo de esta muestra conoce a la que será su esposa, la pintora Esperanza Parada, con la que se casará en 1962 y tendrá dos hijas, Esperanza y Marcela.

Julio López Hernández.

En 1980 se celebra una exposición antológica de su obra en el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid y en la misma década, en 1986, es nombrado académico de la Real Academia de San Fernando. Fruto de un encargo del Ayuntamiento de Valladolid, en 2001 se instala en el claustro del Museo Patio Herreriano el Retrato de sus majestades los reyes de España don Juan Carlos y doña Sofía realizado en colaboración con Francisco y Antonio López.

Vista de una de las salas de la exposición de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La hija del escultor Esperanza López Parada ha escrito en Facebook: “Mi padre falleció esta mañana tranquilo y sedado. Había empeorado mucho el domingo. Se ha ido luchando hasta el final y con la discreción y elegancia que le caracterizaba…”.

La capilla ardiente con los restos mortales del escultor ha quedado abierta a las 15.30 horas en el tanatorio de San Isidro, donde mañana, día 9, se celebrará una misa a las 11.00 horas antes de recibir sepultura en el Cementerio Sacramental de San Isidro de Madrid.

Pareja de artesanos, 1965, madera y esina de poliéster.

Los reyes de España, 2001, bronce. Obra de Julio López González, autoría compartida con Antonio López García y Francisco López Hernández. Patio herreriano del convento de San Benito, Valladolid.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

scroll to top