La Magna Grecia: Selinunte y la arquitectura dórica

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Recientes estudios e investigaciones llevadas a cabo en este parque arqueológico situado en la zona de Castelvetrano-Trapani han sacado a la luz importantes huellas de hace más de dos mil setecientos años: el sistema hídrico, lugares de culto en ambientes domésticos como los altares, además de estatuas, vasijas corintas e, incluso, una flauta de hueso

Giuliano Volpe, presidente del Consejo Superior de los Bienes Culturales y del Paisaje, afirmaba recientemente que “después de años de crisis y de las delimitaciones dictadas por la Dirección General para la Arqueología, se reanudan de nuevo las excavaciones (…) con un nuevo interés por la investigación (…). En definitiva, algo se ha puesto en movimiento”. Y lo hace yendo muy atrás en los siglos, como en la Selinunte de la Sicilia Griega, donde se puede encontrar un gran despliegue de la arquitectura dórica arcaica.

Sobre estas líneas, Tempio E, dedicado a la diosa Hera. Arriba, vista de este mismo templo, Parque Arqueológico de Selinunte (Sicilia).

El Parque Arqueológico de la antigua ciudad griega de Selinunte (la Selinus latina) está considerado el mayor de Europa por su unicidad: un enorme sistema que comprende en su conjunto una ciudad completa y dos zonas suburbanas al oeste, y los pequeños y grandes santuarios hacia el este, según demuestran los más profundos estratos identificados en el terreno donde los griegos decidieron asentarse. Su descubrimiento da pie a buscar las mejores soluciones para perpetuar en un futuro próximo el patrimonio extraordinario de Selinunte.

Situada en una llanura a unos 30 metros sobre el nivel del mar, Selinunte –que toma su nombre de “selinon”, el perejil silvestre que crecía en esta zona–, fue fundada por colonos de Megara Hyblaea guiados por el ecista Pammilos en el siglo VII a.C. Las inmigraciones sucesivas de colonos megareses siceliotas se registraron tanto en las últimas décadas del siglo VII como en el VI y hasta comienzos del V. Selinunte trató de fundar colonias en la Sicilia occidental (Heraclea Minoa). Cuando a inicios del siglo V estalló la guerra entre griegos y cartagineses, que concluyó con la batalla de Himera en el año 480 a.C., Selinunte, extrañamente, prefirió aliarse con Cartago. Esto desató numerosas y fuertes luchas con la cercana ciudad de Segesta hasta 409 a.C., año de su destrucción a mano de los cartagineses. Así, Selinunte se encontró sometida al dominio de los púnicos que la fortificaron y la reconstruyeron en el área donde antes estaba la acrópolis, los restos arqueológicos documentan un poblado mixto púnico-griego.

Recreación de cómo sería la vista de Selinunte desde el mar hace dos mil setecientos años.

El dominio cartaginés duró hasta la I guerra púnica, Cartago, para defenderse de los ataques romanos, decidió concentrar sus fuerzas en Lylibeo, trasladando allí a la población de Selinunte, destruyendo la ciudad y dejándola en la ruina. Por si fuera poco, un violento terremoto, en el siglo X o XI, probablemente acabó por reducir a un montón de vestigios los monumentos de la antigua ciudad hasta que en la segunda mitad del siglo XVI la ciudad fue descubierta por el historiador Tommaso Fazello. Aunque finalmente fueron los ingleses en 1823 los que emprendieron las excavaciones.

Actualmente, la zona arqueológica de Selinunte, constituida por la Acrópolis, la colina oriental, la meseta de Contrada Manuzza, el santuario de la Malophoros en la contrada Gaggera y dos necrópolis (Manicalunga y Galera Bagliazzo), cuya materia prima se extrajo de las canteras de Cusa, se encuentra en fase de estudios y de investigaciones para decidir donde reanudar las excavaciones a ciencia cierta y reconstruir el Templo G.

Reconstrucción parcial de la fachada del Templo Y.

Todo esto ha despertado un fuerte interés por este gran parque arqueológico que yace en el suroeste de Sicilia y que se ha concretado en un proyecto de investigación profundo. De hecho, y como afirma Gilberto Pambianchi, profesor de Geomorfología y Geografía Física de la Universidad de Camerino y coordinador del equipo investigador: “Desde hace un año nos estamos empleando en un proyecto de estudio de gran envergadura. Hemos logrado delinear en esta campaña por medio de la termocámara de alta sensibilidad térmica, cargada en un dron, los ambientes naturales de los primeros asentamientos: una realidad aún por salir a la luz, pero que está ahí debajo. Hemos conseguido también localizar en el paisaje algunas trazas, muy probablemente vinculadas a terremotos, deslizamientos e inundaciones del pasado que ahora deberíamos encuadrar en el tiempo. Estos indicios nos permitirán elaborar una memoria histórica extremadamente importante para las políticas de prevención y de tutela de los sitios arqueológicos en Sicilia y en toda Italia. En breve llevaremos a cabo una serie de sondeos geológicos, estratégicamente situados en el área del parque y fundamentales para el ajuste geoarqueológico, estratigráfico, cronológico y paleoambiental del yacimiento. Así pues, efectuaremos en el territorio unos sondeos mecánicos con un foro de un diámetro de 10 cm y una profundidad variable de 5 a 30 metros. Las zanahorias extraídas será identificadas y archivadas en cajas catalogadoras depositadas en los laboratorios del Parque de Selinunte y puestas a diposición de los investigadores arqueólogos, botánicos, geólogos, historiadores, climatólogos y expertos de historia de la alimentación. Porque gracias al estudio de los materiales de las zanahorias se podrá estudiar las condiciones climáticas pasadas, el estado de la vegetación y, con un poco de suerte, incluso la alimentación de los habitantes de Selinunte.”

Recreación de cómo era la línea de costa hace dos mil setecientos años

Mientras Fabio Pallotta, geoarqueólogo de la misma universidad, corrobora lo anteriormente citado: “Con termocámara de alta sensibilidad térmica hemos realizado 14 vuelos con drones que han tomado 150.000 imágenes en todo el territorio del Parque Arqueológico de un kilómetro cuadrado donde se han encontrado huellas enterradas de la primera conformación morfológica de Selinunte de hace dos mil setecientos años. Las mismas anomalías térmicas permiten reformular la hipótesis de la presencia de importantes estructuras hundidas en profundidad, que desde el Templo M descienden hacia el puerto de Selinunte”.

Y ya se anuncian algunos descubrimientos, como declara el director del Parque Arqueológico, Enrico Caruso: “Se ha encontrado en Selinunte el sistema hídrico construido por los antiguos griegos. Hemos sacado a la luz la más antigua figuración del mundo griego de Hekate, también hemos hallado lugares de culto en ambientes domésticos como los altares, además de estatuas, vasijas corintas e, incluso, una flauta de hueso. Hemos reconstruido parcialmente la fachada del Templo Y, tras haber encontrado algunos elementos arquitectónicos que la componían. Se trata del templo dórico, rodeado de columnas, más antiguo de Selinunte. Y hemos reconstruido las casas de época clásica y helenística después de la destrucción de 409 a.C. En definitiva, gracias al proyecto de investigación de la Universidad de Camerino, hemos verificado la existencia de un sector entero, quizás una nueva Pompeya, en el área de los templos”.

Tuberías para la conducción del agua de la época griega, descubiertas en Selinunte.

Por otra parte, los geólogos han descubierto que los griegos realizaban desviaciones del curso de las aguas y la gran riqueza hídrica subterránea de Selinunte. “Así es –afirma Marco Materazzi, geomorfólogo de la citada Universidad– pero veremos por qué. Los estudios evidencian la presencia de dos puertos ubicados inmediatamente al este y al oeste de la acrópolis de Selinunte y confirmando (e integrándoles) las hipótesis ya formuladas por los arqueólogos Hulot y Fougéres a inicios del siglo pasado, han permitido reconstruir la que debía ser la antigua línea de costa durante la máxima expansión griega. Además, ha sido posible descubrir las huellas de importantes intervenciones realizadas por aquellas poblaciones en el territorio, como desviaciones de cursos de agua, captaciones de manantiales, imponentes desbancamientos con vistas al comercio, al culto religioso o al uso militar. Son interesantísimos los resultados del estudio del agua, el más importante de los recursos escondidos en el territorio de Selinunte, que si actualmente sufre una grave crisis hídrica, en el pasado debía haber encontrado justo en la abundancia de agua la fuente de su prosperidad mas al tiempo la causa de graves problemas por la presencia de áreas ‘paludosas’ e insalubres. A este respecto, todo este trabajo de investigación nos permite formular la hipótesis de que esta intervención hidráulica fue llevada a cabo para sanear la zona, según fuentes históricas, desde Empédocles en 444 a.C. Con métodos geoeléctricos no invasivos, el estudio ha permitido localizar la presencia en el subsuelo, bajo los depósitos arenosos, recursos sepultados y en particular estructuras probablemente reconducibles a edificios, muros o calles, que podrán ser confirmados por futuras investigaciones para dar respuestas definitivas a estos descubrimientos”.

Reconstrucción parcial de la fachada del Templo Y.

Por su lado, Claudio Pettinari, rector de la Universidad de Camerino, que cuenta en su haber con análogas y precedentes experiencias en el campo arqueológico, afirma que “se ha utilizado una metodología de trabajo para localizar lo que hay debajo oculto, que puede ser utilizado además para conocer algún dato más del riesgo sísmico”.

Flauta descubierta en Selinunte, datada hace dos mil setecientos años.

Por último, hay que añadir el aspecto fundamental de cualquier operación recuperadora como es el de su financiación. A este propósito, Vittorio Sgarbi, el neconsejero de cultura de la región de Sicilia, declara “que para la reconstrucción del Templo G ha obtenido tres presupuestos: de 5, 12 y 35 millones de euros, respectivamente. Y que probablemente se tratará de proponer a los potenciales mecenas que deban financiar la obra una media de 15 millones de euros. Después llegará el turno de la política (…). Y si no fuera posible, paciencia, hay otros tres más de menor entidad. Podríamos reconstruir estos, aunque no sería lo mismo porque el Templo G es verdaderamente grandioso”.

Carmen del VANDO BLANCO

One thought on “La Magna Grecia: Selinunte y la arquitectura dórica”

  1. Aleja dice:

    Que excelente. El arte es un mundo que no tiene fin, tiene grandes pintores como Gabino Amaya Cacho, Luis Gordillo, entre otros y hasta una rica historia. Es fascinante!

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