Connaisseur: el salón del coleccionismo

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Del 13 al 17 de junio, el Espacio Velázquez 12 (Madrid) ofrece un viaje desde el arte de la Antigüedad hasta nuestros días en la primera edición de esta feria que dirige Jorge Alcolea. Dieciséis galeristas que acercan al público mobiliario, pintura, joyería o libros exquisitos de artistas como Sorolla, Murillo o del taller de Gutenberg

“De connaisseur a connaisseur”, así es como define Jorge Alcolea, coordinador y promotor de este I Salon du Connaisseur, el espíritu con el que nace esta feria. “Este Salón pretende ser un punto de encuentro entre expertos, desde el galerista al coleccionista privado, eruditos, aprendices o curiosos del mundo del arte con un punto común: el gusto por las piezas artísticas seleccionadas, bellas y exquisitas”.

Sobre estas líneas, dibujo preparatorio de La visión de san Antonio de Padua, por Murillo, galería Gothsland. Arriba, Fuenterrabía, por Sorolla, 1890, Sala Nonell.

Durante cinco días, del miércoles 13 al domingo 17 (de 11:00 a 21:30 h), dieciséis galeristas (Antigüedades García, Galería Miguel Alzueta o Sala Nonell, entre otros) muestran al público “piezas únicas” y un viaje en el tiempo desde la Antigüedad hasta nuestros días. Según explicaba el galerista y experto Jorge Alcolea a Efe, “hablamos de piezas de museo que no están en el museo: un cuadro inédito de Sorolla de 1890; una biblia del taller de Gutenberg del XV, un dibujo preparatorio de Murillo para un cuadro posterior…”.

Esta feria se puede visitar en el número 12 de la calle de Velázquez, un espacio de 600 metros cuadrados, la entrada es gratuita y está abierto a todos los que les interesa el arte, “desde coleccionistas a eruditos pasando por los meramente curiosos”, explica Alcolea.

Crátera de Campania con Escena de Banquete, griega, siglo IV a.C., , galería F. Cervera Arqueología

Una idea que surge según explica Alcolea “porque un grupo de anticuarios y galeristas me comunican que el mercado del arte está un poco pausado y en letargo. Queremos parecernos a Tefaf, desde el punto de vista selectivo e internacional, aunque todavía nos queda mucho recorrido”.

Una de las piezas de mayor valor que se muestran es un retrato de un hebreo de Sorolla de 1898, valorada en un millón de euros, que deja patente el virtuosismo del pintor, en su “máxima potencia y auge”, según el especialista Fernando Pinós. Del mismo artista, la Sala Nonell presenta Fuentarrabía.

En el paddock de hipódromo de París, de Emilio Grau Sala, Francisco Escudero Anticuarios.

En arte contemporáneo, destaca, por ejemplo, Dama, de Antonio Saura, En el paddock de hipódromo de París, de Emilio Grau Sala (Francisco Escudero Anticuarios), o Caballete de pintor de alacena, de Julián Grau Santos.

Librería Astarloa.

Pero no todo es pintura, el visitante también puede encontrar una crátera de Campania con Escena de Banquete griega, siglo IV a.C. (Galería F. Cervera Arqueología), un sillón de la época de Luis XV, Afromosia, un sofá original del artista John Tootthill (1960), una licorera en plata dorada de Jean-Baptiste Claude Odiot (siglo XIX), de la Maison Californie Antiquités Design, o unas butacas italianas de terciopelo y latón de Gigi Radice de los años cincuenta del siglo pasado.

Afromosia, sofá original del artista John Tootthill (1960), galería Alcolea & Krauss.

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