Joana Vasconcelos, soy tu espejo

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La artista portuguesa más internacional seduce al público en el Museo Guggenheim Bilbao con sus sorprendentes y espectaculares propuestas en una muestra que recorre dos décadas de su producción. Hasta el 11 de noviembre

Como una alquimista de la vida cotidiana, Joana Vasconcelos (Lisboa, 1971) transforma los objetos cotidianos y los clichés de la sociedad de consumo en obras de arte abiertas, con una fuerte carga de significado y siempre con un visión humorística del mundo. Imágenes chocantes, festivas y directas que sorprenden al público y remiten a asuntos sociopolíticos de las sociedades consumistas, poscoloniales y globalizadas, en las que la artista portuguesa aborda temas que van desde la inmigración a la violencia de género. Entre los materiales que utiliza, Vasconcelos otorga una gran importancia a objetos cotidianos y a lo textil, rescatando de la esfera íntima y doméstica algunas labores artesanales que han quedado relegadas a un segundo plano. La exposición incluye obras inéditas como I’ll Be Your Mirror, una enorme máscara veneciana compuesta por espejos enmarcados en bronce, o Solitario, un gigantesco anillo de compromiso fabricado con llantas de automóviles de lujo y vasos de whisky.

Marilyn (AP), 2011. Ollas y tapas de acero inoxidable y hormigón (2x) 297 x 155 x 410 cm. Colección de la artista. Foto: DMF, Lisboa. © Joana Vasconcelos, VEGAP, Bilbao, 2018.

Marilyn (AP), 2011. Ollas y tapas de acero inoxidable y hormigón, (2x) 297 x 155 x 410 cm. Colección de la artista. Foto: DMF, Lisboa. Arriba, I’ll Be Your Mirror, 2017. Bronce y espejos, Edición de 7 + 1 PA 356 x 682 x 537 cm. Colección de la artista, Foto: Luis Vasconcelos, © Joana Vasconcelos, VEGAP, Bilbao, 2018.

La obra Egeria, que se expande por el Atrio del Museo como si de una planta de diferentes telas, texturas y colores se tratara, constituye una metáfora de la ocupación de los museos por parte de las mujeres. Algunos de los trabajos de Vasconcelos, que se hizo famosa en la 51ª edición de la Bienal de Venecia en 2005 con la obra La novia (2001-2005), son de una enorme complejidad: se mueven, emiten sonidos o se iluminan, complicaciones que la artista resuelve en su estudio lisboeta de tres mil metros cuadrados con la asistencia de un equipo de más de cincuenta colaboradores permanentes.

En la confección de sus obras, Vasconcelos utiliza una amplia variedad de materiales procedentes de la vida cotidiana como electrodomésticos, azulejos, telas, cerámica popular, botellas, medicinas, urinarios, duchas,
utensilios de cocina, teléfonos, coches y cubiertos de plástico. El
sentido del humor siempre está presente y las piezas sugieren significados abiertos y no dogmáticos, lo que las acerca a las propuestas de estética relacional surgidas a finales de la década de 1990, que requieren la
participación del espectador en el momento de verlas e interpretarlas.

A todo vapor (amarillo, verde, rojo), 2012-2014. Planchas de vapor BOSCH, motorreductor PLC, unidad de control electrónico basada en microprocesador, sistema hidráulico de baja presión, acero inoxidable, agua desmineralizada (3x) 155 x Ø 170 cm, Colección de la artista. Foto: Luís Vasconcelos, © Joana Vasconcelos, VEGAP, Bilbao, 2018.

Corazón independiente rojo, 2005. Cubiertos de plástico translúcido rojo, hierro pintado, cadena de metal, fuente de alimentación, motor e instalación sonora 371 x 220 x 75 cm,

Corazón independiente rojo, 2005. Cubiertos de plástico translúcido rojo, hierro pintado, cadena de metal, fuente de alimentación, motor e instalación sonora, 371 x 220 x 75 cm. Museu Colecção Berardo Foto: DMF, Lisboa, © Joana Vasconcelos, VEGAP, Bilbao, 2018.

Recorrido por la exposición 
La muestra se inicia con algunas piezas emblemáticas de los primeros años de la carrera de Vasconcelos, como Cama Valium (1998), Burka (2002) y La novia (A Noiva, 2001-2005), en las que la artista aborda cuestiones relacionadas con la identidad femenina, tanto en el ámbito privado como en las esferas política y social. Junto a estas, la muestra incluye algunas de sus obras recientes más destacadas, como Marilyn (PA) (2011), A todo vapor (A Todo o Vapor, 2012), de la que se exponen las tres versiones existentes, y Call Center (2014–2016) en las que, a través del uso de electrodomésticos y utensilios de cocina, Vasconcelos continúa explorando el tema de la identidad femenina de una manera sencilla e irónica.

Así, Marilyn consiste en un par de zapatos de tacón altísimos realizados a base de ollas de acero inoxidable, A todo vapor está compuesta por una serie de planchas de vapor que se mueven en lo que parece una coreografía para robots y Call Center es un enorme revólver negro realizado con teléfonos de baquelita que emite una enérgica y sorprendente sinfonía electroacústica, creada para la obra por el compositor Jonas Runa a través la manipulación de los timbres de los teléfonos.
La exposición supone una ocasión única para ver las nuevas piezas concebidas específicamente para la misma, entre ellas I’ll Be Your Mirror, una máscara veneciana gigante compuesta por espejos enmarcados en bronce; Solitario, un descomunal anillo de compromiso fabricado con llantas de coche doradas y vasos de whisky de cristal, así como otras obras pertenecientes a las series Urinarios, Cuadros de ganchillo y Bordalos. Una vez más, estos trabajos exploran la identidad femenina de formas diversas, por ejemplo, apropiándose de manera jocosa de imágenes de Marcel Duchamp y de las obras en cerámica del portugués Bordalo Pinheiro, que Vasconcelos envuelve en labores de ganchillo. La artista también se sirve del ganchillo para crear unas mullidas y voluminosas parodias de cuadros épicos que exhibe en marcos dorados.

Obras nuevas

Egeria
La exposición incluye una obra de gran tamaño, perteneciente a la serie Valquirias, realizada en exclusiva para el Atrio del Museo Guggenheim Bilbao. Allí entra en diálogo con los complejos espacios diseñados por Frank Gehry, convirtiéndose sin duda en uno de los principales atractivos de la muestra. Las Valquirias de Vasconcelos, que toman su nombre de las divinidades de la mitología escandinava, constituyen una ya amplia serie de piezas de apariencia bulbosa y tentacular que se expanden por el interior de los espacios
donde se exhiben a través de largas ramificaciones de vivos colores. Estas obras creadas a partir de la combinación de telas, texturas y colores, que parecen crecer como plantas, son una metáfora de la ocupación de los museos por parte de las mujeres.

Egeria, 2018. Ganchillo de algodón tejido a mano, telas, aderezos, leds, hinchable, microcontroladores, fuentes de alimentación y cables de acero 3.000 x 3.630 x 4.496 cm. Foto: Luís Vasconcelos. Colección de la artista, © Joana Vasconcelos, VEGAP, Bilbao, 2018.

I’ll Be Your Mirror
La obra que da nombre a la exposición (imagen destacada) es una enorme y sorprendente máscara veneciana creada mediante la superposición, a la manera de escamas, de multitud de espejos enmarcados con molduras de gran riqueza ornamental diseñadas por la propia artista. Esta pieza invita al público a mirar a través de esta suerte de máscara de Gulliver, desde el interior o desde el exterior, sin perder de vista en ningún momento la propia imagen reflejada en los múltiples espejos que la componen. El título está tomado de la canción I’ll
Be Your Mirror, escrita por Lou Reed e interpretada por The Velvet Underground y Nico, cuya promesa es reflejar, como un espejo, el auténtico “yo”. Comparte asimismo territorio con obras como el cuento El espejo del brasileño Machado de Assis, con la imagen reflejada del verso “Me quité la máscara y me miré
en el espejo” de Fernando Pessoa, uno de los maestros en el uso de las máscaras, y también con la psicología analítica de Jung, concretamente en el ámbito del proceso de individuación que conduce a cada persona a su individualidad e integridad, así como de la conciliación entre el inconsciente colectivo y el personal una vez cobramos conciencia de ellos.

Solitario
El deseo se halla en el núcleo del concepto artístico de esta obra, en la que varias decenas de llantas doradas de automóviles de lujo componen el círculo de un ciclópeo anillo, rematado con una pirámide invertida formada por vasos de whisky de cristal que representa un diamante gigante. El conjunto
conforma un anillo de compromiso, también conocido como “solitario”, que constituye posiblemente uno de los objetos más deseados del mundo. En su trabajo, la artista actúa como una alquimista de la vida cotidiana, transformando los objetos y clichés de la sociedad de consumo en obras de arte abiertas, con una fuerte carga de significado. Para ello recurre a objetos comunes y los multiplica para crear otro objeto, igualmente reconocible por todos. Esta obra hace uso de esa misma estrategia, conjugando dos de los
símbolos más estereotipados del deseo femenino y masculino respectivamente -los diamantes y los coches de lujo- bajo la forma de un gigantesco anillo de compromiso. Pasando de lo micro a lo macro Vasconcelos nos ofrece múltiples dimensiones que reflejan una visión singular del mundo, donde siempre está presente el deseo, que se investiga en relación con una de las características más llamativas de la contemporaneidad: el consumismo.
Esta obra, al igual que Gallo Pop (Pop Galo, 2016), se ubica en el exterior del Museo.

Solitario, 2018. Llantas doradas de aleación ligera de 18 pulgadas, vasos de whisky de cristal, hierro metalizado y termolacado, acero inoxidable, y vidrio templado y laminado, 720 x 604 x 209 cm Edición de 7 + 1 PA. Colección de la artista. © Joana Vasconcelos, VEGAP, Bilbao, 2018.

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