El Festival Internacional de Cine Documental, organizado por el Área de Cultura, Turismo y Deporte de Madrid, celebra su 23ª edición con Cineteca Madrid como sede principal y una programación que se extenderá también a Filmoteca Española, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Casa Encendida, la ECAM y Goethe-Institut. Hasta el 31 de mayo
Un total de 30 títulos a concurso —26 películas y cuatro proyectos— configuran el núcleo competitivo de esta 23ª edición de Documenta Madrid, Festival Internacional de Cine Documental. La secciones competitivas se estructuran en tres categorías: Competición Internacional, Competición Nacional y Corte Final, dedicada a proyectos españoles en fase avanzada de montaje. Las tres secciones consolidan una línea curatorial que apuesta por el cine como herramienta crítica y espacio de pensamiento.
La Competición Internacional reúne títulos procedentes de dieciséis países que abordan la imagen contemporánea como campo de disputa. En Afterlives (proyección el día 28 de mayo), Kevin B. Lee investiga la violencia latente en el ecosistema audiovisual; As estações (27 de mayo), de Maureen Fazendeiro, entrelaza memoria oral e historia en el Alentejo; Debut, or, Objects of the Field of Debris as Currently Catalogued (29 de mayo), de Julián Castronovo, convierte la investigación en un archivo de lo digital; y El príncipe de Nanawa (30 de mayo), de Clarisa Navas, recorre el tránsito hacia la edad adulta en un contexto fronterizo entre Argentina y Paraguay. Desde el ensayo político, Evidence (29 de mayo), de Lee Anne Schmitt, revisa las estructuras del pensamiento conservador en EE UU, mientras que Far from Beyrouth (28 de mayo), de Mon Dewulf, construye una correspondencia visual marcada por la distancia y la guerra.


La sección incluye propuestas como Lengua muerta (30 de mayo), del chileno José Jiménez, centrada en lo indecible. Además, las proyecciones del día 27 de mayo: Lloyd Wong, unfinished, de Lesley Loksi Chan, que reflexiona sobre la herencia de imágenes en la memoria queer de Canadá; Nova ’78, de Aaron Brookner, que recupera el imaginario contracultural en torno a William Burroughs; o Perseidas, de Natalia del Mar Kasik, que devuelve el cine a una experiencia primigenia. Completan la selección Remake (29 de mayo), de Ross McElwee, donde el cineasta reflexiona sobre cómo la compulsión de filmar ha afectado a su vida y a la de los que le rodean; dos filmes con una reflexión post colonial, Sauf le passé (30 de mayo), de Sanaz Azari, y The Recce (28 de mayo), de Daniel Mann; y la obra sobre la Gaza de 2001, With Hasan in Gaza (28 de mayo), de Kamal Aljafari.
Por otro lado, la Competición Nacional ofrece un obras que indagan en el territorio, los afectos y las formas de resistencia desde perspectivas personales. En Atlas de la desaparición (proyección el día 29 de mayo), Manuel Correa acompaña procesos de búsqueda ligados a la memoria histórica; Crías (27 de mayo), de Teixero, activa un archivo de escritura adolescente femenina; y Después de las ciudades (28 de mayo), de Xacio Baño, construye la ciudad como un dispositivo de memoria a partir de imágenes mediadas. El tiempo y la introspección atraviesan El milagro (30 de mayo), de David Varela, mientras que Estados generales (29 de mayo), de Mauricio Freyre, explora las huellas persistentes de la violencia colonial.


Desde el ámbito de los cuidados, Este cuerpo mío (27 de mayo), de Afioco Gnecco y Carolina Yuste, documenta un proceso de transición de género. La memoria familiar y el archivo se entrelazan en Fomos ficando sós (30 de mayo), de Adrián Canoura, y la experiencia sensorial ocupa el centro en Krakatoa (28 de mayo), de Carlos Casas. La sección se completa con Like Moths to Light (28 de mayo), de Gala Hernández López, que reflexiona sobre la exposición de la vida interior en la era tecnológica; No hay camino (29 de mayo), de Luciana Espinoza Hoempler, que observa la migración desde la distancia; OAO (27 de mayo), de Rocío Mesa, que conecta con emociones originarias; y Perpetual Radiance (28 de mayo), de Magdalena Orellana, que encuentra en la fragmentación urbana un núcleo de belleza.
En cuanto a Corte Final se trata de una sección reúne proyectos españoles en fase avanzada de montaje. En Escribir nuestro nombre y seguir (28 de mayo), Fernando Vílchez Rodriguez y Lili Albornoz acompañan a mujeres que reconstruyen una memoria atravesada por la violencia; Las termas (28 de mayo) de Armin Marcheisini Weihmuler, se acerca a la vejez desde el afecto y la fragilidad. Además, Memorias del exilio (27 de mayo), de Manuel Correa, explora las huellas de la violencia política; y Río (27 de mayo), de Chus Domínguez Sánchez, propone una experiencia de extrañeza entre sonido, paisaje y desplazamiento.

Junto a Cineteca Madrid, Documenta Madrid se celebra en Filmoteca Española, Museo Reina Sofía, La Casa Encendida, la ECAM y Goethe-Institut hasta el 31 de mayo.









