Mathias Goeritz: una arquitectura emocional

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El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) ha inaugurado el 12 de noviembre El retorno de la serpiente. Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional, que se podrá visitar hasta el 13 de abril del próximo año. Esta muestra de escultura, pintura, grafismo o poesía visual indaga en la trayectoria y el proceso creativo desde que el artista de origen alemán vive en México

La exposición, que itinerará en mayo del 2015 al Palacio de Cultura Banamex de México D.F, y de octubre a febrero del 2016, al Museo Amparo también en México, está comisariada por Francisco Reyes Palma, quién persigue transmitir “la idea de proceso artístico, lo cual nos aleja del modo tradicional de organizar las exposiciones en torno a géneros artísticos desarrollados por un artista. En este caso me he centrado en dar a conocer la conceptualización que subyace en la obra de Goeritz”.

Gracias a los préstamos de colecciones privadas y públicas, como la de Ida Rodríguez Prampolini y Daniel Goertitz Rodríguez (hijo y esposa del artista), o los fondos del CEENIDIAP (Centro Nacional de Documentación e Información de Artes Plásticas-INB), se ha creado un proyecto expositivo con más de 200 obras entre dibujos, bocetos, maquetas, fotografías, esculturas y cuadros sobre tabla.

El planteamiento de esta retrospectiva es trazar un camino por las obras emblemáticas de Mathias Goertiz. La primera sala está dedicada al Museo Experimental El Eco, en la que se dispone su famosa escultura Serpiente de El Eco (1953) y que materializa su idea de arquitectura emocional. En este mismo espacio también se trata la Guerra Fría, tema que aborda el artista antes de llegar a México.

A continuación, en la siguiente sala se aborda las señales urbanas y desarrollo inmobiliario, y como ejemplo destacar las Torres de Ciudad Satélite (1957), donde se hace patente la invasión en el espacio público y la relación con la estética monumental. Además de representar esta figura un emblema de modernidad urbana. En relación con los proyectos de arte público, se exponen otros como La Ruta de la Amistad, que coordino Goeritz para los Juegos Olímpicos de México de 1968.

A finales de los 70, nos encontramos con producciones tan interesantes como El Centro del Espacio Escultórico (1979), partiendo de los principios estéticos del land art, movimiento artístico que surge en esta década. En la misma sala, se presenta El Laberinto de Jerusalén (1972-1980), cuyo mensaje está destinado a rendir homenaje al Holocausto Judío, y así separarse de los horrores de la Alemania Nazi, cuyo origen alemán,  a ojos de muchos, le vinculaban a un prejuicio moral.

Con motivo de la exposición se publica con un catálogo correspondiente, en el que participan el comisario de la exposición, Javier Arnaldo, Georges Roque, Daniel Garza, y Jennifer Josten, abordando las cuestiones y problemáticas origina el trabajo de Mathias Goeritz.

En el número de Enero, Descubrir el Arte publica un artículo en profundidad sobre la exposición, analizada por una de las coordinadoras de la muestra, Rocío Robles.

 

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