El acrílico en el arte contemporáneo

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La obra de cuatro genios de la pintura, Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Frank Stella y Jackson Pollock, muestran las posibilidades del acrílico en la libertad y fiabilidad de este material que se distingue por su resistencia, estabilidad y versatilidad. Todos ellos utilizaron colores Liquitex, firma que en la actualidad ofrece un catálogo de una gran riqueza cromática, de acabados y texturas

Es muy común asociar la pintura acrílica al arte contemporáneo y al pop art y argumentar esta afirmación poniendo sobre la mesa nombres propios como el de Andy Warhol, Jackson Pollock, Frank Stella o Roy Lichtenstein. Esta técnica emplea los mismos pigmentos usados en óleo o en acuarela pero diluidos en un aglutinante acrílico conformado por una resina sintética (hecha a partir de ácido acrílico). El medio es soluble en agua; su secado rápido y el acabado mate o brillante. Ofrece ventajas como que permite añadir pintura sobre una superficie ya pintada (incluso con otra técnica), es muy estable, resistente a la oxidación, etc. Se puede trabajar sobre cualquier soporte absorbente, directamente o como imprimación en un medio acrílico con blanco de titanio. Permite empastes de mayor resistencia que el óleo, el cual tiende a cuartearse. Para valorar sus posibilidades nos vamos a fijar en estos grandes artistas norteamericanos, de lenguajes e intereses diversos.

joe-fig-jackson-pollock-08Máximo representante del expresionismo abstracto norteamericano, el action painting y del dripping, Jackson Pollock (1912-1956) fue un revolucionario en su forma de concebir el arte. Precisamente el acrílico se asocia al action painting, la corriente pictórica abstracta de carácter gestual en la que trabajaba con el lienzo o la superficie de trabajo directamente sobre el suelo y él derramando la pintura u otros materiales con palos, pinceles secos, jeringuillas… Pollock quería que su pintura comunicase al espectador la pasión y el ritmo con la que había sido creada y afirmaba que nuevas necesidades requerían nuevas técnicas, por eso fue capaz de aparcar el caballete, de buscar alternativas a los pinceles y de experimentar, como otros pintores de la escuela neoyorquina, con nuevos materiales como el acrílico en su aparición en los años cincuenta o el esmalte.

Díptico de Marilyn, 1962, acrílico y serigrafía sobre lienzo, 208 x 145 cm.

Díptico de Marilyn, 1962, acrílico y serigrafía sobre lienzo, 208 x 145 cm.

En la obra del artista norteamericano Andy Warhol (1928-1987) hay muchos ejemplos del uso de esta técnica pero aquí queremos detenernos en el Díptico de Marilyn de 1962. Este icono del pop-art es un ejemplo singular de las posibilidades del acrílico en conjunción con otras técnicas. En él el artista combinó la serigrafía con la pintura acrílica sobre lienzo. Warhol utilizó una imagen de Marilyn sacada de un anuncio. Sobre una capa de pintura blanquecina, dispuso la serigrafía de la imagen de la actriz repetida cincuenta veces y se valió de imperfecciones, suciedades y variaciones de intensidad de la tinta para incorporar en un proceso casi industrial como es la serigrafía los conceptos de azar y error. La parte derecha del díptico solo está sometida a la impresión serigráfica, en la parte izquierda Warhol aplicó pintura acrílica creando un brillo cosmético con el rosa del rostro y el cuello, el amarillo para pelo, turquesa para la sombra de ojos, rojo para los labios, blanco para los dientes y naranja para el fondo. Terminada la aplicación, que probablemente se realizó con plantillas para proteger el resto del lienzo, se volvió a dar una pasada con tinta serigráfica.

Whaam, por Roy Lichtenstein, 1963, acrílico y óleo sobre lienzo, Londres, Tate Modern.

Whaam, por Roy Lichtenstein, 1963, acrílico y óleo sobre lienzo, Londres, Tate Modern.

Representante también del pop art, Roy Lichtenstein (1923-1997) llevó a sus cuadros temas de la sociedad de consumo y de la cultura de masas tomados de la publicidad, el cómic, la prensa… En el estudio de su obra se reconoce el uso de múltiples materiales que se combinan en un mismo trabajo: bastidor, loneta de algodón nº 10, yeso, pintura subyacente, pintura al óleo blanca, pintura acrílica, grafito, borrador de Pink Pearl, cinta fotográfica negra, hoja de afeitar de un solo filo, púa de guitarra, cinta de pintor, plantillas de papel, bisturí, regla de borde recto, superficie para cortar, caballete giratorio… Aplicaba el acrílico en múltiples capas y lo escogía para marcar zonas y para los márgenes de la cinta de pintor con la que conseguía bordes nítidos.

Sin título, por Frank Stella, 1966, acrílico sobre lienzo, 91,5 x 91,5 cm, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza.

Sin título, por Frank Stella, 1966, acrílico sobre lienzo, 91,5 x 91,5 cm, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza.

También nortemericano, Frank Stella (1936) es especialmente reconocido por sus obras de abstracción pictórica y minimalismo. De él nos interesa fijarnos en una obra colgada en los muros del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid; se trata de Sin título, un acrílico sobre lienzo realizado en 1966 cuando el lenguaje abstracto de Stella se aproximaba a la experimentación minimalista. Como indica Paloma Alarcó (comisaría de pintura moderna) en la página web del museo, «el esquema de la composición es muy simple, contiene una serie de cuadrados concéntricos que cubren toda la superficie del lienzo, los cuales, a través de los cambios de color en cada uno de los lados, forman un movimiento en espiral que podría extenderse fuera de los límites del cuadro. Stella sustituye los exagerados gestos de los expresionistas abstractos por una estudiada red geométrica de líneas paralelas que tienen una cierta simetría. Sin embargo, el carácter metódico de su pintura no responde a unos principios geométricos estrictos sino a una geometría intuitiva con el propósito de que la obra pueda ser captada en una única mirada con la intención de emocionar». Stella quería enfatizar la presencia de la obra como objeto físico por eso, además de escoger un bastidor muy grueso, emplea la técnica de la que estamos hablando: «para recalcar la importancia de la obra como objeto más que como ilusión, emplea una pintura acrílica muy mate», como señala Alarcó.

Estos cuatro genios, Andy Warhol, Jackson Pollock, Frank Stella y Roy Lichtenstein, utilizaron esta técnica y lo hicieron escogiendo los colores de Liquitex.

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