Los misterios del Bosco

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Descubrimos lo que ocultan las Meditaciones de San Juan Bautista del Bosco, obra perteneciente a la Colección del Museo Lázaro Galdiano, de la mano del estudio del Bosch Research and Conservation Project

El Museo Lázaro Galdiano participa en el interesante Bosch Research and Conservation Project, plan de investigación científica internacional sobre las 45 obras conocidas del Bosco, que incluye a más de veinte instituciones de diferentes países. Se puso en marcha en 2010 y está previsto sacar a la luz el resultado de las investigaciones en 2016, con una exposición que reunirá todas las obras estudiadas, cedidas por las colecciones participantes en el proyecto y que conmemorará el quinto centenario de la muerte del artista. El Museo Lázaro Galdiano aporta las Meditaciones de San Juan Bautista (h. 1485-1510) a este estudio, con la intención de documentar en profundidad el estado de conservación de la obra pero también para  conocer las curiosidades que esconde.

Vista cortina de las Meditaciones de San Juan Bautista. © Rik Klein Gotink, Museo Lázaro Galdiano.Arriba, detalle de las Meditaciones de San Juan Bautista (1485-1510), por Hieronymus Bosch. Inv. 8155 © Museo Lázaro Galdiano.

Vista cortina de las Meditaciones de San Juan Bautista. © Rik Klein Gotink, Museo Lázaro Galdiano. Arriba, detalle de las Meditaciones de San Juan Bautista (1485-1510), por Hieronymus Bosch. Inv. 8155 © Museo Lázaro Galdiano.

Para ello, la obra se sometió durante el mes de febrero de 2012 a un análisis exhaustivo con las técnicas más avanzadas. Entre ellas, la técnica marco permite investigar el dibujo oculto de manera pormenorizada además de la macrofotografía con luz visible e infrarroja y un procedimiento estereomicroscópico, que produce una imagen entre 20 y 40 veces mayor a la real. Durante este estudio se produjo un encuentro de especialistas coordinados por el Dr. Matthijs Ilsrnk, entre los que destacan miembros españoles como Mª Dolores Fuster, profesional del IPCE (Instituto del Patrimonio Cultural en España) y la conservadora del Lázaro Galdiano, Amparo López.

Meditaciones de San Juan Bautista (1485-1510), por Hieronymus Bosch. Inv. 8155 © Museo Lázaro Galdiano.

Meditaciones de San Juan Bautista (1485-1510), por Hieronymus Bosch. Inv. 8155 © Museo Lázaro Galdiano.

La obra de la colección del Lázaro Galdiano es una joya, pues se conservan poquísimas pinturas reconocidas del Bosco a pesar de su exitosa producción, y se incluye en el catálogo desde 1926, de la mano del propio José Lázaro. Su historia es sin duda aventurada pero también afortunada, ya que meses antes del estallido del conflicto de la Guerra Civil fue cedida al Museo Boymans de Roterdam, donde se conservó hasta su recuperación en 1949 por la Comisión Gestora de la herencia de Lázaro Galdiano.

El jardín de las delicias (1500-1505), por Hieronymus Bosch. Óleo y grisalla sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.

El jardín de las delicias (1500-1505), por Hieronymus Bosch. Óleo y grisalla sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.

Siempre enigmático, Hieronymus van Aeken, que adoptó el sobrenombre de Bosch por su lugar de residencia (S-Hertogenbosch, “El bosque del duque”), pintó unas Meditaciones de San Juan Bautista que han dado lugar a un sinfín de interpretaciones. Es la manera de pintar la naturaleza y sus frutos lo que perturba a los historiadores pero también lo hizo a los hombres de su tiempo. En este caso, el fruto esférico y el sinuoso tallo han sido interpretados por Ludwing von Tolnay y Vermeylen como la representación de una mandrágora, vegetal pecaminoso en la Edad Media que simbolizaba la lujuria demoníaca por su poder afrodisíaco y alucinógeno. Por su parte, el estudioso Fraenger considera que es una prefiguración de la resurrección de Cristo, en relación al pasaje bíblico de Isaías 51.1-3. Ya fuese calabaza, manzana amarga o melón de agua, lo cierto es que la mente imaginativa del Bosco transformó por completo el fruto como también sucede en El jardín de las delicias, imprimiendo un simbolismo aún sin descifrar en los pajarillos que pican las semillas.

Fotografía infrarroja de Meditaciones de San Juan Bautista © Rik Klein Gotink, Museo Lázaro Galdiano.

Fotografía infrarroja de Meditaciones de San Juan Bautista. © Rik Klein Gotink, Museo Lázaro Galdiano.

La intriga se incrementa con la aparición de la figura de un donante bajo la extraña planta como muestran las imágenes producidas por las técnicas infrarrojas. El rostro del hombre arrodillado es nítido pero desconocido, al igual que las razones que llevaron al pintor a cubrir su imagen por completo. No obstante, esta práctica también la llevó a cabo en la Crucifixión de Santa Julia, localizada en el Palacio Ducal de Venecia.

La extracción de la piedra de la locura (1494), por Hieronymus Bosch. óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.

La extracción de la piedra de la locura (1494), por Hieronymus Bosch. óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.

Este pintor flamenco, nacido justo en el ecuador del siglo XV, fue hijo y nieto de pintores. Su mente maravillosa y su técnica dibujística perfecta hicieron de él un artista popular en vida, como muestra el encargo de Felipe el Hermoso para la realización de un presumible tríptico del Juicio Final, tristemente perdido. Su vinculación a la cofradía de Nuestra Señora en 1475 y su matrimonio con Aleyt, mujer adinerada, promovieron su labor artística. De la primer época en la que era miembro de la cofradía se pueden fechar obras como La extracción de la piedra de la locura (1494), óleo que anuncia su personalidad imaginativa e interesada por la ciencia, así como un cariz muy similar a los bestiarios románicos.

El carro de heno (h. 1515), por Hieronymus Bosch.  Óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.

El carro de heno (h. 1515), por Hieronymus Bosch. Óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.

Su éxito hizo que en los primeros años del siglo XVI apareciese un pintor que firmase con su mismo pseudónimo, en un intento de falsificar su figura, tal y como contó Felipe de Guevara. Otros “historiadores” o cronistas tardíos como el padre Sigüenza definían los trípticos del Jardín de las delicias y El carro de heno como “pintura macarrónica”, considerando la creatividad del Bosco como una miscelánea indescriptible. Por ello, siempre se ha vinculado a este pintor con el surrealismo en su modo onírico e irónico de representar el mundo, aunque con una visible carga moral.

Para conocer más sobre el Bosch Research and Conservation Project, el Museo Lázaro Galdiano ha puesto en disposición del público un visor interactivo sobre las Meditaciones de San Juan Bautista.

Natalia de VAL NAVARES

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