El auge de las novelas gráficas árabes

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La sala la Alhondiga de Segovia acoge hasta el 18 de octubre la exposición organizada por la Casa Árabe Cálamos y viñetas, cómic árabe en movimiento. Comisariada por Pedro Rojo esta muestra hace hincapié en cómo estas publicaciones colectivas han servido de estructura para crear un grupo de artistas que entiende el cómic como medio para contar historias y crear un debate en su entorno. Estos dibujantes no solo han sorprendido a su ámbito más próximo sino también más allá de sus fronteras

El origen del interés internacional, que desde hace algunos años despierta el cómic árabe, se remonta a la prohibición de Metro, la primera novela gráfica publicada en Egipto, que en 2008 llevó a su autor, Magdy El Shafee, a la cárcel. Ese mismo año veía la luz en el Líbano el primer número de la revista Samadal. El Cairo y Beirut quedaban así como los dos ejes entre los que se articulaba el cómic árabe, de un modo semejante al que el belga lo hace entre la escuela de Marcinelle y la de Bruselas.

Una de las salas de exposiciones de la muestra Cálamos y viñetas.

Una de las salas de exposiciones de la muestra Cálamos y viñetas. Todas las fotos: Casa Árabe / Lorena de Benito.

La vitalidad de las viñetas de aquellas latitudes, que el aficionado occidental viene descubriendo con avidez desde entonces, alcanza tanto a los países del Magreb como a los del Golfo Pérsico. Puestos a hablar del fenómeno hay que dar noticia de revistas como la tunecina Lab619 o la marroquí Skef-Kef.

Ca¦ülamos y Vin¦âetas 8Todas ellas están presentes en la muestra Cálamos y viñetas, cómic árabe en movimiento, organizada por la Casa Árabe y que permanecerá abierta en la sala la Alhondiga de Segovia hasta el próximo día 18 de octubre. Pedro Rojo, el comisario de la exposición, considera que “estas publicaciones colectivas han servido de estructura para crear un grupo creciente de artistas que entienden el cómic como medio para contar historias, para crear debate en su entorno”.

Aliciente y escaparate para dibujantes que con anterioridad se dedicaban a la ilustración o a la caricatura, entre sus nombres, por citar algunos, cuentan los de Noha Abbas, Mohamed Ismail Amin, Abir Guesmi o David Habchy. Muy mediatizados todos ellos por el cómic del resto del planeta –no podría ser de otra manera en nuestro mundo globalizado–, algunos de estos dibujantes se muestran en la estela del manga japonés, otros lo están en la de los superhéroes estadounidenses.

Ca¦ülamos y Vin¦âetas 9Los que trabajan en países francófonos se inclinan a la novela gráfica europea. Naturalmente, no faltan los poseedores de un estilo y un universo propios. La temática es igual de variada, desde la ilustración de los cuentos clásicos hasta la reivindicación. Así, el trabajo de autoras como la libanesa Lena Merhej, la siria Sawsan Nouurallah o la tunecina Noha Habaieb nos demuestran que, paradójicamente, la mujer tiene mucha más presencia en el cómic árabe que en las sociedades de aquellos países. Más, incluso, que en las viñetas occidentales.

Javier MEMBA