Le Corbusier, el arquitecto de la modernidad

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En 2015 se cumplirán cincuenta años del fallecimiento de Le Corbusier en Cap Martin, en la costa francesa del Mediterráneo. Al aproximarse el medio siglo desde su desaparición, se renueva el interés por la obra de Charles Édouard Jeanneret-Gris, el arquitecto de origen suizo y nacionalidad francesa, nacido en 1887, que escogió su propio nombre artístico. A lo largo de una vida extraordinaria, Le Corbusier se convirtió en el mejor ejemplo de la capacidad del arquitecto para afrontar los desafíos de una sociedad nueva, y protagonizó la revolución más rotunda de la historia de la arquitectura en el siglo XX.

Pilar fundacional de la modernidad, fue el estandarte visible de la apuesta por una arquitectura que respondiese a las necesidades de la sociedad de masas. Propuso partir de las normas de un urbanismo planificado, dando protagonismo al transporte, a la higiene y a la racionalidad constructiva, y supo combinar la gran escala con las necesidades del individuo.

Su figura titánica sobresale entre los maestros de las vanguardias del Movimiento Moderno por la claridad de su análisis, por la brillantez de sus propuestas arquitectónicas, por su capacidad de acción y de influencia a escala planetaria. Como Picasso, expandió las fronteras de su arte, y muchos caminos que exploró en su obra, quedaron abiertos y siguen señalando direcciones de futuro.

Ahora llega a España la exposición, procedente del MoMA de Nueva York, titulada “Le Corbusier, un atlas de paisajes modernos”, que ha comisariado el especialista Jean-Louis Cohen. Madrid y Barcelona acogerán la muestra, que responde a una nueva línea de investigación sobre la obra ingente desarrollada por Le Corbusier en su aspecto quizá menos evidente, el de su relación con la naturaleza y el paisaje.

Aunque no puede ser considerado un arquitecto del paisaje, en el sentido moderno del término, siempre trabajó considerando la cultura y el clima locales en sus proyectos, y supo crear desde sus edificios nuevas formas de mirar el entorno y de relacionar la arquitectura con el paisaje. A través de numerosos dibujos y maquetas, la exhibición invita a contemplar el trabajo de Le Corbusier desde nuevas perspectivas, destacando la curiosidad universal del arquitecto y el conocimiento global que obtuvo del mundo a lo largo de sus viajes por cuatro continentes.

La muestra se divide en secciones que contemplan su legado en un recorrido ambientado en cinco escenarios diferentes. El trayecto se inicia en las montañas del Jura que marcaron su juventud, y se centra en sus primeros viajes por las capitales europeas, de Atenas, Berlín, París y Viena. Continúa con la etapa de éxito inicial en París, donde desarrolló las bases de su pensamiento arquitectónico y construyó las primeras obras maestras….

Enrique DOMÍNGUEZ UCETA

Lea el artículo completo en el número de febrero o en al versión digital ORBYT

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