Tensiones entre lo local y lo global

Con motivo de la inauguración de la muestra, Aníbal Jozami, sociólogo de formación, rector de la Universidad Nacional Tres de Febrero de Buenos Aires, además de empresario y académico, habla para Descubrir el Arte sobre las razones que le impulsaron a coleccionar arte, al tiempo que desentraña el hilo conductor de su colección y reflexiona sobre la situación del arte latinoamericano en la actualidad.

Pregunta. ¿Cuál fue la razón por la que empezaron a coleccionar arte? ¿Cuál fue la primera obra que adquirieron para su colección?

Respuesta. Yo empecé a coleccionar arte desde muy joven, hace ya más de 35 años. El arte siempre fue parte de mi vida, y en mi casa paterna acostumbré la mirada y aprendí a apreciar la belleza de los objetos, en especial de las buenas alfombras. Quizás este fue el motor que hizo que cuando tuve la oportunidad comenzara a adquirirlas.

En realidad, en mi caso comencé a comprar gracias a una galerista que era testigo de mi afición por el arte y que al preguntarme por qué concurría a su galería asiduamente pero no adquiría nada, le expliqué que en ese momento –a mediados de los años setenta–, por razones políticas, estaba desocupado y por ende no tenía medios. Ella confió en su instinto y me invitó a elegir una obra y a llevármela, y me dijo que ya se la pagaría cuando tuviera la posibilidad. Ante la generosa propuesta, elegí dos obras, una –entonces muy contemporánea– de un artista argentino que vivió largos períodos en España, Jorge Ludueña, y la otra, de un artista ya por aquel entonces medianamente consagrado, Raul Schurjin. Así, desde ese momento, me planteé un tipo de selección plural que incluyera obras clásicas del siglo XX junto a otras más contemporáneas. Esa ha sido la característica que ha marcado desde los comienzos la colección.

Ahora hace unos diez años conocí a Marlise, y rápidamente decidimos unir nuestros destinos. Ella, como periodista, había vivido en distintos lugares del mundo y se había formado en Londres tomando cursos de arte, y también se había iniciado en la compra de –fundamentalmente– artistas contemporáneos brasileños.

P. ¿Qué tipo de obras contiene la colección? ¿Cuáles son las principales líneas temáticas?

R. La colección incluye dos líneas principales: la de arte argentino uruguayo y brasileño, desde fines del siglo XIX hasta el presente, en diferentes soportes, y otra de video y fotografía de carácter internacional, cuyo límite está dado por la presencia de la figura humana y no por el sitio de procedencia del artista o la obra. Actualmente seguimos adquiriendo obras, tanto de arte moderno como absolutamente contemporáneas.

P. ¿Qué criterios siguen a la hora de adquirir las obras? ¿Hasta qué punto creen que su colección es un reflejo de su propia personalidad?

R. El criterio que seguimos a la hora de adquirir obras es el que está ligado al compromiso con las manifestaciones del mundo contemporáneo. Así mismo, el gusto en un sentido amplio forma parte sin duda de las selecciones que vamos realizando y, en este sentido, es por supuesto una expresión de nuestras trayectorias personales, de nuestra historia, y de nuestra posición ante el mundo y la sociedad.

P. ¿Dónde adquieren sus obras, en circuitos nacionales e internacionales o directamente en los talleres de los artistas?

R. Normalmente compramos a través de galeristas, subastas o ferias internacionales, y más ocasionalmente a los artistas, de quienes en muchos casos somos amigos.

P. Ustedes han afirmado que el compromiso político y social está íntimamente ligado al arte que les ha interesado. ¿Piensan que el artista debe comprometerse políticamente con su época a través de sus obras?

R. Cuando se habla de compromiso político del arte, claro está, no se hace referencia a la política en el sentido partidario, sino al compromiso del artista con su época, de la cual busca, o ha buscado, ser un intérprete. Desde nuestra posición como coleccionistas, estas elecciones, como señalamos, están ligadas a nuestra postura frente a lo que nos inquieta: la injusticia, la desigualdad, la violencia, la cuestión de género, la destrucción del medio ambiente. Es entonces cuando creemos que las obras que elegimos –sean de hoy o de ayer– nos conectan con relatos y problemáticas que solo el arte hace visibles.

P. En su colección, aunque predomina la pintura, también tiene una amplia representación el videoarte. ¿Por qué les interesa el videoarte y qué piensan del panorama artístico actual?

R. El vídeo y los medios electrónicos en general son nuevas vías de expresión del arte. Muchos artistas contemporáneos se sienten más próximos a este tipo de medios dado que vivimos inmersos en un mundo poblado de imágenes en movimiento que proceden de distinto tipo de pantallas y soportes. Esta experiencia visual que se impone con fuerza en numerosos artistas es la que también reflejan nuestras elecciones y de ahí nuestra inclinación por el videoarte. Creemos que los otros soportes (pintura, dibujo, escultura, fotografía, etc.), así como las instalaciones u otras piezas como el registro de performances, por ejemplo, han de integrarse en una colección plural como la nuestra, y por eso seguimos comprando tanto pintura como dibujo, fotografía y, por supuesto, videoarte.

P. Desde hace unos meses forman ustedes parte del Patronato de la Fundación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. ¿Qué les ha animado a ello?

R. Recibimos con entusiasmo la propuesta de integrarnos al patronato, dado que, como sabemos, el Reina Sofía es una de las instituciones de referencia en la escena artística internacional. Por lo tanto, poder colaborar con este museo es un privilegio para nosotros. Creemos que España es la vía más lógica de integración de América Latina en Europa y queremos contribuir a intensificar la vinculación del museo con el arte de nuestros países, una tarea que forma parte de las prioridades que se fijó su director, Manuel Borja-Villel, desde el comienzo de su gestión.

P. Ustedes mantienen una fundación, Foro del Sur, que han impulsado diversas iniciativas relacionadas con el arte. ¿Cuáles son sus objetivos?

R. La Fundación Foro del Sur nació en 1996 con el objetivo de ser un ámbito de reflexión política pluralista. Hemos realizado diversas actividades, muchas de ellas vinculadas a la necesidad de difundir el pensamiento europeo en América Latina. Por otro lado, desde nuestra publicación, Archivo del presente, buscamos ofrecer un espacio para la reflexión de intelectuales de nuestra región. En este marco, la Fundación ha auspiciado distintas muestras en la Argentina y en el extranjero. En el ámbito educativo, la Fundación produce material didáctico original, e inédito, especialmente diseñado para la distribución gratuita a los estudiantes de las escuelas públicas. Un ejemplo es el CD interactivo Arte argentino en las tramas de la historia, que sobre una idea de Marlise, desarrollaron Diana Wechsler y Marcelo Huernos. Este material está actualmente inserto en los más de 800.000 ordenadores que el Gobierno ha entregado a los jóvenes de nuestro país.

P. En España se suelen organizar pocas exposiciones de artistas latinoamericanos, que además no son muy conocidos aquí. ¿La exposición de su colección en el Museo Lázaro Galdiano responde de alguna manera a la necesidad de dar visibilidad al arte latinoamericano en España?

R. Creemos que esta tendencia ha cambiado en los últimos años con la celebración de varias exposiciones que han intentado situar las problemáticas estéticas de nuestra región. Mencionemos algunas como Fuegos cruzados, realizada en 2005 y curada también por Diana Wechsler, la comisaria de Entre tiempos… Recordemos también la exposición Antonio Berni, la mirada intensa, en la Fundación Picasso de Málaga y en la Real Academia de San Fernando de Madrid, organizadas por la UNTREF (Universidad Nacional de Tres de Febrero, de Buenos Aires) de la que soy rector. Además, retomando lo que señalábamos más arriba sobre la política que lleva adelante el MNCARS, recientemente hubo dos exposiciones significativas para ver el compromiso del museo con los temas latinoamericanos: la de la Colección Cisneros y la de Perder la Forma humana.

La muestra que inauguramos en Madrid da continuidad a esta tendencia, abriendo además otras vías para pensar nuestros modos de inserción, ya que lo que la exposición revelará es la mirada de dos coleccionistas sudamericanos sobre la producción artística global. Nuestra colección, como decíamos, está integrada por obras de artistas de orígenes muy diversos, por lo que en este caso no se trata solo de mostrar un repertorio significativo del arte de nuestra región. Sin embargo, la exposición sí permitirá introducir un aspecto menos considerado en las últimas exhibiciones como es el de las figuraciones sudamericanas. Así mismo, la propuesta de la comisaria apunta a pensar el arte contemporáneo en las tramas de la historia del arte y desde la perspectiva de la cultura visual, lo que significa una revisión original y un interesante desafío para el público.

P. ¿Por qué han elegido el Museo Lázaro Galdiano para esta primera exposición de su colección en España y Europa? ¿Qué criterios han seguido ustedes y la comisaria Diana Wechsler para elegir las obras de esta exposición entre las más de 1.000 que conforman su colección?

R. Cuando Diana nos propuso la idea de situar nuestra colección en un espacio para el coleccionismo como es el Museo Lázaro Galdiano, nos interesó especialmente, ya que nos sentimos muy identificados con el tipo de coleccionismo que representó Lázaro Galdiano y su compromiso intelectual. Nos fascinó la posibilidad de establecer un diálogo con una colección como la de Galdiano, y las obras fueron elegidas por la curadora con el criterio de crear un juego de interferencias, disrupciones, diálogos y parodias entre piezas de nuestra colección, particularmente vídeos y fotografías, y cada una de las salas temáticas de este rico museo. Por otra parte, fue también muy estimulante contar con el apoyo de la directora del museo, Elena Hernando, y de todo su equipo, que han estado pendientes de todos los detalles del proyecto.

En las salas del museo montamos lo que la comisaria ha definido como las “presencias” de las piezas contemporáneas entre los distintos tramos de la historia del arte que allí se exhiben. Este capítulo de “presencias” de nuestra colección en el MLG se complementa con otro, muy singular, preparado especialmente para la sala de La España Moderna, del mismo museo, referido a las figuraciones y sus límites con obras de nuestra colección que barren un arco temporal extenso –desde fines del siglo XIX hasta el presente.

Finalmente, una pequeña coda, está dada por la selección de material documental de nuestra colección que la comisaria consideró que expande los sentidos de las obras elegidas.

P. Supongo que piensan visitar ARCO, que coincide con la inauguración de su exposición en el Lázaro Galdiano. ¿Cómo ven el mercado del arte actual? ¿Van con la intención de comprar obras a la feria?

R. En mi agenda artística anual, ARCO está presente desde fines de los  años 90. Marlise se sumó posteriormente a estas visitas anuales en donde siempre encontramos piezas de interés para integrarlas a nuestra colección. Este año no será una excepción, sino que recorreremos la feria con interés, ya que Madrid se está empezando a convertir en un segundo hogar para nosotros.

Ángela Sanz Coca

angelasanz@descubrirelarte.es

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