La espiritualidad de Pedro de Mena

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Pedro de Mena (1628-1688) trabajó siempre, desde que entró en el taller de su padre, Alonso de Mena, sobre imaginería religiosa. Su obra (muy amplia y con una presencia importante de series y de revisiones sobre los mismos temas) se caracteriza por un gran virtuosismo en las texturas y una contención expresiva que transmiten un mayor realismo e intimidad en el tratamiento de lo divino.
En Tefaf, dentro del espacio de Coll & Cortés, se podrán contemplar Ecce Homo y Mater Dolorosa, fechadas en 1670 y 1680 y con 64 y 63 cm de alto, respectivamente, en madera policromada y parcialmente dorada. Las dos reflejan un dolor sereno, contenido. Sobrecogedor.
En madera tallada y policromada, la Inmaculada Concepción (1670) recoge los rasgos formales de este escultor, uno de los máximos exponentes de la escultura española del Siglo de Oro. El rostro ovalado, las cejas arqueadas, la tez tersa y su pose noble, erguida y distante otorgan a la figura una espiritualidad sobrenatural.
El escultor granadino comparte espacio en Maastricht con su maestro, el pintor, escultor y arquitecto Alonso Cano, del que la galería expone el Retrato del Marqués de Velada, con claro influjo de Velázquez.
Tanto estas obras como el resto de las que componen el catálogo de la galería en Tefaf, se exponen recreando las Kunstkammer alemanas (cuartos de maravillas).

One Reply to “La espiritualidad de Pedro de Mena”

  1. Lola Blanca dice:

    ESCULTURAS PEDROS DE MENA: En Tefaf, dentro del espacio de Coll & Cortés, se podrán contemplar Ecce Homo y Mater Dolorosa, fechadas en 1670 y 1680 y con 64 y 63 cm de alto, respectivamente, en madera policromada y parcialmente dorada.
    ¿ES POSIBLE FACILITARME MAS INFORMACION DE AMBAS ESCULTURAS, SU PROCEDENCIA O UBICACION???

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