Seducción Etrusca. De los secretos de Holkham Hall a las maravillas del British Museum

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“El nacimiento de la Etruscología” podría ser  el título de esta exposición arqueológica, que reconstruye entre pinturas, dibujos, hallazgos, documentos y otros objetos artísticos el despertar de la pasión en Europa por la civilización etrusca.

Contribuyeron a esta eclosión varias y afortunadas circunstancias concomitantes: a partir  del entusiasmo hacia la antigüedad y los etruscos, especialmente en el mundo anglosajón; la moda del Grand Tour (de ahí el término turismo); el gusto del joven aristócrata inglés, Lord Thomas Coke, constructor de Holkham Hall, primer conde de Leicester desde 1744; el manuscrito de Thomas Dempster redactado en latín un siglo antes, encontrado por puro caso en una tienda de antigüedades florentina en 1719; la corte de los Médici volcada en renovar el mito de sus orígenes; las primeras campañas de excavaciones y la repercusión de los grandes descubrimientos etruscos; una empresa editorial activa a lo largo de siete años;  hasta la figura de Filippo Buonarroti, erudito, arqueólogo aficionado, coleccionista y ministro ducal. Un ambiente culturalmente vigoroso, terreno fértil para el brote y cultivo de la etruscología, el estudio de esa civilización, que, con su arte, sus tesoros aún encerrados en las entrañas de la tierra y sus misterios no totalmente descifrados, despierta gran atracción y arrasa en Europa a partir del siglo XVIII.

La pasión se inflama a través de la publicación en Florencia, financiada por Lord Coke en 1726,  del De Etruria Regali libri VII del profesor escocés Dempster. El primer libro impreso completo de ilustraciones iconográficas de las principales obras etruscas en Italia.

Al año siguiente de su difusión, se funda la primera academia de estudios etruscos en Europa, la Academia Etrusca de Cortona, que registra las inscripciones de los más elevados intelectuales de su época, de Montesquieu a Voltaire, así como de numerosos ingleses.

Mientras tres siglos más tarde, aparecen –en el ático de Holkham Hall–  los dibujos originales y las lastras de cobre grabadas para el tomo, que unidos a la recientísima visión de nuevos documentos relativos al De Etruria han dado pie a esta exposición, desplegada en el palacio más digno y apropiado para  su contenido, la sede de la prestigiosa Academia, en Cortona, la antigua Lucumonia, perteneciente a las dodecápolis etruscas y, por ello, rodeada de increíbles testimonios de esa época, como los majestuosos túmulos Melone I y II del Sodo, que cubren sendas sepulturas.

En el Palazio Casali, con una serie de 150 obras, se recrea el clima; se recorre la aventura y la pasión del iluminado Coke; describe las relaciones entre el mundo anglosajón y la Italia entre los siglos XVIII y XIX; examina la seducción suscitada por los etruscos en Gran Bretaña, presentando por primera vez al público algunas obras maestras-símbolo como El Arrengador, un unicum brónceo de altura natural, y El Niño Graziani, entre las piezas más célebres de las colecciones vaticanas, junto con los dibujos originales del De Etruria además de otras maravillas etruscas confluídas en el British Museum, a lo largo de tres siglos de coleccionismo, disputas y adquisiciones –un núcleo de más de 40 obras, extraídas de Prato, Arezzo, Perusa, Cortona, Chiusi, Orvieto, Sartiano, Bolsena y Vulci– cedidas para esta cita por el gran museo londinense.

La exposición, comisariada por Paolo Bruschetti, Bruno Gialluca, Paolo Giulierini, Suzanne Reynolds y Judith Swaddling, se completa con un catálogo considerado ya un hito en los estudios de esta enigmática civilización.

Desde 2009, Cortona junto con Villaggio Globale International,  promueve importantes colaboraciones internacionales con los mayores museos del mundo: como el Hermitage, el Louvre y, en esta ocasión, el British y el Holkham Hall.

Carmen del VANDO BLANCO

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