Stephen Shore: un fotógrafo fuera de serie

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La Fundación Mapfre inaugura una retrospectiva sobre Stephen Shore, uno de los fotógrafos más importante de nuestros días por la contribución que ha supuesto su obra en la estética, y en el lenguaje conceptual y formal de la fotografía. La muestra permanecerá abierta al público desde el próximo 19 de septiembre hasta el 23 de noviembre en la recién estrenada sala de exposiciones Bárbara de Braganza

Este proyecto, que tras su estancia en Madrid se mostrará en Francia, Alemania, Italia, Holanda y México, tiene como fin exhibir la amplia producción de Stephen Shore, ya que hasta el momento han sido pocas las ocasiones en las que se ha podido ver concentrado todo su trabajo. En la presentación a los medios de comunicación la comisaria y responsable de la exposición, Marta Dahó, argumentaba el porqué de haber elegido mostrar sus piezas mediante un discurso cronológico “Hemos querido priorizar la cronología no por imponer una rigidez a las series fotográficas, sino justamente para permitir al público ver con mayor detalle o mayor definición la evolución de este pensamiento en imágenes”. Dahó define al artista como “un autor legendariamente precoz y muy prolífico, y con un pensamiento no sólo visual, sino también discursivo, profundo y complejo, que se ha ido articulando sin pausa a través de muchos trabajos hasta la actualidad”.

También el responsable del Área Cultural de Fundación Mapfre, Pablo Jiménez Burillo, ha considerado esta gran retrospectiva, que cuenta con 260 obras repartidas entre las dos salas del espacio como “un acercamiento a un artista que consigue transcender imágenes de la cultura popular dándoles un significado añadido. Shore es un fotógrafo que permite múltiples lecturas, y capaz de crear la compleja labor de articular una serie de fotografías para darle sentido a la reflexión que muestra”.

Y es que no hay duda que la ambición que desde la adolescencia sintió Stephen Shore por la fotografía le ha ayudado a retarse a sí mismo y a seguir investigando con la imagen hasta el día de hoy. Una de las anécdotas que recuerda el artista de sus 14 años fue el día que se presentó al director del MoMA, por entonces Edward Steichen, para enseñarle sus primeros trabajos. Precisamente las fotografías realizadas en ese momento son las encargadas de abrir la muestra en la primera sala, expuestas de forma inédita en esta exposición. En ellas percibimos la gran influencia del documentalista Walker Evans, que recayó en la afición de Shore por capturar escenas cotidianas o el interés por “documentar” sobre la cultura popular, pero siempre combinando lo plástico de la imagen.

En los años finales de los 60 encontramos en Shore series fotográficas experimentales, donde la influencia de la cultura pop y más concretamente de la persona de Andy Warhol, se hace patente. Además con Andy Warhol compartió durante una temporada parte de su tiempo en la Factory, lugar de trabajo del artista pop. Ejemplo del pensamiento de estos años es July 22, 1969, donde aparece su amigo Michael Marsh fotografiado cada 30 minutos durante un día entero, también se suman Circle Nº1 o Avenue of the Americans.

 

Sin embargo, en los 70 encontramos un cambio que anticipa la reflexión plasmada en sus dos series más famosas, American Surfaces y Uncommon Places. En este trabajo antesala, Greetings from Amarillo. Tall in Texas, el artista capta imágenes de los lugares de la ciudad de Amarillo, construyendo una serie de postales que él mismo venderá en tiendas y kioscos. Esta reflexión por trabajar una imagen de un lugar, eximiéndola de toda transcendencia, le invita a plantearse las dos serie ya nombradas. En primer lugar American Surfaces (1972-1973) consiste en un diario visual de los lugares más cotidianos por los que pasa, tratando la imagen con la estética amateur con la que consigue un estilo neutro. Paralelamente y en relación a este trabajo, construye Uncommon Places, cuyo nombre responde al libro que publicó en 1982, diez años después de realizar la serie fotográfica. Este se caracteriza por una experimentación con la técnica, ya que Shore trabajará con el trípode, haciendo una toma de imagen más pausada. El tema que abunda en esta serie son las vistas desde la carretera en las que se detiene a reflexionar.

El abandono por el paisaje urbano y suburbano llega en los ochenta cuando se inclina por retratar la naturaleza, que le permite ensayar nuevos encuadres al no haber estructuras y edificios de la civilización moderna. La profundidad de los campos también tienen un papel importante para jugar con la perspectiva en la imagen.

Diez años después, en la década donde la moda por el uso de color en la fotografía , Shore inicia otro de los cambios importantes: abandona la naturaleza en color y se propone fotografías en blanco y negro. En este periodo destaca la serie Arqueología, en la que capta los yacimientos de Hazor y Ascalón en Israel, introduciendo el marco temporal en la imagen.

Con el cambio de siglo, Stephen Shore también se suma a seguir otra dirección, esta vez se inclina por captar el trasiego en las calles de Nueva York, con ese alho de interés por el movimiento. Junto a esa serie de los años 2000-2002 se presentan otras dos conjuntos de fotografías sobre Ucrania y Winslow, y Arizona.

En los últimos años, el interés del fotógrafo está en las nuevas técnicas, gracias a la tecnología punta con la que contamos en esta era digital. Como ejemplo son Los POD books, series de ibooks que viene realizando desde el 2003 y que consisten en fotografías que hace durante un día.

One Reply to “Stephen Shore: un fotógrafo fuera de serie”

  1. Esklopez dice:

    Últimos días de esta gran exposición; “American surfaces” y “Uncommon places”, unas series magníficas.

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