Piero di Cosimo: la genialidad del primer manierismo

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Reconocido como uno de los pioneros del manierismo, la genialidad de Piero di Cosimo se sustenta en su imaginación desbordante y en la profundidad psicológica de sus personajes. Muy influido por Leonardo da Vinci, el artista florentino fue una figura enigmática a la que ahora se puede conocer mejor a través de una exposición en la Galería de los Uffizi de Florencia. En Descubrir el Arte 199  nos ocupamos de él y de esta magnífica muestra

La imaginación de Piero di Cosimo ocupa la Galería de los Uffizi de Florencia hasta el próximo 27 de septiembre en la excelente exposición Piero di Cosimo, 1462-1522. Pintor excéntrico entre el Renacimiento y el manierismo. Ensombrecido en el discurso de la historia del arte por el brillo de artistas coétanos como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel, su figura se recupera con esta exposición y la que la precedió en la National Art Gallery de Washington para brindarnos la posibilidad de conocer la singularidad de un creador capaz de “materializar una conmovedora y etérea poética de los afectos”, como señala Rafael Japón en su artículo Piero di Cosimo. La genialidad del primer manierismo, publicado en Descubrir el Arte 199 (la revista ya está en los quioscos y también se puede comprar en www.descubrirelarte.es/tienda)

El descubrimiento de Vulcano en la isla de Lemnos, por Piero di Cosimo, h. 1490, óleo y témpera sobre lienzo, Hartford (CT), Wadsworth Atheneum Museum of Art.

El descubrimiento de Vulcano en la isla de Lemnos, por Piero di Cosimo, h. 1490, óleo y témpera sobre lienzo, Hartford (CT), Wadsworth Atheneum Museum of Art.

Retrato de Simonetta Vespucci, por Piero di Cosimo, h. 1490, óleo, 57 x 42 cm, Chantilly, Museo Condé.

Retrato de Simonetta Vespucci, por Piero di Cosimo, h. 1490, óleo, 57 x 42 cm, Chantilly, Museo Condé.

Japón se hace eco de la opinión de Giorgio Vasari que describía en su Vidas de los mejores arquitectos, pintores y escultores italianos al creador florentino como un personaje excéntrico y misántropo, aunque considera que “resulta difícil de comprender cómo un artista que mostraba aversión al trato con sus semejantes crease inestimables obras en las que el ser humano es captado en su más excelsa condición”. Pone como ejemplo de ello sus maravillosos retratos, de forma especial el que muestra a Simonetta Vespucci como Cleopatra y con el que el artista la “consagró como ideal atemporal de la belleza”.

Merecen también una parada los retratos que hiciera a Giuliano y Francesco Giamberti da Sangallo, díptico que atesora el Rijksmuseum de Ámsterdam y que es considerado como uno de los primeros ejemplos en los que se caracteriza a los personajes por su profesión: una pluma y un compás representan la arquitectura y una partitura, la música. Son dos cuadros concebidos para ser contemplados uno junto al otro y formar una unidad como se entiende por la continuidad entre los elementos del paisaje de uno y otro óleo.

Retratos de Giuliano y Francesco Giamberti da Sangallo, por Piero di Cosimo, 1482-85, óleos, 47,2 x 33,5 cm y 47,5 x 33,7 cm, Ámsterdam, Rijksmuseum.

Retratos de Giuliano y Francesco Giamberti da Sangallo, por Piero di Cosimo, 1482-85, óleos, 47,2 x 33,5 cm y 47,5 x 33,7 cm, Ámsterdam, Rijksmuseum.

La Virgen y Niño entronizados con los santos Lázaro y Sebastián, por Piero di Cosimo, h. 1481-84, Montevettolini, iglesia de San Miguel Arcángel y Lorenzo Mártir.

La Virgen y Niño entronizados con los santos Lázaro y Sebastián, por Piero di Cosimo, h. 1481-84, Montevettolini, iglesia de San Miguel Arcángel y Lorenzo Mártir.

Pero el retrato es solo uno de los géneros a los que se enfrentó un artista con una imaginación infinita que, bajo el influjo de Leonardo da Vinci y de la pintura flamenca, abordó temas religiosos, mitológicos, paisajes, escenas cotidianas y fue capaz de contar, con sus pinceles, muchas y fascinantes historias. Según Gretchen Hirschauer, co-comisaria de la exposición en Washington y especialista en pintura italiana y española, sus narraciones “competían con los versos de los poetas clásicos” de quienes tomaba mitos y alegorías para “transformarlos en un extraño y maravilloso lenguaje propio”. Entre esas historias se encuentra Sátiro que llora la muerte de una ninfa, que es una muestra de la profunda fuerza psicológica que alcanzó el artista, como señala Japón. El tema del óleo, que pertenece a la colección de la National Gallery de Londres, está relacionado con la muerte de Procris, tomada de la Metamorfosis de Ovidio.

En un género completamente distinto, Construcción de un edificio es “un auténtico testimonio del proceso de edificación” en el que destaca “un profundo estudio de la perspectiva” y la profusión de detalles tan característica del florentino. Este cuadro, fechado hacia 1490 y que pertenece a The John and Marble Ringling Museum of Art (Florida) es el que encabeza esta reseña.

Sátiro que llora la muerte de una ninfa, por Piero di Cosimo, h. 1495, óleo, 65.4 x 184,2 cm, Londres, National Gallery.

Sátiro que llora la muerte de una ninfa, por Piero di Cosimo, h. 1495, óleo, 65.4 x 184,2 cm, Londres, National Gallery.

Rafael Japón destaca que este regreso a Florencia del artista es una oportunidad única que permite confrontar las obras de Piero di Cosimo con lo mejor del panorama pictórico florentino en el tránsito hacia el manierismo y conocer su evolución en diálogo con su dimensión psicológica. Su texto es un maravilloso acercamiento al artista, cuya lectura es muy recomendable.

La Liberación de Andromeda, por Piero di Cosimo, h. 1510-1515, óleo sobre tabla, Florencia, Galería de los Uffizi.

La Liberación de Andromeda, por Piero di Cosimo, h. 1510-1515, óleo sobre tabla, Florencia, Galería de los Uffizi.

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