El Museo Carmen Thyssen saca a la luz los vestigios de la Málaga romana

estancias-casa-apertura.jpg

Los visitantes del Museo Carmen Thyssen Málaga tienen un nuevo aliciente para descubrir la pinacoteca. Desde los siglos XIX y XX de la Colección permanente ahora pueden efectuar un extraordinario y extenso salto al pasado, viajando desde la contemporaneidad a la antigüedad romana. El yacimiento recientemente inaugurado revela un complejo suburbano con áreas domésticas e industriales. Sus hallazgos muestran una ocupación continua durante siglos y permiten comprender la importancia comercial y portuaria de la antigua Malaca.

Audiovisual sobre el yacimiento Museo Carmen Thyssen Málaga.

El yacimiento abre sus puertas tras un arduo trabajo que se remonta a 2005, cuando se iniciaron las campañas de excavación a cielo abierto en el solar que luego ocuparía el edificio de la Colección permanente y exposiciones del Museo, colindante al Palacio de Villalón. Durante trece años se llevaron a cabo numerosas intervenciones por parte de equipos multidisciplinares consistentes en desvelar los vestigios más importantes del yacimiento. El principal problema para la conservación de los restos ha sido, sin duda, el abundante nivel freático, que en episodios de lluvia podía llegar a anegar los restos. Por ello, la consultoría Whitearth realizó diversos estudios de medición y corrección hidrológica y a partir de éstos, Yamur arquitectos, especializados en patrimonio, diseñaron y dirigieron diversas actuaciones como la excavación de pozos y zanjas de drenaje.

Para la protección del patrimonio arqueológico, la empresa de restauración Chapitel llevó a cabo trabajos de consolidación de los restos. En ese proceso, especialistas del CSIC monitorizaron las condiciones ambientales del sótano a fin de detectar y evitar cualquier alteración ambiental grave que pudiera afectar al estado de conservación de los restos arqueológicos. El resultado: un hallazgo verdaderamente excepcional de la arqueología urbana malagueña, fundamental para el estudio de la Malaca romana y el papel de la ciudad como enclave comercial de primer orden y uno de los puertos más relevantes del litoral sur hispano.

La zona excavada y ahora visitable se correspondía a un barrio de la periferia que, a modo de un polígono industrial actual, concentraba la producción de salazones y otras manufacturas relacionadas con el pescado (como el célebre garum) para consumo propio y sobre todo para la exportación, por vía marítima y terrestre, a otras zonas de la Península y del imperio romano.

Para Lourdes Moreno, directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga, “la apertura del yacimiento del Museo llega gracias al esfuerzo de un equipo multidisciplinar con el que hemos buscado dotar a este espacio tan singular de las mejores condiciones y contenidos para completar la variada oferta artística, histórica y cultural que proponemos a nuestros visitantes. Con este nuevo espacio, el público podrá realizar un extraordinario y extenso viaje en el tiempo, saltando desde la antigüedad romana hasta los siglos XIX y XX de la Colección permanente, y desde el lejano pasado de la ciudad de Málaga, hasta el presente, pasando por el propio edificio del Palacio de Villalón, del siglo XVI. Sin duda, el valor patrimonial del yacimiento nos enriquece y amplia las perspectivas y alcance del Museo Carmen Thyssen Málaga”.

De izquierda a derecha: Lourdes Moreno, directora del Museo Carmen Thyssen-Bornemsisza; la baronesa Carmen Thyssen; y Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, durante la apertura del yacimiento arqueológico de la pinacoteca. © Museo Carmen Thyssen Málaga.

Para adecuar este entorno y convertirlo en un espacio visitable, la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga, contando con la colaboración del equipo técnico del Museo Carmen Thyssen Málaga, han llevado a cabo en los últimos años una serie de trabajos de conservación previos a la apertura al público: excavación arqueológica, consolidación de los restos, corrección hidrológica y adecuación arquitectónica a cargo del arquitecto Rafael Pozo, cuyo proyecto asegura la accesibilidad a los restos respetando su integridad.

Al respecto, Aurora Zafra, jefa del servicio de Conservación y Arqueología de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga, señala que “este espacio arqueológico ha planteado muchos retos por los condicionantes de inundabilidad y permeabilidad del yacimiento, agravados por su situación en un entorno protegido a más de cuatro metros de profundidad. Pero gracias a nuestros profesionales hemos logrado estabilizarlo hidrológicamente y adecuarlo arquitectónicamente, para que hoy se pueda disfrutar de su visita dentro del Museo Carmen Thyssen Málaga”.

El yacimiento es un complejo que ronda los 700 metros cuadrados y que alberga una serie de estancias que formaron parte de un complejo residencial e industrial pesquero, al noroeste de la urbe. De esta manera, se pueden contemplar varias estancias en torno al patio de una domus (casa), una factoría de salazones y conservas y una tienda o pescadería para venta a pie de calle. Este primer conjunto se abandona de forma paulatina entre el siglo III y el siglo IV pero, en la segunda mitad de dicho siglo, parece que esta zona de la ciudad vivió una segunda época de pujanza, rehabilitando y dignificando las construcciones existentes, y permaneciendo hasta la etapa bizantina, en que definitivamente es abandonado y arruinado, llegándose a instalar una necrópolis en la zona.

Destacan, por su monumentalidad, los restos de una fuente de finales del siglo I que perteneció a la propia domus, en cuyo patio interior se ha localizado, y que se ha nombrado ahora como Ninfeo de los peces. Esta fuente contiene unas singulares pinturas murales que representan peces de colores sobre fondo negro. Son las únicas de este tipo encontradas hasta el momento en la provincia de Málaga. Su función fue tanto la de un complejo hidráulico para el abastecimiento de aguas en la zona residencial y, a la vez, un símbolo de poder social del propietario, a juzgar por su morfología y suntuosidad. La fuente estuvo en uso hasta mediados del siglo V.

En total, el yacimiento incluye en su recorrido como hitos más relevantes:

– Fachada y entrada de la domus (siglo I).

– Factoría de salazones (siglo I).

– Estancias de la casa (siglo III).

– Ninfeo de los peces (siglo I; en uso hasta el siglo V).

– Restos de la trama urbana y de la tienda de venta a pie de calle.

– Nueva factoría de salazones (siglo IV).

– Nueva domus (segunda mitad del siglo IV).

Además, al final de la visita se expone en varias vitrinas un conjunto de piezas cedidas en depósito por el Museo de Málaga, localizadas durante las excavaciones en este yacimiento. Se trata de testimonios de la vida cotidiana en este lugar: fragmentos de bronce de una escultura vestida con una toga, cerámicas, materiales constructivos y decorativos, piezas de uso doméstico y personal (como agujas para el pelo), monedas, etc. Este conjunto de piezas ha sido restaurado por el equipo de profesionales de la empresa Quibla Restaura que, con una labor minuciosa, han trabajado en la conservación y restauración de los objetos aparecidos en el yacimiento, recuperando información y aportando datos, considerando este cometido como una ciencia auxiliar de la arqueología.

Por razones de conservación del complejo, las visitas al enclave se desarrollan en grupos de 20 personas como máximo cada media hora, siendo imprescindible reservar un horario de los disponibles en el momento de adquirir la entrada al Museo (online o en la propia taquilla). El yacimiento arqueológico es accesible físicamente, contando con ascensor y rampas. Existe un espacio de interpretación previo al yacimiento propiamente dicho, que cuenta con un audiovisual que introduce al visitante en la historia de esta zona de la antigua Málaga romana. Una vez en el interior del complejo arqueológico, varios soportes informativos, una audioguía y dos vídeos 360 con una reconstrucción virtual del ninfeo y la tienda permiten comprender las estructuras conservadas, sus usos e importancia.

Más allá de la visita al uso, el Museo pone en marcha una visita virtual guiada, en grupos reducidos, que se complementa con unas gafas de realidad virtual que recrean la reconstrucción del ninfeo y la tienda y convierten el recorrido en una verdadera experiencia inmersiva en la Málaga romana. Estas visitas se programan todos los meses y también se pueden reservar bajo demanda para grupos.

Más información en la web del yacimiento del Museo Carmen Thyssen Málaga.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

scroll to top