La ermita madrileña ha reabierto sus puertas al público tras una rehabilitación integral del edificio, llevada a cabo por Patrimonio Nacional, cuya nueva iluminación permite contemplar las pinturas del maestro aragonés con toda su riqueza cromática
Esta intervención, que mejora la eficiencia energética y las condiciones de la visita al edificio, ha tenido como objetivo principal garantizar la conservación de los frescos de Goya. De hecho, durante los trece meses que ha durado la obra la preservación de las pinturas ha guiado todas las decisiones técnicas. Para ello, Patrimonio Nacional ha instalado sensores que han monitorizado en tiempo real la humedad, la temperatura y las vibraciones que pudieran producir las obras, asegurando la estabilidad del conjunto.
La ermita de San Antonio de la Florida, obra del arquitecto Filippo Fontana y una de las joyas del neoclasicismo madrileño, alberga los frescos que Francisco de Goya ejecutó en 1798 por encargo real: la representación del milagro de San Antonio de Padua, considerada una de sus obras maestras.

Los restos del artista, trasladados desde Burdeos en 1919 a instancias de Alfonso XIII, reposan en el interior del templo. Desde 1928 -cuando se construyó una ermita gemela para uso religioso justo al lado- la ermita funciona exclusivamente como museo-panteón.
Mayor luminosidad para disfrutar de los frescos
El nuevo sistema de iluminación LED permite contemplar las pinturas en mejores condiciones: realza su riqueza cromática, elimina la radiación ultravioleta y reduce el consumo energético. El nuevo color en los paramentos, más próximo al tono original, incrementa la luminosidad del interior, mientras que las carpinterías de madera de pino recuperan el color original, identificado por las investigaciones históricas y las catas realizadas. Se mejoran sustancialmente las condiciones de humedad y temperatura del templo, esenciales para la conservación de las obras.

En la cubierta de la cúpula se ha recuperado el sistema original de planchas de plomo: se han eliminado añadidos de zinc en los faldones inferiores, se ha renovado la cobertura de tejas cerámicas y se ha incorporado aislamiento de lana de roca. Una sobrecubierta provisional permitió ejecutar los trabajos sin riesgo de filtraciones.
Asimismo, se ha mejorado el aislamiento térmico de las fachadas mediante la renovación del acabado exterior y la instalación de nuevas carpinterías con doble acristalamiento. Las dependencias auxiliares cuentan con un nuevo sistema de climatización de volumen de refrigerante variable, que sustituye a los antiguos radiadores eléctricos y reduce el consumo energético. La intervención se completa con la renovación de acabados interiores, un nuevo pavimento de baldosas de barro en zonas auxiliares y la eliminación de barreras de accesibilidad.

La obra ha supuesto una inversión de 2.222.757 euros, financiada con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Unión Europea-Next Generation EU.







