Méndez Bringa: la visión de la España de entresiglos

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El espectáculo de la ilustración, en el Museo ABC de Madrid, es la primera gran exposición que se dedica a este maestro de la ilustración. Más de 200 obras, que fueron publicadas en Blanco y Negro, con temas que van desde los salones de la burguesía, la lucha de la mujer o el ambiente de las guerras de Cuba y Filipinas, componen una galería casi fotográfica de un país que va desde la Regencia hasta los primeros años de la República. Hasta el 3 de mayo

“Decir Méndez Bringa es decir Blanco y Negro, como decir Blanco y Negro es decir Méndez Bringa”, así comenzaba la entradilla a una entrevista que se publicó con motivo de la salida a la calle del número 2000 de la revista. Y es que no podía ser de otra manera que para celebrar dicha efeméride, se diese un espacio relevante a los ilustradores, que fueron el alma de la publicación, y que dentro de los dibujantes se le dedicase el espacio mayor a Narciso Méndez Bringa (Madrid, 1896-1933) porque empezó a colaborar en la publicación apenas un año después de salir a la calle y se mantuvo hasta unos meses antes de la muerte del artista.

Almanaque para 1929, publica el 30 de diciembre de 1928 en Blanco y Negro. Arriba, El filósofo y la mariposa, 21 de marzo de 1909. Todas las imágenes, cortesía del Museo ABC.

Almanaque para 1929, publica el 30 de diciembre de 1928 en Blanco y Negro. Arriba, El filósofo y la mariposa, 21 de marzo de 1909. Todas las imágenes, cortesía del Museo ABC.

En esta larga relación del ilustrador con Blanco y Negro, sus viñetas acompañaron a relatos, poesías, ensayos o pequeñas piezas teatrales de autores como Vicente Blasco Ibáñez, Jacinto Benavente, Emilia Pardo Bazán, Ramón Pérez de Ayala, José Echegaray, Benito Pérez Galdós, los hermanos Azorín o Wenceslao Fernández Flores, entre otros muchos. De sus ágiles manos salieron también muchas de las portadas de la revista, portadillas, almanaques o láminas a toda página con escenas costumbristas donde en muchas de ellas la mujer era la protagonista absoluta.

El galeón y la sirena, 23 de febrero de 1930.

El galeón y la sirena, 23 de febrero de 1930.

Hay que tener en cuenta que una revista ilustrada, como se definía en esa época a este tipo de publicaciones, en unos tiempos (los que van desde las dos últimas décadas del XIX y las tres primeras del XX) donde la fotografía no había alcanzado todavía la importancia que tiene posteriormente, era imprescindible contar con buenos ilustradores, podría decirse que eran tan importantes como los escritores o periodistas. Es la edad de de oro de la ilustración, como queda patente en la cantidad de pintores de renombre que colaboraron haciendo ilustraciones para estas publicaciones, como Ramón Casas, Emilio Sala, José María López Mezquita o Agustín Lhardy, bien para alcanzar más notoriedad o por motivos económicos.

Después de misa, 2 de diciembre de 1899.

Después de misa, 2 de diciembre de 1899.

En cambio Méndez Bringa fue un “ilustrador vocacional” que apenas hizo obras pictóricas, o por lo menos no se tiene constancia de ello, las pocas que se conocen están en poder de la familia y son “obras de escasa relevancia, tanto por su calidad como por la simpleza de sus planteamientos, en los que cuesta, incluso, reconocer algo del estilo y oficio del artista”, como afirma el comisario de la exposición Víctor Zarza.

Considerado por muchos como el maestro de la ilustración española, Méndez Bringa se caracteriza por “poseer una sólida base dibujística, muy preciso a la hora de definir las formas (…), a la vista de sus trabajos, se tiene la convicción de que fue capaz de dibujarlo absolutamente todo. Detallista, sin llegar a resultar abrumador, con excelentes dotes para la representación de la realidad y con un alto sentido de la composición”, afirma el crítico de arte y profesor de la Facultad de Bellas Artes Víctor Zarza.

La destructorita, 16 de abril de 1904.

La destructorita, 16 de abril de 1904.

Para el ilustrador Fernando Vicente, Méndez Bringa destaca porque “tiene una mirada fotográfica que plasma con la técnica de un pintor”. Y añade que “en ocasiones, su trabajo es titánico. En el primer plano, a veces encuentras un personaje en penumbras y al fondo, la luz. Hoy nos puede parecer clásico, pero tiene mucho talento”.

La exposición Méndez Bringa. El espestáculo de la Ilustración muestra más de 200 obras de los 3.500 originales que posee el Museo ABC. Si en una antológica, como es este caso, es importante hacer un recorrido que componga un relato que ofrezca al espectador una visión lo más completa posible de un artista, donde se perciba claramente su evolución pero también el contexto en el que fueron creadas (“no se trata solo de escoger lo mejor y montarlo de forma medianamente atractiva”), en este caso era doblemente difícil por la cantidad de obras.

Las mañanas del Retiro. El ratón y el gato, 22 de abril de 1905.

Las mañanas del Retiro. El ratón y el gato, 22 de abril de 1905.

Así, el primer punto fue decidir que solamente se mostrarían las ilustraciones que hizo para Blanco y Negro, luego quedaba la difícil y “a veces dolorosa” tarea de escoger cuáles. Lo que sí han conseguido es por una parte descubrir a un gran ilustrador para los que no lo conocían a la vez que redescubrir facetas creativas nuevas a los que sí lo conocían.

Aguafuerte nº 2, 3 de febrero de 1924.

Aguafuerte nº 2, 3 de febrero de 1924.

La exposición está divida en cuatro temas que según el comisario Víctor Zarza “hemos juzgado primordiales de su producción”: Estilo (desde un realismo casi fotográfico al predominio de la línea, lo que hoy se llama la “línea clara”, Cronista de su tiempo, el valor documental de su obra (aspectos de la vída cotidiana de España desde la Regencia hasta los primeros años de la República); Ilustrador polifacético (desde las estampas costumbristas a la utopía del futuro), y Mujeres (una temática muy frecuentada por el artista). “Un índice a través del cual percibir con fundamento el alcance de su labor, tanto desde lo que supone el trabajo gráfico en sí, como desde el valor que este representa en relación a las temáticas que abordó y el criterio con el cual concibió su ilustración”, explica Víctor Zarza sobre los cuatro ejes de esta muestra imprescindible.

 

 

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