Belén Cobaleda García-Bernalt: dramatismo callado

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Una invitación a traspasar, a ir más allá de lo presencial es lo que nos propone esta joven creadora en su nueva muestra en la galería Montsequi de Madrid. Un pasaporte, como protagonista absoluto, de los espacios deshabitados, intemporales, prodigiosos que recrea con genial maestría. Del 14 al 30 de noviembre

Porque las ciudades, como señala Belén Cobaleda, “no son solo nuestras cuando las andamos, sino también cuando las soñamos”. Un viaje que parte de lo onírico a lo real, donde la urbe se sitúa como núcleo generador de la cultura, de sentimientos encontrados y enfrentados entre sus habitantes. Víctimas y benefactores, a su vez, de ésta.

Niebla, de Belén Cobaleda, acrílico, resina y metacrilato sobre lienzo, 1.120 x 120 cm.

Niebla, de Belén Cobaleda, acrílico, resina y metacrilato sobre lienzo, 1.120 x 120 cm.

Con una técnica muy depurada, esta licenciada en Historia del Arte y Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y Máster en Gestión de espacios culturales por el IART, bucea en los entresijos de las ciudades, para unos de procedencia para otros de paso, como el origen de infinitas historias, ideales y perversiones donde el ser humano ha aprendido a configurar sus referentes. Lugares, en definitiva, que nos enseñan a comprender mejor nuestra existencia.

La constante modernización del individuo, a través del hábitat, influye también en la personalidad de esta artista, premiada en numerosas ocasiones, que trata de plasmar, con su dominio de los recursos y la técnica experimental, la mutación que sufre a día de hoy el arte contemporáneo.

Gran Vía, de Belén Cobaleda, mixta sobre lienzo, 150 x 150 cm.

Gran Vía, de Belén Cobaleda, mixta sobre lienzo, 150 x 150 cm.

Así, muchas veces nada es lo que parece cuando se contempla la obra de Cobaleda, y cada pintura esconde algo más. Elementos que a priori no se percibían, veladuras aerografiadas, panes metálicos patinados hasta mimetizarse con las texturas, pero sin perder el equilibro inicial. Como un puzle donde todo encaja. Y donde la sobriedad de color, el gris invade la escena, deja paso a un tímido rojo que dinamiza la composición en la que no solo el espacio y la arquitectura está presente.

Años de estudio y formación con prestigiosas becas como la de la Fundación Antonio Gala, Antonio Pujales o Mario Antolín del certamen de pintura BMW consagran la personalidad de esta creadora del dramatismo callado, cuyas obras ya han sido expuestas en diversas galerías, ayuntamientos y ferias como Art Madrid, Casa Arte, la Basselworld o contemporánea de Zúrich. Y que bien vale ahora una visita a la galería Montsequi.

César SERNA

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