Las tradiciones sefardíes del norte de Marruecos

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La artista Bettina Caro muestra sus pinturas en la Casa Sefarad de Madrid, un trabajo que bajo el título de Judaica evoca sus raíces y vivencias en Tánger a través de bodegones, joyas, objetos o vestimentas. Hasta el 28 de diciembre

“Durante mi infancia en Tánger, esa ingenua sensación de sentirse mayor se concretaba en dar pequeños sorbos de té en las tertulias familiares”, una sensación que la artista Bettina Caro refleja en la obra Té moruno, una de las pinturas que se exhiben en Judaica, la exposición que actualmente protagoniza en el Centro Sefarad-Israel de Madrid.

Bettina Caro vivió hasta su adolescencia en Tánger. Durante esos años fueron muchas las tradiciones y costumbres que calaron en su vida y marcaron sus vivencias. Bodegones, joyas, artículos o vestimentas son algunos de los temas que la artista aborda en la muestra, ahondando en sus raíces y dando a conocer la tradición cultural sefardí. Además de reflejar los contrastes entre el mundo judío y árabe en el norte de Marruecos.

Todas las obras forman parte de Judaica de la artista Bettina Caro.

Uno de los temas es el traje de berberisca, que visten las novias sefardíes del norte de Marruecos desde el siglo XV y que esconde numerosos aspectos simbólicos. También llamados “trajes de paños”, se trata de una vestimenta para la ceremonia que antecede a la boda. Como explica Caro, “el traje de berberisca se asemeja al de la mujer salmantina, su falda recuerda al mantelo de las provincias del noreste de España. El vestido evoca la pompa de la España opulenta del Renacimiento”. En la falda se bordan en franjas circulares doce galones de oro en recordatorio de las doce tribus de Israel que simboliza la fecundidad, y el árbol de la vida, símbolo de la longevidad, se borda en la chaqueta. El traje se completa con una corona, que recibe el nombre de Gemar, en la que se colocan 613 perlas y piedras preciosas, un número que recuerda a los mitzvots o deberes rituales que los judíos deben cumplir. Los colores del traje: verde, azul, granate, morado y negro, representan cada una de las ciudades de Marruecos.

El traje de berberisca es una de las piezas cumbres de la muestra, pero no la única. Entre las pinturas que se exponen se encuentran bodegones con los objetos y reliquias familiares que protagonizan algunas de las tradiciones marroquíes más destacadas. Los pasteles y dulces típicos que acompañan al servicio de té, la janukiah (candelabro) familiar o las lámparas de aceite que cuelgan del techo de las sinagogas son algunos de los objetos que más han impactado a la artista durante su infancia.

Además de esto están las joyas o artículos que forman parte de los tesoros familiares, como el besamim, objeto que se utiliza en las ceremonias del Shabbat o Havdala, y en la que también juegan un papel importante la vela, la copa de vino, las especias o la janukiah familiar.

Cada uno de estos rituales es representado por Bettina en pinturas de bodegones, retratos de sus bisabuelos o pinturas de sinagogas, como la mayor de Toledo, la Isaq Moheb de Córdoba o la de Nahon de Tánger, entre otras. Intercalando las pinturas se muestran esas coronas y joyas familiares que recogen toda la tradición de la cultura marroquí.

Bettina Caro viaja entre trajes, joyas y objetos recorriendo su infancia y con ella las tradiciones de los sefardíes del norte de Marruecos en una serie de pinturas de objetos y costumbres ancestrales que se pueden visitar hasta finales de diciembre.

Marina P. VILLARREAL

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