Picasso: el héroe moderno por excelencia

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Con esta definición mitificó el primer director del MoMA, Alfred Barr, a Pablo Ruiz Picasso, y no le faltaba razón, ya que hoy en día su obra es considerada como uno de los tesoros de las colecciones de museos como el MoMA, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Centro Pompidou de París, entre otros muchos. A todos ellos se sumaron en el siglo XX diversas instituciones dedicadas exclusivamente a la trayectoria del creador del cubismo. Una de las más importantes es el Museo Picasso de París, que ha reabierto recientemente sus puertas, tras cinco años de costosas rehabilitaciones

El Museo Picasso de París está situado en del Hôtel Salé, un palacete del barrio del Marais, y alberga más de 5.000 pinturas, esculturas y grabados, así como unas 200.000 piezas de los archivos personales del artista, la colección más grande del mundo fruto de las donaciones de la familia Picasso. Tras la reforma y ampliación del edificio que ha durado cinco años, y con un coste de 52 millones de euros, se podrán exponer al público alrededor de 500 obras que comprenden  pinturas, esculturas y el resto artes gráficas como dibujos o  grabados distribuidos  a lo largo de las cinco plantas.

El museo también estrena director, Laurent Le Bon, conservador del Centro Pompidou, que sustituye a Anne Baldassari, y que había sido la artífice de esta renovación al denunciar en ” el estado de vetustez del museo”, al ser destituida por el Ministerio de Cultura francés tras los problemas y enfrentamientos con su equipo. Pero Baldassari, que contaba con el apoyo de Claude Picasso (hijo del artista), respondió que llevaría a los tribunales a los nuevos responsables del museo si utilizaban su reordenación expositiva. Al final el Ministerio y la exdirectora llegaron a un pacto, la presentación sería la de Baldassari y Le Bon se haría cargo de los proyectos a partir de 2015.

El nuevo proyecto expositivo es cronológico a la vez que temático, manteniendo el diálogo continuo entre Picasso y el público. Empieza en el sótano, donde el enfoque está destinado a “atravesar todo Picasso” ,de manera que se recorre su trayectoria en cuestión de 20 minutos.  Continua en los tres siguientes pisos, con una disposición mucho más compleja, que abarca el amplio desarrollo creativo del artista, desde sus primeras creaciones hasta las últimas obras realizadas en 1972, un año antes de su muerte. Para la comisaria, Anne Baldassari, el recorrido supone ” ver los signos del cubismo aparecer, el lenguaje cubista desarrollarse, deformarse luego en el periodo surrealista, con un pasaje por la figuración y todo eso es perceptible para el visitante”. Ofreciéndonos una visión “extremadamente elaborada, a veces muy teórica, o muy práctica, a veces con sombras en ciertos períodos”, explica Baldassari.

Por último, el quinto piso abuhardillado está destinado a la exposición de la colección de arte privada del maestro cubista: sus pintores favoritos y obras que más le llamaban la atención. Con esto se muestra, en cierta manera, el archivo y álbum mental de imágenes e ideas estéticas de Picasso.

Además al discurso se suma otra novedad, que es la reducción de cartelas explicativas, así los visitantes que deseen explicaciones más extensas las encontrarán en la guía que se ofrece con la entrada. Anne Baldassari sintetiza  el mensaje que quiere transmitir con este proyecto expositivo “la obra en devenir, haciéndose, deshaciéndose, transformándose”

A la inauguración el pasado 24 de octubre acudieron el presidente de la República de Francia, François Hollande; Maya Picasso, hija del pintor; el ministro de cultura, Fleur Pellerin; alcalde de Málaga (la localidad natal del artista), Francisco de la Torre, y la comisaria de la colección permanente, Anne Baldassari.

El genio creativo

Pablo Ruiz Picasso, genio del arte por excelencia, tuvo sus primeros contactos con la producción artística en el taller de su padre, José Ruiz y de Fuentes, pintor y profesor en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo. La infancia del artista malagueño se intercala entre Málaga y  La Coruña, donde se traslada con su familia en 1891. De esos años se conservan las primeras pinturas del artista, como El hombre de la gorra, en la que se puede predecir la vocación prematura de Picasso para las artes plásticas.

En 1895 se trasladará a Barcelona, una ciudad en la que absorbe el estilo modernista y postimpresionista de finales del siglo XIX, y que utiliza para recrear su propia versión en obras como Retrato de su hermana Lola con traje español (1899) o El abrazo (1900). Esta última pintura es clave por suponer, en cierta manera, la antesala de la etapa azul (1902-1903). Periodo conocido con este apelativo, no sólo por el uso de una paleta mayoritariamente de tonos azules, sino por la asociación de los historiadores del arte al término inglés blue, referido a un estado psicológico de tristeza, tan patente en estas pinturas. Quizás, la obra en la que más evidente se hace esta idea es en La Vie (1903), cuadro interesante por varias cuestiones: la reflexión sobre el transcurso de la vida, que podríamos poner en relación con la pintura Mahana no atua (1894) de Gauguin , el recuerdo de su amigo Carles Casagemas, que se había suicidado por su impotencia sexual y amor frustrado, y la constancia de la estela simbolista por esos años en la mente de Picasso.

El valor que tiene Picasso en la historia del arte va mucho más allá del hecho de ser una figura que asimiló toda las ideas estéticas que surgían en el panorama artístico de su época. El artista engulló, asimiló y adaptó todo tipo de lenguajes para experimentar y crear nuevas vías estilísticas, que intercala constantemente a lo largo de su trayectoria. Este concepto se sintetiza con la idea de haber sido considerado un pintor pluriestilístico.

Dejando atrás el interés por los azules, y la herencia del Greco del canon alargado de las figuras, Picasso se inclina en el verano de 1906 hacia lo que se consideran las pautas plásticas claves para el desarrollo posterior de un primer cubismo. Hablamos de la producción que hace en el pueblo pirenaico de Gosol, donde retoma “el orden figurativo” y crea obras como Autorretrato con Paleta (1906).

Sin embargo, el cambio para el arte europeo del siglo XX llegará con las famosas Señoritas de Avignon en 1907, cuadro que causa un gran escándalo en su círculo de amistades, formado entre otras figuras por Guillerme Apollinaire, Leo y Getrude Stein o George Braque. Este último calificó la pintura “como si quieres hacernos comer estopa o beber petróleo”.

A partir de ese verano, las ofensas a las Señoritas de Avignon, serán sustituidas por la admiración. Braque  mirará la obra de Picasso para unirse a esta nueva investigación plástica, creando una pintura en la misma estela que la del burdel, y que presenta en el Salón Independiente de marzo de 1908, se trata del famoso Gran Desnudo.

Otro mérito de Picasso es la  segunda ruptura que produce, esta vez en la escultura, con obras como Guitarra (1912). Picasso se atreve a romper el bloque escultórico para que circule el espacio por su interior, saltándose las reglas convencionales y consagradas durante siglos de esta disciplina artística. Este cambio tiene una importante repercusión en el arte contemporáneo de todo el siglo XX. Su investigación en la escultura, no sólo recoge el hecho de construir una pieza tridimensional con materiales desechables como es el cartón, sino que posteriormente acude a Julio González, para que le enseñe a tratar el hierro como material con el que dibujar en el espacio. Esto se entiende, si observamos las piezas de Julio González y Picasso de los años treinta, Mujer en el Jardín y La mujer ante el espejoUna consecuencia clara la vemos en la obra de Chillida de los años setenta, en la que el escultor vasco también opta por romper el bloque compacto, y dibujar en el espacio formas geométricas tridimensionales.

Quizás la conclusión más acertada para el valor de Picasso como artista sea el mismo título impuesto por Alfred Barr, una figura que abarca lenguajes plásticos totalmente diferentes unos de otros, y con los que investiga hasta crear nuevos movimientos estilísticos tan importantes para el arte contemporáneo, como fue el cubismo.

Sara VALVERDE

 

 

 

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