Richard Ford: apuntes de España

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Una selección de más de doscientos dibujos realizados por el viajero inglés recrean, en una exposición en la Real Academia de San Fernando de Madrid, sus rutas por toda la Península entre 1830-33. Este álbum, que permanecía guardado por su familia, es una fuente extraordinaria para conocer la iconografía de los monumentos españoles previa al fenómeno de la restauración. F. Javier Rodríguez Barberán, comisario de la muestra, analiza, en un artículo en Descubrir el Arte, núm. 190, diciembre, su faceta más desconocida: dibujante al natural

“Los (viajeros) que aspiran a lo romántico, lo poético, lo sentimental, lo artístico, lo antiguo, lo clásico, en una palabra a cualquier tema sublime y bello, encontrarán en el actual y el antiguo Estado de España material suficiente si vagan con lápiz y cuaderno en ristre por este curioso país, que oscila entre Europa y África, entre la civilización y la barbarie”. Estas palabras están extraídas de la introducción del famoso Manual para viajeros por España y lectores en casa, de Richard Ford, publicado en Londres en 1844.

Este fragmento de su libro hace alusión a los dos ejes de esta exposición: la construcción de una mirada y la forma de registrar la misma. Ford recomienda que la mejor manera de acercarse a ese “Oriente cercano y confortable” es con el lápiz y el papel.

Sevilla. Iglesia del monasterio de Santa Paula y arriba, Sevilla. Vista desde la Cartuja, acuarela sobre papel, ambos de Richard Ford. Todas las imágenes, propiedad de la familia Ford.

Sevilla. Iglesia del monasterio de Santa Paula. Arriba, Sevilla. Vista desde la Cartuja, acuarela sobre papel, ambos de Richard Ford. Todas las imágenes, propiedad de la familia Ford.

Hay que tener en cuenta que por esas fechas, la fotografía acaba de nacer, y quedaba mucho tiempo todavía para que la misma se convirtiera en una herramienta útil y accesible para fijar la realidad.

Si Richard Ford hace esta recomendación es porque él mismo, en su viaje por España a principios de la década de los años treinta del siglo XIX, utilizó esta fórmula: pequeños cuadernos para las anotaciones y papeles de muy diversa calidad y formato para sus dibujos y acuarelas.

Esta exposición, que es resultado de un largo proceso de estudio y selección de este riquísimo material, tiene como objetivo mostrar al Ford viajero y dibujante para enriquecer el perfil que tenemos de él a través de sus textos.

Granada. Alhambra. Vista desde la Cuesta del Rey Chico.

Granada. Alhambra. Vista desde la Cuesta del Rey Chico, por Richard Ford.

A pesar de que fueron, entre obras elaboradas y bocetos, más de quinientos los dibujos que Ford llevó a cabo en esos años, dichos dibujos han sido conocidos solo de modo indirecto hace muy poco tiempo: de hecho, se los llevó consigo a Inglaterra tras su marcha definitiva en 1833 y han permanecido hasta hoy en poder de la familia, que ha conservado ese maravilloso legado en su integridad.

Granada. Alhambra. Nicho en la entrada del Salón de los Embajadores (Escena orientalista)

Granada. Alhambra. Nicho en la entrada del Salón de los Embajadores (Escena orientalista)

La importancia de los dibujos es enorme, ya que estamos ante el “gran álbum prefotográfico” de la España de comienzos del siglo XIX. Ford realizó casi todas las obras en coincidencia con sus rutas por la península ibérica; eran, pues, apuntes del natural hechos con la voluntad de fijar lo visto por medio de sus habilidades artísticas…

Una exposición para no perderse, de las más interesantes que hay ahora mismo, además cuando se descuelguen los dibujos volverán a guardarlos la familia de Ford y no se sabe cuándo se volverán a ver reunidos.

Los interesados en leer el artículo completo, pueden hacerlo en la revista en papel Descubrir el Arte, núm. 190, diciembre (ya en los quioscos).

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