Imaginario mexicano: fantasías de realidad

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Hablar de un país en una extensión reducida resulta una tarea cuanto menos compleja. Sin embargo, las pequeñas escalas no siempre son escasas en significado; verdad es que un párrafo, un verso o un fragmento de pintura, a veces nos dice más que un cuento, una  estrofa o una serie. A este reto se ha enfrentado Guillermo Paneque, comisario de la exposición ‘Variaciones sobre tema mexicano’, al contarnos México en la planta 25 de la Torre de Iberdrola (Bilbao), abierta al público general hasta el próximo 30 de junio

Desde las alturas, Bilbao impone. Sobre todo si lo observas en uno de sus días tan idiosincrásicos, bañado por el sirimiri constante que no cesa. Esta es la imagen que asimila el espectador desde las dos ventanas que han quedado descubiertas en la planta 25 de la Torre de Iberdrola. Un estrecho contacto con la ciudad de Bilbao para que el que se halle en el interior no pierda el hilo en su viaje por México.Un recorrido por el país, o más bien por el desmontaje de sus mitos, en forma de radial, determinado por las dimensiones de la sala.

Exactamente son seis los capítulos, las paradas, que conforman esta aventura. Todas en parajes artísticos que nos trasladan directamente al lugar in situ, al otro lado del océano, o a un tiempo remoto, cuándo quizás acontecía lo que ahora nuestro imaginario (des)construye a través de las obras. Tampoco los autores coinciden en tener la misma  nacionalidad, sino, que precisamente para Guillermo Paneque uno de los puntos claves de la muestra ha sido enriquecerla con un caleidoscopio de perspectivas sobre México que confluyen tanto de fuera como de dentro del país. Inclusive, sumar obras que ni  tan siquiera se crearon pensando en México, pero con las que sí ha podido jugar en el apartado donde las ha situado.

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‘Desencuentros’, (2014), de Octavio Iturbe. Fotografía de ©Juantxo Egaña.

“Cuando Iberdrola me propuso este proyecto, -cuenta el comisario- me pregunté ¿cómo se representa la identidad nacional en estos tiempos globales? Y entonces lancé la misma pregunta a la compañía para saber cómo hablaban de esta: ¿Como compañía vasca, española o global? Esta cuestión me empujó a tener claro lo que no haría: competir con el resto de discursos expositivos que ya se han producido sobre México con temas tan vastos como la violencia o su paso a lo largo de los siglos. No me interesaba trazar un discurso cronológico ni historiográfico, sino más bien seleccionar diferentes aspectos con los que crear distintos capítulos visuales que confrontasen los clichés y estereotipos entretejidos desde el imaginario de la política, la sociedad o el arte mismo”. Una reflexión, cuyos antecedentes ha rescatado Guillermo Paneque al tomar como título de la exposición el mismo que sirvió  en su día de inspiración a Cernuda  para su obra ‘Variaciones sobre tema mexicano’.

Sin embargo, el comisario partió seguramente de premisas diferentes a las del escritor, básicamente para Paneque fueron tres. “Sobre todo me ayudaron a  empezar y a acotar los capítulos. El primero de todos consistía en hacer ficción dentro de otra ficción, es decir, reescribir un relato a partir de las múltiples historias que ya se han contado; el segundo, prácticas que se basan en la idea de ritual para desmontar mitos como usufructos sociales, y el tercero, una biografía de objetos. Abordar historias en las que los objetos están inherentes”.

Tres lecturas que saltan a la vista en concreto en tres de los rincones, protagonizado en primer lugar  por la fotografía de Tina Modotti y su conflicto eterno entre el objeto, la práctica fotográfica con la que los inmortalizó, y  la vida misma que corría tras ella con un final mortal. En frente de la fotógrafa, la pieza audiovisual de Joaquim Koester en la que juega con la construcción cultural de las narraciones, lo consciente e inconsciente, al reinterpretar uno de los episodios sobre chamanismo del tratado de Carlos Castañeda ‘Las enseñanzas de Don Juan’ . Publicación que fue cuestionada por la sospechosa invención de experiencias biografícas.

Por último, la ficción de reinventar los relatos establecidos  en las vitrinas de los libros de viajes del siglo XIX, cuyos dibujos se han constatado en ocasiones como realidades indiscutibles; años después, como las mejores fantasías irrefutables. Un desmontar ‘realidades’ para contar otras con la fantasía, que no nos sorprenden tras haber hecho la lectura del primero de los relatos constituidos por las piezas ‘El Cristo Niño de la espina’ de Sanabria Domínguez, ‘Muchacho castellano’ de Zuloaga y el boceto ‘Manos sobre el rostro’ de Orozco. Tres autores provenientes de lugares diferentes así como distantes en el tiempo con una posible narración en común: la premonición.

S.Valverde

Imagen en destacado: ‘Palinuro de México’,(2016), Jonathan Hernández. Fotografía de ©Juantxo Egaña.

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