El talento del Magreb llega a Estampa

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La galería Saida Art Contemporain de Tetuán (Marruecos) acude por primera vez a esta feria madrileña para mostrar las obras de dos de sus artistas. Amine Asselman exhibe un proyecto que reflexiona en clave irónica sobre el problema fronterizo y la alambrada que separa Tetuán de Ceuta, y Said Messari hace una particular lectura sobre la memoria. Hablamos con los dos artistas y la galerista Mareta Espinosa

Tetuán es una de las ciudades marroquíes más importantes en cuanto a la creación contemporánea se refiere. Este interés por el arte tiene sus antecedentes en la antigua y primera Escuela de Bellas Artes de Marruecos, fundada en 1945, durante el protectorado español, por el pintor granadino Mariano Bertuchi. Ubicada en la antigua estación de ferrocarril, un edificio histórico de estilo neoárabe construido en 1918 por el arquitecto español Julio Rodríguez Roda, posteriormente pasó a denominarse Centro de Arte Moderno y, entre 2005 y 2012, fue objeto de una profunda rehabilitación gracias a la ayuda de la Fundación Tres Culturas de la Junta de Andalucía para, según su director, “contar con un espacio para la conservación y la difusión del arte de esta escuela”.

Memoria de papel, 43,5. Arriba, alambre orden 0, de xxx. Todas las imágenes, cortesía de la galería Saida Art Contemporaine, Tetuán (Marruecos).

Memoria de papel, 43,5 cm, de Said Messari. Arriba, Alambre orden 0, de Amine Asselman. Todas las imágenes, cortesía de la galería Saida Art Contemporain, Tetuán (Marruecos).

La galería Saida Art Contemporain está empeñada en dar a conocer en España el trabajo de los artistas marroquíes, grandes desconocidos en nuestro país, y que como comenta la directora de este espacio y también artista Mareta Espinosa, “esto es especialmente triste si tenemos en cuenta que compartimos una cultura común, la andalusí. Se están haciendo cosas muy interesantes, una obra fresca y muy entroncada con la realidad actual, como en el caso de uno de los artistas que hemos traído a esta feria, Amine Asselman, que muestra un trabajo relacionado con el problema fronterizo y la alambrada”. Aunque solo llevan artistas marroquíes, sí tienen proyectado hacer exposiciones colectivas donde se establezca un diálogo entre artistas de las dos orillas del Estrecho. Entre sus artistas, Mohamed Rachdi, Ahned Amrani o Hassan Echair.

La frontera vista por Amine Asselman

Alambre, orden 1, de

Alambre, orden 1, de Amine Asselman.

Asselman estudió Bellas Artes en esta escuela de Tetuán y eligió Pontevedra para realizar un máster y su doctorado, ciudad donde reside desde 2014. Y fue precisamente al salir de Marruecos y cambiar de residencia lo que le hizo percibir de forma distinta esa realidad fronteriza y todos los problemas que conlleva. “Cuando vives en Tetuán, la frontera con Ceuta es algo con lo que convives diariamente, algo que forma parte de nuestra vida cotidiana, pero al verla desde fuera me di cuenta de que vivimos en una franja fronteriza, un aspecto que no percibía mientras vivía en Marruecos”, explica Asselman.

Instalación de alambre en la arena de una de las playas del norte de Marruecos, de día, fotografía, día 7, 40 x 50 cm.

Instalación de alambre en la arena de una de las playas del norte de Marruecos, día 7, fotografía, 40 x 50 cm.

Así, los trabajos con los que ha acudido a la feria de Estampa reflexionan desde la ironía sobre esta cuestión. Es muy interesante una escultura-instalación realizada en alambre, donde Asselman ha cambiado las púas por “pequeñas piezas en colores que recuerdan a los mosaicos marroquíes o andalusíes”. Asselman remarca que esta frontera «lleva instalada treinta años y los marroquíes casi ni se cuestionan su existencia porque no solo se ha convertido en un elemento rutinario de sus vidas, sino que está integrada en el propio paisaje».

Instalación de alambre en la misma playa vista de noche, fotografía, 40 x 50 cm.

Instalación de alambre en la misma playa vista de noche, fotografía, 40 x 50 cm.

Sobre este mismo tema ha realizado una serie de fotografías de la costa norte de Marruecos, donde hay unas playas que durante el día son como todas, la gente se baña, pasea o toma el sol, pero que al ponerse el sol los militares cierran para evitar que salgan de allí embarcaciones con destino a España. Para hacer que este cambio fuera algo tangible, colocó en la arena unos alambres (que otra vez reproducen formas de la tradición estética hispanomarroquí) que por el día son casi invisibles y que, gracias al revestimiento que llevan, al hacerse de noche se reflejan en la oscuridad. Además, para documentar la transformación de ese espacio de playa a frontera y la aparición de las alambradas, ha realizado un vídeo con cámara fija que capta todo el proceso.

Exposed, fotografia, 180 x 120 cm.

Exposed, fotografia, 180 x 120 cm.

También muestra una fotografía de gran formato (Exposed) que reproduce las dos partes de un muro, uno blanco y otro negro. “Lo que me gustó es el juego de los dos lados, una alusión al hecho de que hay un lado que vigila y controla el otro lado, mientras que el otro no puede ver al que le vigila”. Otras tres imágenes reproducen los sellos de su pasaporte (Cultura transfronteriza), que fotografió previamente, con los que digitalmente ha realizado una composición que recuerda a los atauriques de los tejidos marroquíes, una lectura del hecho de que tanto los habitantes de Tetuán como los del pequeño pueblo de Castillejos, por diferentes intereses de uno y otro lado, puedan cruzar la frontera sin necesidad de visado, a diferencia del resto de marroquíes.

Cultura Transfronteriza, fotografía.

Cultura Transfronteriza, fotografía.

Said Messari: el alquimista del papel

Obra de la serie Memoria de papel, 435 cm.

Obra de la serie Memoria de papel, 435 cm.

El otro artista que ha traído la galería Saida Art Contemporain es Said Messari, un creador que se define como pintor-grabador y que trabaja el papel casi como si fuese un alquimista, en el sentido que ha dedicado mucho tiempo a investigar hasta conseguir prácticamente transmutarlo en otro objeto. Messari acude a Estampa con una obra que es el resultado de más de diez años de trabajo, realizada toda ella con papel hecho a mano. “Fabrico el papel y luego lo convierto en grabado, pero no lo estampo sino que yo mismo moldeo ese papel hasta conseguir las formas que quiero, es como si yo fuese el tórculo, lo que a su vez me permite trabajar el propio material como si fuese pintura”, explica Messari.

Muestra tres proyectos distintos. Uno de ellos es una lectura de la importancia del agua y cómo el hecho de tener acceso o no a ella cambia de forma drástica la vida de las personas, y es que para Messari, “el agua será el petróleo del futuro”. El segundo trabajo, Fémina, es un homenaje a la mujer y una llamada de atención sobre la discriminación, el uso del poder por parte del sexo masculino y los malos tratos.

Obra de la serie Memorie book.

Obra de la serie Mémorie books.

Y, por último, una serie que reflexiona sobre la memoria. “La idea inicial fue la pérdida de la memoria como patología, pero luego me di cuenta de que necesitaba ampliar el tema, que había muchas más lecturas, como el hecho de que estamos depositando nuestros conocimientos y recuerdos en aparatos ajenos a nosotros”, comenta Messari. En esta línea son muy interesantes las obras de la serie Mémorie books, dos piezas donde el artista explora la contradicción que supone que, a pesar de contar con infinidad de tecnologías que nos permiten estar permanentemente comunicados, quizá en el fondo nunca nos hemos comunicado tan poco.

Ángela SANZ COCA

 

 

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