El maestro Mateo visita Madrid

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Hasta el 26 de marzo, el Museo del Prado acoge una exposición organizada en colaboración con la Real Academia Gallega de Bellas Artes dedicada a este escultor y su trabajo en la catedral de Santiago. Por primera vez desde hace siglos, estas catorce piezas, que fueron desmanteladas de la fachada occidental y el coro del templo compostelano, se muestran reunidas de nuevo

En los últimos días del mes de noviembre de 2016 han venido a coincidir en Madrid dos eventos dedicados a la obra del maestro Mateo, enmarcados además en sendas instituciones culturales del máximo rango: el primero es la exposición de esculturas mateanas inaugurada el día 28 en el Museo del Prado; el segundo, la celebración durante los días 29 y 30 de unas jornadas sobre la restauración del Pórtico de la Gloria en el Instituto del Patrimonio Cultural de España.

La exposición del Prado, titulada lacónicamente Maestro Mateo en el Museo del Prado, ocupa una sala de la planta baja, cerca de donde se exponen de forma permanente las pinturas murales románicas de San Baudelio de Berlanga y de la Vera Cruz de Maderuelo. Hace de reclamo para la muestra un gran panel que enmarca uno de los rosetones que albergó la antigua fachada occidental de la catedral compostelana. Aunque no haya sido hecho de forma consciente, causa un efecto interesante –como se muestra en la fotografía– la réplica que da este rosetón medieval al óculo neoclásico abierto en la bóveda de la rotonda baja del museo: Mateo y Juan de Villanueva quedan unidos así, a través de los siglos, como dos hitos del arte español. Junto al rosetón se exhibe, protegido en una vitrina, el documento que atesora la primera mención documental de Mateo, con la famosa pensión concedida en 1168 por el rey Fernando II al gran escultor y arquitecto, uno de los artistas más relevantes de la Europa medieval.

Sobre estas líneas, en el panel, uno de los rosetones que albergó la antigua fachada occidental de la catedral compostelana y en el techo, el óculo neoclásico abierto en la bóveda de la rotonda baja del museo. Arriba, una vista de la sala de la exposición Foto © Museo Nacional del PradoFoto © Museo Nacional del Prado.

Sobre estas líneas, en el panel, uno de los rosetones que albergó la antigua fachada occidental de la catedral compostelana y en el techo, el óculo neoclásico abierto en la bóveda de la rotonda baja del museo. Arriba, una vista de la sala de la exposición Foto © Museo Nacional del Prado. Foto Miguel Sobrino.

La concentración de las esculturas en la sala del museo, procedentes las más monumentales de la desaparecida fachada occidental de la catedral compostelana, remite a la misma sobreabundancia escultórica de la faz interna de esa fachada, el celebérrimo Pórtico de la Gloria, para el que originalmente servían de preámbulo. Se han planteado numerosas hipótesis acerca de la configuración original de la fachada exterior de la catedral medieval: su aspecto fue modificado ya en el siglo XVI al hacerse un cerramiento para los accesos al templo, hasta entonces desprovistos de batientes, para ser luego sustituida por el colosal frente barroco que ha llegado hasta nosotros. Algunas de las esculturas que fueron desmontándose a lo largo de ese proceso fueron a parar a destinos diversos, y hoy figuran en colecciones privadas y públicas, entre ellas el propio museo de la catedral compostelana y el museo de Pontevedra.

¿Rey bíblico, Fernando II de León o Santiago Miles Christi?, del Maestro Mateo, granito h. 1188-1211, colección particular.

¿Rey bíblico, Fernando II de León o Santiago Miles Christi?, del Maestro Mateo, granito, h. 1188-1211, Museo Catedralicio de Santiago. Foto © Museo Nacional del Prado

La circunstancia más sorprendente de cuantas han rodeado esta exposición, que permanecerá en el Prado hasta el 26 de marzo de 2017, ha sido el hallazgo de una de las esculturas apenas un mes antes de su inauguración. Se trata de una obra soberbia, que llevaba siglos enterrada en el interior de una de las torres, y a la que la ausencia de la cabeza no resta un ápice de monumentalidad. El hallazgo, dadas las circunstancias, no ha podido ser más oportuno. Dado que una parte no pequeña de las creaciones de Mateo proceden de las excavaciones efectuadas en la propia catedral –sobre todo los restos del antiguo coro pétreo, utilizado en el Seiscientos como relleno para la nueva escalinata–, Ramón Yzquierdo Peiró (comisario de la exposición) admitió en la rueda de prensa que cabe esperar nuevos hallazgos en el curso de las obras de restauración del templo.

Ramón Yzquierdo Peiro, director técnico – conservador del Museo Catedral de Santiago y comisario de la muestra. Foto © Museo Nacional del Prado.

Ramón Yzquierdo Peiro, director técnico-conservador del Museo Catedral de Santiago y comisario de la muestra durante la presentación de esta exposición. Foto Miguel Sobrino.

La exposición del Museo del Prado es oportuna también porque sirve como compensación a la imposibilidad, desde hace varios años, de acceder al Pórtico de la Gloria, sujeto a una compleja labor de restauración y conservación dirigida por el ya nombrado Instituto del Patrimonio Cultural de España. Que hayan podido reunirse en Madrid las esculturas conocidas de la antigua fachada catedralicia podría entenderse también como el anuncio de la futura reapertura del Pórtico al público, cuando pueda ser contemplado con un aspecto insólito, gracias a la recuperación de parte de su antigua policromía.

De izquierda a derecha: Miguel Falomir, director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado; Miguel Fernández-Cid, tesorero de la Real Academia Gallega de Bellas Artes; Manuel Quintana Martelo, presidente de la Real Academia Gallega de Bellas Artes; Ramón Yzquierdo Peiró, director técnico – conservador del Museo Catedral de Santiago y comisario de la muestra; Anxo Lorenzo, secretario general de Cultura de la Xunta de Galicia; Daniel Lorenzo, director general de la Fundación Catedral de Santiago; y Miguel Zugaza, director del Museo del Prado. Foto © Museo Nacional del Prado.

De izquierda a derecha: Miguel Falomir, director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado; Miguel Fernández-Cid, tesorero de la Real Academia Gallega de Bellas Artes; Manuel Quintana Martelo, presidente de la Real Academia Gallega de Bellas Artes; Ramón Yzquierdo Peiró, director técnico – conservador del Museo Catedral de Santiago y comisario de la muestra; Anxo Lorenzo, secretario general de Cultura de la Xunta de Galicia; Daniel Lorenzo, director general de la Fundación Catedral de Santiago; y Miguel Zugaza, director del Museo del Prado. Foto © Museo Nacional del Prado.

Tanto Ramón Yzquierdo como Daniel Lorenzo, director general de la Fundación Catedral de Santiago, insistieron durante la presentación en el honor que suponía reunir, por primera vez desde el desmantelamiento de la fachada exterior en el siglo XVI, las esculturas subsistentes en un lugar como el Museo del Prado; habría que añadir, a la vista de la calidad sublime de la obra mateana, que es también un honor para el Prado albergar, aunque sea temporalmente, algunas de las piezas concebidas por uno de los mayores talentos artísticos de toda la Edad Media.

Miguel SOBRINO GONZÁLEZ

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