Roberto González Fernández (RGF) homenajea al retrato tradicional

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Bajo el título #MeGustaMuseoLazaro, el artista presenta en la sala Arte Invitado de esta fundación un proyecto perteneciente a la serie W-DV (Doblemente vigilados). El políptico tiene un formato de 132 x 190 cm y está compuesto por 60 pinturas de 22 x 19 cm cada una, realizadas en óleo sobre lienzo entre 2015 y 2018. Desde los setenta, este creador trabaja recurrentemente con la iconográfica de “el del personaje que mira al espectador intentando comunicarse con él”. Además, convocan un concurso cuyo ganador se llevará una reproducción digital “artística” de uno de estos retratos. Hasta el 16 de junio

Desde la prehistoria, el ser humano ha sentido la imperiosa necesidad no solo de representar a través de la pintura o la escultura el mundo que le rodeaba, sino de utilizar esa capacidad como singular medio de comunicación. Desde las culturas mesopotámica y egipcia hasta nuestros días, se podrían encontrar infinidad de ejemplos donde un hombre o una mujer se dirige al espectador, ya sea para revelar un secreto, comunicar un sentimiento o advertir de un peligro.

Esa tradición ha pervivido de forma ininterrumpida hasta el siglo XX, cuando los avances tecnológicos y otras nuevas formas de representar la realidad permitieron novedosos tipos de comunicación, relegando a un segundo plano ese vínculo mágico, esa ilusión que solo ofrecía la pintura figurativa.

Arriba, montaje de 60 obras de las 101 que componen la serie W-DV (Doblemente Vigilados), 2015-2018, óleo sobre lienzo, 22 x 19 cm c.u. Sobre estas líneas, W-DV LC, 2018, óleo sobre lienzo, 22 x 19 cm. Todas las obras de Roberto González Fernández.

Ahora ya en el siglo XXI, Roberto González Fernández (RGF) quiere rendir un homenaje a esa antigua forma de hacer con su proyecto #MeGustaMuseoLazaro que se muestra por primera vez en Madrid en la sala Arte Invitado del Museo homónimo. El artista revela que desde los años setenta viene trabajando en este motivo iconográfico recurrente, “el del personaje que mira al espectador intentando comunicarse con él”. Entre los antecedentes de este trabajo se encuentran proyectos como La Colmena (2004), donde las fotografías de los ojos de 13 mujeres que viven en un edificio observan y protegen a sus inquilinos desde la estructura de los buzones del inmueble que los alberga.

W-DV LC, 2018, óleo sobre lienzo, 22 x 19 cm

El políptico que se exhibe en esta muestra, situado en la primera planta del museo, tiene un formato de 132 x 190 cm y está compuesto por 60 pinturas de 22 x 19 cm cada una, realizadas en óleo sobre lienzo entre los años 2015 y 2018. Todas ellas pertenecen a la serie W-DV (Doblemente Vigilados). “A través de estos retratos, pintados siguiendo estrictos cánones realistas, vuelve a establecer una comunicación directa entre este grupo de personajes representados y el espectador, como lo hizo ya Holbein el Joven con sus retratos tan enigmáticos y cargados de simbolismo. La comunicación se establece a través del conjunto de miradas, pero también de manera individual”, como explica el historiador de arte, periodista y comisario de la muestra, Javier Mazorra.

Todos ellos aparecen tapándose el rostro con sus manos haciendo una W que cada uno dibuja de forma personal. El mensaje que tratan de transmitir es similar, pero aportando en cada caso distintos matices. Si por un lado enfatizan el papel preponderante de la red informática mundial –la omnipresente WWW–, por otro, nos recuerdan la necesidad que tenemos de seguir estableciendo otro tipo de relaciones, íntimas y cercanas, mucho más relacionadas con nuestros cinco sentidos. Todo ello queda magnificado a través de la repetición del gesto que realizan sesenta personas distintas.

W-DV IFP, 2017, óleo sobre lienzo, 22 x 19 cm.

Por otra parte, como sucedía en las iglesias, los palacios o las tumbas, RGF desea volver a entablar una relación especial entre la obra y el espacio en el que se encuentra. En este caso estos sesenta personajes no solo establecen una comunicación virtual con el espectador, sino que desarrollan un diálogo con la institución donde temporalmente se ubican, siendo capaces de transmitir opiniones y sensaciones sobre lo que experimentan, eso sí, lo hacen a través de tuits añadiendo #MeGustaMuseoLazaro. De manera similar a lo que ocurría en la película La rosa púrpura del Cairo, donde Woody Allen permitía a sus personajes salir de la pantalla, RGF da la oportunidad a sus modelos de dejar el lienzo y ponerse a escribir, en su ordenador portátil o en su smartphone, sobre lo que piensan de su experiencia en el Museo Lázaro Galdiano, donde hay más de un ejemplo de esos retratos que han servido de inspiración a RGF. Estos comentarios se pueden consultar en la propia sala Arte Invitado y en la cuenta de Instagram del artista.

 

Además, el Museo Lázaro Galdiano, para facilitar esa interacción, convoca el concurso #MeGustaMuseoLazaro, en el que se invita al público a hacerse un retrato con la “W”, decir qué le gusta del Museo y subirlo a Instagram, Facebook o Twitter con el hashtag #MeGustaMuseoLazaro, para entrar en el sorteo de un giclée, es decir, una reproducción digital “artística” de uno de los retratos realizados por RGF para este proyecto.

W-DV IFP, 2017, óleo sobre lienzo, 22 x 19 cm.

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