La moda de las damas del siglo XVIII

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María Antonieta marcó el ritmo estético en Versalles; Madame Pompadour, la amante más célebre de Luis XV de Francia, fue una gran promotora del arte, y la duquesa de Devonshire sobresalió por su belleza y su estilo en el vestir en Inglaterra. Ofrecemos un recorrido por la indumentaria femenina de esa época a través de la pintura y el cine

La pasión por la moda en Francia y en Inglaterra en el siglo XVIII se puso de manifiesto a través de la pintura rococó y hoy en día también se puede apreciar gracias al cine. María Antonieta, reina consorte de Francia y Navarra y casada con Luis XVI de Francia, marcó el ritmo de la moda en Versalles. Considerada frívola y derrochadora, destacó por su extravagancia y su pasión por la indumentaria. Años antes, Jeanne-Antoinette Poisson, conocida como Madame Pompadour, la amante más célebre del rey Luis XV de Francia, fue una gran promotora de las artes, y, sobre todo, de la moda. Por otro lado, en Inglaterra una de la mujeres que más sobresalió por su belleza y su estilo en el vestir fue Georgiana Cavendish, duquesa de Devonshire.

El vestido

Los entornos en los que se exhibían estos vestidos eran sobre todo las fiestas galantes, las mascaradas y los bailes, en los que el lujo, la magnificencia y el refinamiento decorativo cobraban una gran importancia. Asímismo, el artificio y la superficialidad eran clave, por lo que la moda debía de ser el reflejo de la pompa y la sofisticación. La monumentalidad y la ornamentación de los palacios estaban en armonía con los enormes trajes de la época, dotados de gran riqueza gracias a tejidos sedosos, coloridos y brillantes.

Sobre estas líneas, vestido a la francesa con tontillo, 1765, seda, Nueva York, Metropolitan Museum, adquirido por Irene Lewisohn Bequest, 2001. Arriba, escena de la película María Antonieta, interpretada por Kirsten Dunst y dirigida por Sofía Coppola, 2006.

Sin embargo, uno de los rasgos más característicos de la indumentaria y el peinado del siglo XVIII fue su libertad creativa y su exuberancia, en cierta medida muy similares al horror vacui (miedo al vacío) de las paredes de los palacios, que con sus mármoles y elementos fantasiosos ejemplificaban la mentalidad caprichosa de la época.

Los vestidos femeninos adquirieron líneas sueltas y vaporosas, y los amplios escotes se consiguieron a partir del corsé o chaqueta entallada que llegaba hasta las caderas. Los vestidos más utilizados en Francia y en Inglaterra fueron:

María Antonieta en vestido de corte, por Élisabeth Vigée Le Brun, 1778, óleo sobre lienzo, 273 x 193,5 cm, Palacio de Versalles.

El vestido a la francesa o robe à la française: un traje de etiqueta en la corte francesa hasta la Revolución de 1789. Consta de falda, sobrefalda y un peto triangular que cubría el pecho y el estómago bajo la apertura frontal del vestido. Se llevaba encima del corsé.

Vestido a la inglesa, 1784–87, algodón, seda y metal, Nueva York, MET.

El vestido a la inglesa o robe à l’anglaise: una bata que incorporaba sus propias ballenas, de modo que podía prescindirse de cotilla y peto. Es muy característico el aguijón que el jubón de esta bata dibuja sobre la parte posterior de la cintura.

Vestido a la polonesa.

El vestido “a la polonesa” permitía lucir los zapatos, lo que supuso una grandísima revolución para la historia del calzado, Comienza el recogido de faldas polonesas hacia 1760 que consiste en tres bullones sobre las caderas. En el siglo XVIII se entendía que era un traje de paseo, arreglado pero cómodo.

El peinado

El rey Luis XIII de Francia fue quien puso de moda las pelucas a partir del siglo XVII, que evolucionaron en ese misma centuria hasta llegar al pouf, un estilo de peinado muy conocido en la Francia del periodo Rococó. Creado por el peluquero Léonard Autié, fue popularizado por la reina María Antonieta, quien lo lució en la ceremonia de coronación de Luis XVI provocando que numerosas damas francesas tomaran como ejemplo su tocado. Pronto se hizo popular en el Reino Unido, donde Georgiana Cavendish, duquesa de Devonshire, se hizo notablemente famosa por su cabello.

Retrato de María Antonieta, por Jean-François Janiney, 1777, pintura sobre papel.

El pouf tenía un elevado coste y podía aumentar su tamaño utilizando almohadillas o cojines de lana rellena de borra (corcho desmenuzado), lana de vellón o plumón. Su altura variaba entre los 30 y 60 centímetros, y además, era un tocado muy sofisticado y creativo, pues en él se introducían ornamentos y decoraciones como plumas, perlas, animales, lazos, barcos y otros elementos novedosos.

Fotograma de la película Maria Antonieta, interpretada por Kirsten Dunst y dirigida por Sofía Coppola, 2006.

Para elaborarlo se requería mucha paciencia, ya que se tardaban horas hasta que obtenía la forma deseada. Para crear la base, se colocaba encima de la cabeza un fino armazón de alambre, o bien un cojín triangular, como soporte. Sobre este se extendía el cabello natural y los postizos, que se enrollaban en bucles o tirabuzones. Una vez modelado y recogido, se empolvaba la superficie con polvos de arroz blanco o gris, y se procedía a colocar la decoración.

Para lavarlo, en lugar de aplicar agua y jabón, extendían una capa de pomada con los dedos sobre el cabello, añadían polvos, y entonces peinaban y cepillaban enérgicamente. Terminaban con la aplicación de más polvos de arroz, que daba el aspecto mate y grisáceo o blanco de moda. El peinado se mantenía alrededor de una semana o dos, hasta que ya no era higiénico o ya no podía mantener su forma, y entonces sencillamente se soltaba el cabello, se lavaba y se rehacía el peinado de nuevo.

La reina María Antonieta, anónimo, 1775, óleo sobre lienzo, Saint-Quentin, Museo Antoine Lécuyer. La monarca está retratada con un pouf creado por su peluquero, Léonard Autié.

Los complementos

Los sombreros con plumas, a veces de avestruz, los guantes, los lazos y las joyas eran los complementos más utilizados en la época de María Antonieta.

La petite Mere au Rendez-vous des Champs Elisées cropped, por Claude-Louis Desrais, Gallerie des Modes et Costumes Français, 1778, Boston, Museo de Bellas Artes, Colección The Elizabeth Day McCormick.

María Antonieta

Retrato de María Antonieta de Austria, por Jean-Baptiste Gautier Dagoty, 1775, óleo sobre tabla, 150 x 128 cm, Palacio de Versalles.

Kirsten Dunst en el papel de la reina María Antonieta, en la película dirigida por Sofía Coppola, 2006.

La marquesa de Pompadour

Retrato de Madame de Pompadour (con vestido a la francesa), por François Boucher, 1756, óleo sobre lienzo, 201 x 157 cm, Múnich, Alte Pinakothek.

Retrato de la Marquesa de Pompadour (con vestido a la francesa), por François Boucher, 1759, óleo sogre lienzo, 91 x 68 cm, Londres, The Wallace Collection

Fotograma de Madame Pompadour, dirigida por Robin Davis, 2007.

Georgiana Cavendish, duqueda de Devonshite

Retrato de Georgiana, duquesa de Devonshire, por Thomas Gainsborough. entre 1785 y 1787, óleo sobre lienzo, 127 x 101,5 cm, colección particular.

Grabado a partir del retrato de Joshua Reynolds de Georgiana (duquesa de Devonshire) con polonesa y peinado pouf con plumas y perlas, 1775

Escena de la película La duquesa, interpretada por Keira Knightley, 2008. Peinado pouf con flores y plumas.

Saskia GONZÁLEZ VOLGERS

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