Tintoretto, el pintor de Venecia

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Hijo de una familia de tintoreros de seda, Jacopo Robusti, tras pasar brevemente por el taller de Tiziano, su gran rival, desarrolló toda su carrera en la Serenísima República, coincidiendo en el tiempo con otra figura estelar, el Veronés. Repasamos la biografía de un artista que puso en práctica nuevos criterios estéticos

Para empezar a entender la personalidad de Tintoretto tal vez convenga fijarse en su célebre autorretrato de 1547 propiedad del Museo de Arte de Filadelfia. Se trata de un cuadro nada convencional para la época, en el que ya se intuyen algunos de los rasgos más singulares de este prodigioso pintor.

Jacopo Robusti llamado el Tintoretto (Venecia, 1518/19-1594) lo terminó cuando tenía treinta años, justo en el momento en que su carrera iba a tomar un giro decisivo. En este lienzo vemos a un joven artista que quiere transmitir la imagen de un hombre determinado, lleno de energía y ambición, dispuesto a demostrar su superioridad, saltándose incluso algunas de las convenciones de su tiempo.

Autorretrato, por Tintoretto, 1547, óleo sobre lienzo, 46 x 38 cm, Museo de Arte de Filadelfia.

Hijo de una familia de tintoreros de seda –de ahí su apodo–, Tintoretto desarrolló toda su carrera en Venecia, ciudad que prácticamente no abandonaría nunca con excepción de un breve viaje a Mantua en el año 1580. La documentación sobre sus años de formación es más bien escasa, pero, sin embargo, acredita que pasó muy brevemente por el taller de Tiziano, quien, según se cuenta, lo expulsó a los diez días por temor a que su precoz talento llegase a hacerle sombra. De hecho, en la Venecia del Cinquecento, Tiziano Vecellio (1488/89-1576) sería su gran rival junto a otra figura estelar del arte de la Serenísima, el Veronés (1528-88).

Según los estudios de Robert Echols, historiador de arte, y Frederick Ilchman, conservador del Museo de Bellas Artes de Boston, las fuentes del joven Tintoretto van más allá del entorno veneciano y permiten suponer que completó su aprendizaje con algunos pintores de rango menor que Tiziano, como Bonifacio Petati y Giovanni Pordenone. Aseguran también que Tintoretto se familiarizó con las nuevas corrientes figurativas importadas de Roma y de Florencia gracias a la llegada a Venecia de artistas como Giorgio Vasari, Jacopo Sansovino, Pietro Aretino, Francesco Salviati y Andrea Schiavone.

Pero en la década de 1540, los artistas tenían la vista puesta en Roma y Florencia, sobre todo en las obras de Rafael y de Miguel Ángel, que Tintoretto conocía por grabados y dibujos que circulaban por los talleres venecianos. Su interés se centraba esencialmente en el trabajo de la figura humana basada en el estudio de la escultura y de modelos vivos, en un intento por captar la esencia de la forma y traducir la tercera dimensión en una superficie plana.

Pintura desaliñada

En la época en que pintó el mencionado autorretrato, es decir, a finales de la década de 1540, Tintoretto aún no había conseguido destacar en el panorama artístico veneciano y, sin duda, debía sentir cierta frustración al no ver todavía su nombre asociado a un encargo importante. Su primera oportunidad llegó cuando realizó el gran cuadro titulado La última cena para la iglesia de San Marcuola a petición de la Scuola del Santissimo Sacramento.

La última cena, Tintoretto, 1547, Iglesia de San Marcuola, Venecia.

Según escribe Vittoria Romani en el catálogo de la muestra El joven Tintoretto, en la Galería de la Academia de Venecia, se trata de “una obra esencial para la reconstrucción de la creación del joven Tintoretto en la que el artista introduce esta dialéctica luz-sombra que acentúa el dramatismo de la escena y que se reafirmará en El milagro de san Marcos un año después”.

Esta última obra, encargada por la Scuola Grande di San Marco, una de las cofradías más poderosas de la Serenísima, marca un antes y un después en la carrera de Tintoretto, porque se posiciona en ruptura con la pintura veneciana de su época para imponer su propio código iconográfico. El milagro de san Marcos, conocido también como El milagro del esclavo y San Marcos liberando a un esclavo, provocó sensación y desconcierto, porque introducía un nuevo modelo enfrentado a la tradición conservadora que entonces imperaba en Venecia.

El milagro de san Marcos, Tintoretto, 1548, Galería de la Academia.

Algunos miembros de la cofradía se indignaron, sugiriendo incluso que había que rechazar el cuadro. Herido en su orgullo, Tintoretto se lo llevó a su taller sin esperar la respuesta de la congregación, que finalmente acabó aceptando su trabajo. A partir de entonces, se sintió con fuerzas para afrontar más riesgos y alcanzar todas sus metas, consiguiendo grandes encargos de la Iglesia y de las poderosas entidades religiosas y civiles.

En ese mismo año de 1548 realizó otra obra notable, Cristo lavando los pies de sus discípulos, para la iglesia de San Marcuola y, en 1549, pintó el impresionante cuadro San Roque curando a las víctimas de la peste para la iglesia de San Rocco. Le siguieron otras pinturas especialmente brillantes, como Susana y los viejos del Kunsthistorische Museum de Viena y San Jorge liberando a la princesa de la National Gallery de Londres.

Cristo lavando los pies de sus discípulos, Tintoretto, 1548, Museo del Prado.

Sin embargo, el éxito no fue inmediato, porque llovieron las críticas a su pintura, a menudo percibida como agresiva y desaliñada. Al mismo tiempo se agudizaron sus celos ante las supuestas maniobras de su rival, Tiziano, para quitarle protagonismo. Y por si fuera poco, acababa de instalarse en Venecia Pablo Veronés, un nuevo competidor que fascinaba al público con su estilo clásico y extremadamente refinado.

Susana y los viejos, Tintoretto, 1555-56, Kunsthistorische Museum de Viena.

Talento y originalidad

Excluido del concurso para la Biblioteca Marciana, Tintoretto se sintió despreciado y, entonces, intentó tomarse la revancha con la decoración de la iglesia de Madonna dell’Orto, que culmina con la inmensa pintura de El juicio final (1559-60). Estos últimos trabajos acabaron de devolverle la confianza y, a partir de 1560, entraría en su etapa de mayor actividad con la realización de una serie de ciclos narrativos que le permitirían demostrar a gran escala la originalidad de su talento

Cuando la Scuola Grande di San Rocco convoca una concurso para la decoración de la Salla dell’Albergo, el Veronés, Giuseppe Porta Salviati y Federico Zucarro parecían mejor situados para acometer el encargo. Sin embargo, Tintoretto se las ingenió para obligar a los miembros de la congregación a aceptar su proyecto.

Crucifixión, Tintoretto, 1565, Scuola Grande di San Rocco.

El año 1574 corresponde a un momento estelar en la carrera de Tintoretto, ya que, además de recibir el encargo de la Scuola Grande di San Rocco, sigue realizando retratos de personalidades de la sociedad veneciana y colabora en varios proyectos para el Palacio Ducal y el dogo Alvise Mocenigo. Su notoriedad es tal que se convierte en el pintor oficial de la Serenísima, al otorgarle una pensión anual.

Además, la muerte de Tiziano en 1576 le deja el campo libre para dominar la escena artística a pesar de la larga sombra del Veronés, que planea todavía sobre Venecia. Su fama se extiende por toda Europa y trabaja para grandes familias como los Gonzaga de Mantua, los Fugger alemanes y para las cortes de los Habsburgo en Madrid y en Viena.

Bottega familiar

Esta actividad desbordante le obligó a ampliar su taller, incorporando la colaboración de sus hijos, Domenico, Marco y Marietta, y de numerosos asistentes, incluidos algunos pintores venidos del norte de Europa. En Venecia, la actividad de los talleres familiares, conocidos como bottega, en los que trabajan varios asistentes bajo la supervisión del maestro, era una práctica que se remontaba a dos siglos atrás.

El procurador Marco Grimani, Tintoretto, h. 1580, Kunsthistorisches Museum.

Sin embargo, la bottega de Tintoretto adquiere una dimensión inédita hasta entonces, por la enorme acumulación de encargos, que hace inevitable la intervención masiva de colaboradores en muchas de las obras de la última etapa de su carrera, es decir, a partir de 1575 hasta la muerte del artista en mayo de 1594.

Extracto del artículo escrito por Marie-Claire UBERQUOI en Descubrir el Arte nº 237.

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