El Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC) rinde tributo al escultor e imaginero sevillano exhibiendo por primera vez una parte de su legado artístico, conservado y gestionado por la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino. Hasta el 17 de mayo
A través de una selección realizada por los comisarios Javier García-Luengo Manchado y Juan Manuel Martín Robles, esta exposición recorre la magna obra sacra y profana del escultor e imaginero andaluz Luis Álvarez Duarte (1949-2019). Se trata de un viaje por el universo creativo de una de las figuras más destacadas de la escultura contemporánea andaluza. Una colección única y singular, conformada por más de trescientas piezas, entre esculturas en barro, terracota policromada, bronce y madera, dibujos, moldes, apuntes y bocetos, que formaron parte de la colección de obras propias atesoradas por el artista sevillano en su taller a lo largo de su dilatada carrera y que, ahora, integran un importante legado que conserva y gestiona la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino.
La variedad temática de sus esculturas ha permitido generar un proyecto expositivo a través del cual el Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC) de Almería ofrece al visitante una visión amplia, transversal y didáctica de la evolución técnica, estética y formal de Luis Álvarez Duarte. Y lo hace desde la década de 1960 hasta fechas muy cercanas a su fallecimiento, en 2019, mostrándolo no sólo como un destacado representante de la imaginería sevillana, sino también como un escultor vinculado tanto al realismo contemporáneo, en el caso de sus retratos y monumentos públicos, como a la tradición artística andaluza de raigambre costumbrista, a través de sus imágenes de tipos populares, como sus gitanas, cigarreras, maternidades o toreros.
Figuras contemporáneas de “personajes” con fuerte arraigo en el imaginario andaluz, y especialmente en el de la ciudad de Sevilla, que fueron actualizadas por Álvarez Duarte sin abandonar en su modelado el barroquismo que acusará en su escultura religiosa, ni la innegable influencia que en su obra tuvieron los modelos clásicos, renacentistas y barrocos italianos.



Al margen de la importancia que se le puede conceder a la muestra por su carácter de primicia, puesto que es la primera vez que se exhibe una selección del Legado Álvarez Duarte y la primera que se dedica de manera monográfica al creador andaluz, puede destacarse que es también la primera que recoge su trayectoria de forma íntegra: el visitante puede contemplar en un mismo espacio tanto parte de su producción profana como de su obra religiosa, mostrándose imágenes de devoción personal o modelados previos a la imagen definitiva llevada por Álvarez Duarte a la madera que no se habían expuesto nunca con anterioridad.
Sobre el artista
Prolífico escultor e imaginero, el nombre de Luis Álvarez Duarte está íntimamente ligado al desarrollo de la mejor imaginería procesional andaluza y a su renovación y continuidad, pero también a una producción escultórica mucho más amplia que trasciende el ámbito de lo devocional y las fronteras geográficas. Desde las últimas décadas del siglo XX, se procesionan imágenes suyas en toda Andalucía y en otras provincias españolas, así como en ciudades de Argentina, Colombia o Estados Unidos, y son numerosas las colecciones privadas, nacionales e internacionales, que cuentan entre sus tesoros con retratos y obras de temática costumbrista del escultor sevillano.
Artista vocacional y precoz, Álvarez Duarte comenzó a modelar desde su más tierna infancia. Su temprana entrada como aprendiz en el taller del imaginero Francisco Buiza, con apenas diez años, marcó decisivamente su formación y su concepción del oficio escultórico. A esta primera etapa se sumarían sus estudios por libre en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla y su paso por otros talleres fundamentales del panorama escultórico sevillano, como los Antonio Eslava y Rafael Barbero, configurando una base sólida sobre la que desarrollaría un lenguaje propio y reconocible.
Aunque su consagración pública llegó de la mano de la imaginería procesional con obras que hoy forman parte del patrimonio devocional de numerosas ciudades españolas y americanas, la trayectoria de Álvarez Duarte no puede entenderse únicamente desde esa faceta. Paralelamente, desarrolló una intensa actividad como escultor de temática profana, cultivando el retrato, la escultura costumbrista y el monumento público. En estos ámbitos demostró una extraordinaria capacidad para captar la psicología del modelo, la dignidad del personaje representado y el pulso vital de una sociedad reconocible en sus tipos populares, maternidades, figuras femeninas o personajes del mundo del toreo y el flamenco.



Una producción que el escultor empezó a desarrollar, especialmente, a partir de 1975, tras su paso por Madrid para realizar los bustos de Felipe VI, entonces Príncipe de Asturias, y sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, así como varios retratos importantes de familias de la aristocracia madrileña. En aquel momento, además de destacar como retratista, comenzó a desarrollar un gusto por la escultura costumbrista, de raigambre sevillana, y a incorporar nuevas temáticas a una producción que comenzaba a acercarlo a su contemporaneidad.
Desde esta óptica, el artista desarrolló un lenguaje propio vinculado a la realidad, sin renunciar a la tradición escultórica, la expresividad heredada de los modelos clásicos renacentistas y barrocos italianos, ni la innegable influencia de la estética neobarroca que se hace patente en su producción sacra. Una realidad que trasladó al barro a través de figuras y tipos populares sevillanos, actualizando los modelos propios de aquel romanticismo y costumbrismo local del siglo XIX y principios del XX que encumbró tipos como las cigarreras, las gitanas o los toreros.
Acerca de su legado sacro
En la sección sacra del legado familiar que la muestra ayuda también a conocer, se pone de manifiesto cómo el artista sevillano tuvo la capacidad de renovar la imaginería gracias a su diálogo con la tradición pero también con la demanda del pueblo fiel, de aquellas cofradías y hermandades cuyo ambiente nuestro autor tan bien conocía.
El discurso de esta sección se articula en torno a cuatro grandes capítulos consagrados a los principales motivos iconográficos que ocuparon principalmente su dilatada y prolífica trayectoria: el Niño Jesús y los ángeles; los santos y las figuras secundarias para múltiples pasos de misterio; así como su destacada pericia respecto a la cristología y la mariología.



Un sensible proceso que va desde la ejecución de los modelos en barro hasta la talla en madera y su correspondiente policromado. En su técnica y estética, Álvarez Duarte dio buena cuenta de su profesionalidad, amén de sus sentimientos y emociones, reflejadas especialmente en su imaginería devocional y procesional, a la que se dedicó de por vida.
De este modo, la presente exposición en el MUREC de Almería descubre el lado más personal, incluso íntimo de Álvarez Duarte como creador. No en vano, el hecho en sí mismo de exhibir y dar a conocer aquellas piezas que le acompañaron hasta el final de sus días es un acto de generosidad que permitirá conocer mejor al artista.

Datos útiles
Luis Álvarez Duarte. Escultor e imaginero
Sala de Exposiciones I del Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC)
Paseo de San Luis, s/n – 04002 Almería
Hasta el 17 de mayo
De martes a sábado de 10 a 14 horas y de 16.30 a 20.3O h. Domingo de 10 a 15 horas.







