Según recoge su Memoria de Actividades del último año, esta fundación destinó más de 10 millones de euros a esa línea de intervención. Su misión es ofrecer un acompañamiento personalizado a las entidades que apoya, crear redes, generar y compartir conocimientos, además de realizar inversiones de impacto en proyectos de emprendimiento
La Fundación Daniel y Nina Carasso ha publicado su Memoria de Actividades 2025 en la que se recogen las motivaciones, las propuestas y las soluciones que buscan construir un futuro común y esperanzador basado en la cooperación entre ideas, disciplinas y comunidades.
A través de sus líneas de Alimentación sostenible, Arte ciudadano e Inversión de impacto, durante 2025 se han concedido un total de 210 subvenciones por un valor total de 23,5 millones de euros, de los cuales más de 12,8 millones de euros respaldaron 103 proyectos desarrollados en España.
Dentro de esas cifras, el apoyo de esta fundación al Arte ciudadano alcanzó los 10,1 millones de euros en total, distribuidos entre 90 iniciativas. De ellos, 4,7 millones fueron destinados a los 52 proyectos desarrollados en España.

La publicación pone además de manifiesto cómo “la Fundación no se limita a financiar: ofrece un acompañamiento personalizado, crea redes, genera y comparte conocimientos, al tiempo que realiza inversiones de impacto”, señala Lucía Casani, directora general de la Fundación Daniel y Nina Carasso para España. “Éstas son herramientas para reforzar la convivencia, la capacidad de acción y el arraigo local de las soluciones impulsadas por las personas a las que apoyamos”.
De la tierra a la mesa para mejorar el futuro
Los sistemas alimentarios son una herramienta fundamental para hacer frente a los retos ecológicos, económicos y sociales de nuestra época. Por ello, en 2025, el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso para acelerar la transición hacia sistemas alimentarios justos y sostenibles alcanzó los 11,9 millones de euros en total, distribuidos entre 86 iniciativas. De ellos, 7,6 millones fueron destinados a los 39 proyectos desarrollados en España. Así se aborda toda la cadena, desde el campo hasta el plato, movilizando tanto a los actores que ya están comprometidos como a los del sistema convencional, con el fin de acelerar la transición hacia un modelo más justo, más saludable e inclusivo.
Este impulso de los sistemas alimentarios territorializados se refleja en la selección de 8 proyectos en la cuarta edición de Del Campo a la Despensa, que recibió más de 70 propuestas orientadas a fortalecer la pequeña producción local y facilitar el acceso a una alimentación sostenible. Además, el programa KmTierra fortalece colaboraciones estratégicas y comerciales entre iniciativas agroecológicas y el sector agroalimentario de su entorno, y activa economías circulares con impacto económico, social y ambiental.
Con la puesta en valor de las prácticas agroecológicas se contribuye a revitalizar el sector. Con este objetivo, se ha renovado el acompañamiento a proyectos como la Red de Municipios por la Agroecología, a la que ya pertenecen 36 localidades y diversas instituciones, que trabaja por la construcción de políticas y herramientas orientadas a modelos alimentarios locales más inclusivos y resilientes. Otro proyecto que opera directamente con el territorio y las personas que lo habitan es Albarrio, una iniciativa que impulsa una alimentación más saludable y sostenible desde el trabajo comunitario. En este último año, Salobreña y Vitoria-Gasteiz se unen a Zaragoza y Barcelona.

En la línea de investigación, Alba Aguión, Francisco Javier Álvarez y Lucía Díez han sido las tres personas seleccionadas en la tercera edición del programa Daniel Carasso Fellowship. Sus investigaciones abordan los desafíos de la alimentación sostenible desde una mirada sistémica y exploran el papel de cofradías de pescadores y cooperativas agrarias, el impacto territorial de las transformaciones agroecológicas y la valorización de residuos del cultivo del arroz. A su vez, el programa ENZIMA ha publicado el documental Ebullición, con el que se reivindica el valor de los restaurantes como espacios de concienciación sobre los beneficios de la alimentación sostenible, y en el que se muestra un movimiento gastronómico transformador.
Garantizar el acceso de todas las personas a una alimentación saludable y sostenible sigue siendo una prioridad para la Fundación. Con este objetivo, apoya iniciativas como el estudio de Cáritas España sobre personas en situación de vulnerabilidad y el desarrollo de un estudio sobre la Seguridad Social de la Alimentación, de carácter divulgativo e informativo. Asimismo, ha impulsado el supermercado de Vilafranca del Penedès, concebido como un laboratorio de experimentación para favorecer la incorporación de productos locales y sostenibles en los canales de la gran distribución.
El arte, motor de inclusión y transformación socia
El Arte ciudadano es una forma de estar en el mundo: una práctica que escucha, conecta y propone. Nace en lo cotidiano (en un aula, una plaza, un museo, un centro de salud) y crece a través de prácticas artísticas donde distintas voces imaginan soluciones y las ponen en marcha. En 2025, el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso para este eje alcanzó los 10,1 millones de euros en total, distribuidos entre 90 iniciativas. De ellos, 4,7 millones fueron destinados a los 52 proyectos desarrollados en España; iniciativas que buscan despertar una mirada crítica, reforzar la vida en común y promover el cuidado de las personas y del planeta a través de la práctica artística.
Esta forma de entender el arte cobra vida en la educación y en los territorios. PLANEA, red de arte y escuela ha iniciado una nueva fase de consolidación y expansión junto al acompañamiento de la Fundación por otros cinco años, incorporando nuevos territorios y reforzando su colaboración con las administraciones públicas para integrar las prácticas artísticas en la educación. A través de encuentros, publicaciones y alianzas institucionales, el programa contribuye a situar el arte como una herramienta esencial para transformar las formas de aprender y afrontar los retos del presente. Y lo hace también a través de eventos como la II Jornada Arte y Escuela celebrada en el Museo del Prado y participando en el evento internacional en MONDIACULT.

La mediación cultural ha seguido consolidándose como un motor de democracia y cohesión social. Programas como Complemento Directo o las jornadas de Conjunciones fortalecen la formación, el intercambio y la profesionalización del sector, mientras que Concomitentes conecta a artistas y comunidades para convertir inquietudes compartidas en procesos de creación con impacto en los territorios. En conjunto, estas iniciativas muestran el potencial del arte para generar diálogo, participación y nuevas formas de construir lo común.
La Fundación ha continuado impulsando la creación contemporánea y el encuentro entre disciplinas para imaginar respuestas innovadoras a los desafíos de nuestro tiempo. Con el nacimiento del programa Arte por venir, nuevas ayudas, residencias y espacios de experimentación han fortalecido las redes entre artistas y colectivos.

A su vez, los nueve proyectos seleccionados en la convocatoria Componer saberes para imaginar y construir futuros sostenibles recibieron más de 153 iniciativas con el objetivo de crear procesos colaborativos entre arte y ciencia que aborden los retos ecosociales desde perspectivas creativas y experimentales. La Red ACTS también ha favorecido la colaboración entre arte, ciencia, tecnología y sociedad, generando comunidades de práctica capaces de abordar los retos ecosociales desde la creatividad y el conocimiento compartido.
Este compromiso con la cultura como herramienta de transformación se mantiene también en los momentos de mayor vulnerabilidad. Tras la DANA que afectó a la Comunitat Valenciana, la Fundación activó un fondo de emergencia para contribuir a la recuperación del tejido cultural y de iniciativas vinculadas a la alimentación sostenible. Una actuación que resume el propósito de hacer del arte una fuerza capaz de fortalecer comunidades, cuidar los territorios y construir futuros más justos, inclusivos y sostenibles.
Infinito Delicias: cultura, alimentación sostenible y ciudadanía
En 2025 se hizo realidad la apuesta más ambiciosa de la Fundación en el ámbito de la inversión de impacto: la apertura de Infinito Delicias. Este espacio independiente reúne auditorios, cocinas experimentales, huertos interiores, talleres, residencias y espacios de trabajo compartido para impulsar respuestas innovadoras a los desafíos ecológicos, culturales y sociales.
Acorde con esta inversión de impacto, la Fundación Daniel y Nina Carasso ha continuado con Tiina, el primer fondo de arranque en impact investing dedicado al arte y a la alimentación en España, un proyecto en colaboración con la Fundación Ship2B que, en su cuarta edición, destinó un fondo de inversión de impacto total de 500.000 € a ocho proyectos.
Sobre la Fundación Daniel y Nina Carasso
La Fundación Daniel y Nina Carasso trabaja por un futuro en el que el arte y la alimentación contribuyan a transformar la sociedad. Son una fundación familiar, privada y sin ánimo de lucro, creada en 2010 en honor a Daniel y Nina Carasso y afiliada a la Fondation de France. Desde 2014 desarrollan su actividad también en España; esta expansión ha consolidado su identidad binacional, con presencia y acción en ambos países.
Apoyan a las personas, organizaciones e instituciones que crean, investigan o innovan en estos ámbitos, y fomentan redes de colaboración y nuevas formas de imaginar el mañana. Su misión es contribuir a la transición hacia una sociedad más justa y sostenible y promover el diálogo entre cultura, alimentación y ciudadanía. Creen que la cooperación entre ideas, disciplinas y comunidades es la base para construir un futuro común y esperanzador.







