María Moreno explora la esencia de la luz en el MUREC de Almería

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María Moreno. Hacia la esencia de la luz ofrece un amplio recorrido por la trayectoria artística de la artista desde sus primeras obras realizadas en la década de 1950 hasta los primeros años del siglo XXI. Se trata de la primera gran muestra antológica dedicada a la pintora por una institución cultural en España, una propuesta concebida para poner en valor la singular aportación de María Moreno a la renovación del lenguaje realista español desde mediados del siglo XX.

Comisariada por Juan Manuel Martín Robles, director de la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino y del Museo del Realismo Español Contemporáneo, la exposición ha contado con la colaboración de Antonio López y María López Moreno, hija de la artista, y permitirá al público acercarse por primera vez de manera integral a la evolución de una creadora cuya obra se caracteriza por una poética propia, marcada por el silencio, el misterio y una búsqueda constante de la luz como elemento esencial del lenguaje pictórico.

Panorámica Sala 7. Antonio López y los Realistas de Madrid. MUREC. Antonio López, María Moreno, VEGAP. Almería, 2026.

Para esta muestra, Juan Manuel Martín Robles ha seleccionado 82 piezas procedentes de más de 30 colecciones públicas y privadas, entre ellas importantes fondos internacionales de Alemania e Inglaterra. Muchas de estas obras nunca habían sido expuestas en España, lo que convierte la exposición en una oportunidad única para descubrir la amplitud y riqueza de la producción artística de María Moreno.

La propuesta expositiva invita al visitante a recorrer el proceso creativo y estético de la artista a través de un auténtico viaje hacia la esencia de la luz, entendida no únicamente como recurso técnico o elemento compositivo, sino como herramienta expresiva capaz de definir atmósferas, emociones y espacios cargados de sensibilidad.

Pintora perteneciente al denominado grupo de los Realistas de Madrid, María Moreno desarrolló un lenguaje propio dentro del realismo contemporáneo español. Sin embargo, pese a la relevancia de su trabajo, su figura no ha recibido hasta ahora la atención institucional dedicada a otros artistas de su generación. Esta exposición pretende contribuir a reparar esa ausencia y situar su obra en el lugar que merece dentro de la historia del arte español contemporáneo.

Su producción artística estuvo centrada en algunos de los grandes géneros de la tradición pictórica: interiores, paisajes, jardines, bodegones y flores. En todos ellos, la artista construyó una mirada propia basada en el equilibrio compositivo y en una utilización de la luz capaz de transformar espacios y objetos cotidianos en escenarios cargados de misterio y recogimiento. Pues como el mismo comisario ha confirmado sobre la creación de la artista, “los interiores de Moreno aparecen habitados por una presencia silenciosa donde lo íntimo adquiere una extraordinaria intensidad emocional. Sus paisajes y jardines muestran una atmósfera suspendida en el tiempo, mientras que sus flores y bodegones revelan una sensibilidad especial hacia la belleza esencial de los objetos”.

Sus interiores, impregnados de recogimiento y enigma; sus paisajes luminosos, especialmente jardines; sus bodegones y composiciones florales constituyen algunos de los principales géneros presentes en la exposición. En ellos, Moreno construye escenas de profunda sensibilidad donde la luz transforma la realidad cotidiana y la convierte en una experiencia visual y emocional de carácter casi ascético, advierte Juan Manuel Martín Robles.

Bodegón, por María Moreno, 1996, óleo sobre lienzo, 97 x 127 cm. María Moreno y Antonio López, VEGAP, Almería, 2026.

Esta concepción estética vertebra el discurso expositivo y guía un recorrido organizado en cuatro ámbitos temáticos que permiten apreciar la evolución pausada y coherente de su producción artística. Junto a las obras de María Moreno, la muestra incorpora una selección de piezas de Antonio López que permiten descubrir el diálogo creativo, la admiración mutua y las influencias compartidas entre ambos artistas. No obstante, la exposición sitúa claramente a María Moreno como protagonista absoluta, destacando su identidad artística individual más allá de sus vínculos personales o generacionales.

La muestra se inicia con Los afectos íntimos. María y Antonio, una breve pero significativa aproximación a las numerosas prácticas y ejercicios realizados por María Moreno durante su ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y sus primeros años de formación.

El recorrido continúa con Los espacios vividos. En estos espacios de interiores domésticos se presiente el hálito humano a través de los objetos representados y de las sugerentes atmósferas creadas por la artista. La confluencia de luces, sombras y contraluces genera un ambiente de misterio insondable. Aunque las figuras humanas están ausentes, su presencia se intuye en cada rincón, en cada objeto y en cada huella que parece haber quedado suspendida en el tiempo. De este modo, la pintura de María Moreno transforma lo cotidiano en un escenario cargado de memoria, silencio y vocación, en obras como Interior del estudio (1972, Colección privada o Palos de Moguer 30, 1964. Museo de Santa Cruz de Toledo. Ministerio de Cultura).

La sección El misterio de la luz muestra la evolución de la pintura de María Moreno hacia una creciente atención a la luz y al espacio exterior. Influida, entre otros factores, por la relación que ella y buena parte del grupo de los Realistas de Madrid mantuvieron con Antonio López Torres, la artista orientó progresivamente su mirada hacia paisajes, calles y jardines.

Jardín de la Plaza de la Infancia, por María Moreno, 1995. Óleo sobre lienzo. Colección privada. María Moreno y Antonio López, VEGAP, Almería, 2026.

Cierra la exposición el ámbito De la luz al objeto. Dentro de la tradición figurativa española y de la renovación del lenguaje realista impulsada por los Realistas de Madrid, María Moreno desarrolló una intensa producción dedicada a flores y objetos cotidianos. La propia artista afirmaba en 2002: «Cuando pinto flores, lo hago consciente del respeto que siento por ellas. Tienen una vida igual de misteriosa, igual de intensa que una persona». Obras como Vasos con rosas (2006, Galería Leandro Navarro) o Pensamientos (1966, Colección particular. Cortesía Galería Leandro Navarro), no solo revelan la belleza y delicadeza de su mirada, sino también la importancia esencial de la luz en su proceso creativo.

La exposición reúne un total de 82 obras de María Moreno y Antonio López, ofreciendo una visión amplia y representativa de la producción de ambos artistas y del diálogo creativo que antuvieron a lo largo de sus trayectorias.

El recorrido expositivo está integrado por 69 obras de María Moreno, entre las que se incluyen 50 pinturas y 19 dibujos, y por 13 obras de Antonio López, distribuidas en nueve pinturas, un dibujo, dos esculturas y un instalación. Esta selección permite apreciar la singularidad de cada uno de los creadores, así como las afinidades estéticas y personales que marcaron sus respectivas carreras.

Membrilleros en Río Záncara, por María Moreno, 1974. Lápiz sobre papel. Colección privada. Maria Moreno y Antonio López, VEGAP, Almería, 2026

La muestra ha sido posible gracias a la colaboración de 36 prestadores. De ellos, 31 son colecciones privadas, cuya participación ha resultado fundamental para reunir un conjunto excepcional de obras habitualmente inaccesibles al público. Las cinco colecciones públicas participantes son la Colección BBVA, la Colección Iberdrola, el Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco. Artium Museoa, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid y el Museo de Santa Cruz de Toledo, dependiente del
Ministerio de Cultura.

María Moreno. Hacia la esencia de la luz

Sala de Exposiciones I del Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC)

Almería

Hasta el 4 de octubre

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