Los textiles del Banco de España: una colección excepcional que aúna arte, arquitectura e industria

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A partir de un conjunto de obras clásicas y contemporáneas procedentes de la Colección Banco de España y de diversas instituciones públicas y privadas, esta exposición, comisariada por la conservadora Yolanda Romero, explora el tejido como un espacio de convergencia entre arte, arquitectura e industria.

El título de la muestra, El plano flexible. La colección de textiles del Banco de España, se inspira en el ensayo The Pliable Plane: Textiles in Architecture (1957). En aquella obra, la que la pionera Anni Albers definía el textil como una superficie activa y flexible capaz de transformar el espacio, filtrar la luz, absorber el sonido y modificar nuestra experiencia de la arquitectura. 

Sobre estas líneas, Narelle Jubelin. As Yet Untitled (José Guerrero, 1966). De la serie Flamenco primitivo, 2014. Interpretación en petit point, bordado con hilo de algodón sobre trama de seda, 31 x 33 cm. Más arriba, detalle de Geraert Peemans. Mayo y Junio, h. 1679. 422 x 467 cm. Lana, seda y tramas metálicas, 80-90 urdimbres/dm. Colección Banco de España.

Desde sus orígenes, los textiles han servido para proteger, delimitar, organizar y habitar el espacio. Junto a estas funciones prácticas, también han permitido contar historias, representar a las instituciones y mostrar las relaciones entre la cultura y la sociedad. La exposición, por tanto, busca presentar el tejido como un medio y un espacio que trasciende su carácter decorativo.

El núcleo central de la exposición lo componen una selección de tapices y alfombras que integran la Colección de la entidad fundada por Carlos III a finales del siglo XVIII. Estas piezas se concibieron para integrarse en la arquitectura y tuvieron un papel esencial en la configuración de los espacios institucionales, donde aunaban funciones prácticas, representativas o jerárquicas. Su capacidad para transformar los interiores, influir en la experiencia de quienes los recorrían y aportar significado a la arquitectura es uno de los rasgos más singulares de la colección. 

Además de este relevante conjunto histórico, la muestra presenta una serie de piezas contemporáneas que dan testimonio de cómo en las últimas décadas se han ido renovando y ampliando las posibilidades del arte textil. El visitante, de hecho, podrá comprobar durante la visita que este medio es idóneo para reflexionar sobre el trabajo, la memoria, la construcción de valor y la transmisión de conocimientos.

Patricia Esquivias. Fiesta de la trashumancia 2020. Tapiz de alto lizo. Lana, seda, tinte, oro y algodón. 112 x 160 x 2 cm. Edición única. Encargo al autor en 2020. Colección Banco de España.

Desde esta perspectiva, El plano flexible propone entender el textil no solo como una técnica o un soporte artístico, sino también como una forma de pensar y de relacionar distintas épocas, disciplinas y maneras de habitar el mundo. Si la arquitectura es nuestra tercera piel, como sugería Albers, el textil actúa como mediador entre el cuerpo y su entorno. Contribuye a hacer habitable la arquitectura y permite comprender mejor las relaciones sociales, culturales y económicas presentes en ella. 

Mediante esta lectura expandida del textil como campo de producción simbólica, material y afectiva, la exposición reúne medio centenar de obras -entre tapices, alfombras, pinturas, fotografías, vídeos, documentos y monedas– que ofrecen un recorrido histórico muy amplio, desde el siglo XVII hasta el XXI. Un recorrido que, además, se articula en cuatro ámbitos temáticos: La aguja como lápiz, Minorías derrotadas, Existencias de interior: vestir la arquitectura y Tiempos, relatos y economías del valor.

El primero de estos ámbitos, La aguja como lápiz, exhibe una serie de piezas contemporáneas en las que la aguja se utiliza como una herramienta de dibujo, escritura y construcción de espacios, desplazando técnicas tradicionalmente vinculadas al trabajo textil hacia el territorio de la creación plástica: el hilo sustituye al grafito, la puntada a la línea y la costura al trazo. En ellas, el acto de coser se convierte en un vehículo de reflexión artística y de crítica feminista que incide en el cuestionamiento que desde mediados del siglo XX muchas artistas han planteado a la consideración tradicional de la práctica textil como una actividad circunscrita al ámbito de lo doméstico y lo decorativo.

Esther Ferrer. Proyectos espaciales #5, h. 1975. 39,5 x 49,5 cm. Colección Banco de España.

El segundo ámbito de la exposición, Minorías derrotadas, toma su título de una frase de Anni Albers sobre el retroceso y la posición de subalternidad a la que, con la irrupción de la modernidad, han sido relegados los oficios artesanales. Pese a ese desplazamiento, los saberes textiles más ancestrales han continuado transformándose, evolucionando y encontrando nuevas formas de transmitirse. De ello dan cuenta las obras que se presentan en esta sección que, frente a la rapidez y la estandarización que caracterizan la producción industrial, reivindican una visión del arte textil como espacio de aprendizaje, memoria colectiva y resistencia cultural. 

Yto Barrada. Hourglass II, 2023. Seda negra y sarga ligera. 102,9 x 101,6 cm. Colección Banco de España.

El papel decisivo que los textiles han desempeñado en la construcción de los espacios interiores es el eje en torno al que se articula la tercera sección de la muestra, cuyo título, Existencias de interior: vestir la arquitectura, está tomado de otra expresión formulada por Anni Albers. En esta sección se pone de relieve cómo el arte textil se ha concebido históricamente como un elemento a la vez funcional y simbólico. Tapices y alfombras se utilizan para proteger del frío, amortiguar el sonido o aportar confort, pero también para revestir la arquitectura de significado, convirtiendo los edificios en escenarios narrativos y condicionando la experiencia sensorial de quienes los habitan y recorren.

Javier Campano. Antiguo Salón de Juntas Generales, de la serie Edificio Banco de España, 2000-2001. Gelatina de plata sobre papel baritado. 18 x 24 cm. Encargo al autor en 2000. Colección Banco Nacional de España.

Por último, pero no por ello menos importante, Tiempos, relatos y economías del valor confronta al visitante a una cuestión vinculada de manera muy directa con las funciones del Banco de España: ¿cómo se produce el valor? El textil, donde cada hilo remite a otros hilos, nos ofrece una imagen especialmente fértil para reflexionar en torno a dicha cuestión, pues el valor nunca surge de forma aislada, sino que está ligado a complejos procesos relacionales, donde operan mecanismos de confianza colectiva, convenciones compartidas y relatos que son capaces de sostener su legitimidad.

Dora García. Manos que dan, manos que reciben (seis tapices para el Salón de Cobradores del Banco de España), 2025. Lana 100 % virgen y algodón 100 %. Tufting manual. Cuatro tapices de 350 x 350 cm; dos tapices de 350 x 140 cm. Encargo a la autora en 2025. Colección Banco Nacional de España.

La comisaria de El plano flexible es Yolanda Romero, conservadora del Banco de España. La muestra podrá visitarse en la sala de exposiciones del Banco de España, en Madrid, hasta el 28 de marzo de 2027. 

El plano flexible. La colección de textiles del Banco de España

Banco de España

Hasta el 27 de marzo de 2027

El folleto de la exposición se puede descargar libremente en este enlace.

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