Fra Angelico: entre la vida monástica y el taller de Florencia

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Las sociedades filantrópicas American Friends of the Prado Museum y Friends of Florence han aportado 150.000 euros destinados a la restauración de la tabla La Anunciación de este pintor. Datada a mediados de la década de 1420, la obra será el núcleo de una exposición que el Museo del Prado va a dedicar a partir del mes de mayo de 2019 a este monje y artista, Ofrecemos un recorrido por su vida y obra

Miguel Falomir, director del Museo del Prado; Simonetta Brandolini, presidenta de Friends of Florence, y Christina Simmons, directora ejecutiva de American Friends of the Prado Museum, suscribieron recientemente un convenio de colaboración para la restauración de La Anunciación, núcleo de la exposición Fra Angelico y el origen del Renacimiento florentino. La muestra, que se inaugurará en mayo de 2019, se inscribe dentro del Programa Extraordinario de Conmemoración del Bicentenario del Museo Nacional del Prado.

La colaboración de Friends of Florence y American Friends of the Prado Museum, que asciende a un total de 150.000 euros aportados al 50 por ciento por ambas instituciones, con el Museo del Prado permitirá acometer la restauración de La Anunciación y otras obras ajenas al Prado que también formarán parte de esta exposición. Una muestra que contará con alrededor de 40 pinturas y estará comisariada por Carl Brandon Strehlke, conservador emérito del Philadelphia Museum of Art.

Sobre estas líneas, de izquierda a derecha: Miguel Falomir, director del Museo del Prado; Simonetta Brandolini, presidenta de Friends of Florence, y Christina Simmons, directora Ejecutiva American Friends Prado Museum, junto a La Anunciación de Fra Angelico en el taller de Restauración de la pinacoteca nacional. Foto © Museo Nacional del Prado. Arriba, detalle de La Anunciación de Fra Angelico.

Datada a mediados de la década de 1420, La Anunciación, núcleo central de la muestra, es el primer altar florentino de estilo renacentista en el que se utiliza la perspectiva para organizar el espacio, y en el que las arquerías góticas se abandonan a favor de formas más rectangulares, de acuerdo con los diseños que Brunelleschi perseguía en sus innovadores planteamientos arquitectónicos de San Lorenzo y Santo Spirito.

El principal objetivo de esta restauración es la recuperación del rico y brillante colorido y de la intensa luz que envuelve la escena, elementos característicos de esta pintura y de toda la obra de este gran artista, que con el paso del tiempo habían quedado velados bajo capas de suciedad y polución acumuladas en la superficie.

La Anunciación, por Fra Angelico, 1425-26, témpera sobre tabla, 190,3 x 191,5 cm, Madrid, Museo del Prado.

Igualmente necesaria en esta intervención es la eliminación de los abundantes repintes concentrados en la unión de dos de los cuatro paneles de madera que forman el soporte de la pintura. En el pasado la obra sufrió problemas estructurales en su soporte de madera al producirse la separación de dos de sus paneles causando pérdidas de capa pictórica a lo largo de la línea de unión de los mismos coincidentes con la figura del ángel. Esto dio lugar a diversas intervenciones, la última realizada en 1943. La finalidad de estas restauraciones era reparar los daños y asegurar la conservación de la obra, sin embargo, algunas de las más antiguas, además de restaurar las pérdidas que se habían producido en ambos lados de dicha unión repintaron amplias áreas de pintura original, repintes que se han alterado intensamente con el paso del tiempo manifestándose en la superficie en forma de manchas que degradan intensamente la estética de la obra.

La Virgen de la granada, por Fra Angelico, h. 1426, temple sobre tabla, 87 x 59 cm, Madrid, Museo del Prado.

Junto a esta obra maestra se incluirán en la exposición otras obras florentinas cuyas restauraciones se están llevando a cabo en Italia gracias también a la aportación económica de Friends of Florence y American Friends of Prado Museum como Virgen con Niño y querubín de Michele da Firenze, propiedad del Museo Nacional del Bargello; la terracota de Donatello, Virgen con Niño en trono, con dos ángeles y dos profetas, del Museo del Palacio Pretorio, o Trinidad de Gherardo Starnina en la Colección Chiaramonte Bordonaro.

La exposición estudiará los inicios del Renacimiento florentino en torno a 1420 y 1430, con especial atención a la figura de Fra Angelico, uno de los grandes maestros del Renacimiento y responsable de los primeros grandes logros artísticos alcanzados en Florencia en esta época, junto a los pintores Massaccio, Masolino, Uccello y Filippo Lippi, los escultores Ghiberti, Donatello y Nanni di Banco, y el arquitecto Brunelleschi.

La Anunciación será la obra central de la exposición y junto a ella se incluirán otras dos pinturas de Fra Angelico recientemente incorporadas a la colección del Museo: la donación el Funeral de san Antonio Abad que acompañó a la adquisición de la Virgen de la Granada, ambas obras procedentes de las colecciones del duque de Alba.

Funeral de san Antonio Abad, por Fra Angelico, 1426-30, temple sobre tabla de madera de chopo, 19,7 x 29,3 cm, Madrid, Museo del Prado.

Fra Angelico: pintor e iluminador de manuscritos

Se desconoce la fecha en que Guido di Pietro Muguello (Vicchio, h. 1395/Roma, 1400-1455) se trasladó a Florencia junto a su hermano Benedetto para ingresar en el taller de manuscritos de la parroquia de San Miguel Visdomini. Benedetto se formó como copista y Guido como iluminador, lo que explica su gran maestría en las obras de pequeño formato. Lo que sí se sabe es que en 1417 ya figuraba como pintor florentino inscrito en la Confraternidad de San Nicolás de Bari, y que en 1418 cobró por la realización de un retablo, ahora desaparecido, para San Esteban del Puente en Florencia.

Coronación de la Virgen (detalle), por Fra Angelico, h. 1434-35, temple sobre madera, 213 x 211 cm, París, Museo del Louvre.

Parece que atraído por la predicación del beato Juan Dominici, que defendía el humanismo cristiano frente a la cultura paganizante del renacimiento florentino, ingresa alrededor de 1420, junto a su hermano Benedetto, en la orden dominica en el nuevo convento de Santo Domingo, en Fiésole, a las afueras de Florencia. En 1423 ya había profesado como dominico en este convento con el nombre de Fra Giovanni da Fiesole. El nombre de Fra Angelico, como ha pasado a la historia, aparece por primera vez catorce años después de su muerte en referencia a su profunda espiritualidad, ampliamente destacada por su primer biógrafo, Antonio Manetti, hacia 1494-97 (fue beatificado por Juan Pablo II en 1982). También Giorgio Vasari en su libro Vida de los mejores, pintores, escultores y arquitectos le cita como Fra Giovanni Angelico, poseedor de un “raro y perfecto talento” y menciona que “nunca levantó el pincel sin decir una oración ni pintó el crucifijo sin que las lágrimas resbalaran por sus mejillas”.

Fra Angelico alterna la vida de observancia religiosa y de estudio con su vocación artística. Durante este período fiesolano (1425-1438) realiza las tablas de La Anunciación (Museo del Prado, Madrid) o La Coronación de la Virgen (Museo del Louvre, París) para los altares laterales de la iglesia del convento, unas tablas que destacan por el preciosismo y delicadeza de la miniatura, y es que la actividad de pintor la compagina con el miniado o iluminación de los Libros Corales (Misal, Ms. 558, Museo de San Marcos, Florencia). Recibe encargos para pintar tablas destinadas a organismos eclesiásticos e iglesias florentinas, como la iglesia-convento de Santo Domingo de Cortona.

La Coronación de la Virgen del Museo del Louvre.

Estas tablas, realizadas en un momento crucial para el arte florentino, dejan patente la confluencia en Fra Angelico de muy distintas influencias, “desde el gótico internacional de Lorenzo Monaco –en cuyo entorno cabría situar su primera formación– al arte ‘revolucionario’ de Masaccio, sin olvidar el elegante y refinado artificio de Gentile da Fabriano”, Miguel Falomir, Enciclopedia Museo Nacional del Prado.

El año 1432 marcó un punto de inflexión en su carrera, al pintar El Tabernáculo de Linaiuoli, “un tríptico cuya tabla central, de grandes dimensiones, muestra a la Virgen con el Niño entronizados (Museo de San Marcos, Florencia). Acabado en 1436, el tríptico señala la madurez artística de Angelico y su rotunda decantación por las propuestas más avanzadas, curiosamente representadas por artistas de la generación anterior; de hecho, su concepción espacial y la monumentalidad de las figuras lo aproximan más a Masaccio (fallecido en 1428) y a escultores como Ghiberti (1378-1455) que a sus colegas coetáneos”.

Fresco de las celdas del convento de San Marcos (Florencia), Cristo alcanza a Adán para rescatarlo del Infierno, por Fra Angélico, h. 1440.

El tríptico Linaiuoli suscitó el interés de dos poderosos patronos rivales: Palla Strozzi, para quien pintó una Deposición (Museo de San Marcos, Florencia), y Cosme de Médici, que le encargó la decoración del convento de San Marcos en Florencia, un proyecto colosal que realizó entre 1440 y 1445 y que comprendía tanto los altares como la pintura al fresco de las principales estancias del edificio, incluyendo cuarenta y tres celdas. Esta enorme tarea solo pudo llevarse a cabo gracias a la existencia, perceptible ya desde inicios de la década de 1430, de un amplio y bien organizado taller entre cuyos miembros figuraría Benozzo Gozzoli, su discípulo más destacado.

Con la elección como papa en 1446, con el nombre de Eugenio IV, de Antonio Pierozzi, antiguo prior de San Marcos, Fra Angelico se trasladó a Roma, donde estuvo pintando durante cuatro años en el Vaticano. Solo se conserva uno de sus trabajos romanos: el ciclo de frescos con las vidas de san Esteban y san Lorenzo en la capilla privada de Nicolás V (1448-49).

La Virgen de la Humildad, h. 1433-35, por Fra Angelico, temple sobre tabla, 99 x 49 cm, Pedralbes, Fundación Colección Thyssen-Bornemisza, en depósito en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), Barcelona.

Tras una breve estancia en Orvieto, regresó en 1450 a Florencia para asumir el priorato de Santo Domingo en Fiesole, trabajando de nuevo para Cosme y Pedro de Médici. Su último encargo fue la desaparecida decoración al fresco del claustro de Santa María sobre Minerva, principal fundación dominica en Roma, donde siguió un programa iconográfico concebido por fray Juan de Torquemada, a quien Fra Angelico conocía desde la estancia del prelado español en Florencia en la década de 1430.

Fuente: Miguel Falomir, Enciclopedia Museo Nacional del Prado, 2006, Tomo II, pp. 383-384.

La Deposición, por Fra Angelico, h. 1437-42, fresco, 184 x 152 cm, Florencia, Convento-museo de San Marcos.

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